domingo, 22 de febrero de 2015

LOS TRES FACTORES DE LA REVOLUCION DE LA CONCIENCIA.



            La Revolución de la Conciencia, ustedes saben muy bien, tiene tres factores: Na­cer, Morir y Sacrificarse por la humanidad. Nacer es un problema completamente sexual; morir, también entra en función el sexo ahí, y sacrificio por la humanidad es amor. Claro está que el sa­crificio se cumple a través del trabajo esotérico, en beneficio de todo el mundo.
            Empecemos con el primer factor: Nacer. Pues, ciertamente, el hombre es un ser no logrado todavía. Todas las criaturas nacen completas, menos el ser humano. Un perro nace siendo perro, y como perro está completo. Un águila nace siendo águila; dispone de grandes alas y una vista maravillosa que le permite cazar hasta las sierpes más lejanas. Nace com­pleta, pero el pobre animal intelectual, equivocadamente llamado hombre, nace incom­pleto.
            Sucede que nace sin los vehículos que debería tener: nace sin un Cuerpo Astral, nace sin un Cuerpo Mental, nace sin un Cuerpo Causal. Entonces, ¿qué es lo que nace? Nace un cuerpo físico, un cuerpo planetario con un asiento vital y nada más. ¿Qué hay más allá de eso? El Ego, y éste es de naturaleza animal. ¿Posee una Conciencia el pobre                                    animal intelectual? Sí, sí la tiene, pero embotellada entre el Ego, eso es todo. Una Conciencia dormida, una Conciencia, dijéramos, condicionada por su propio embo­tellamiento.
            Así que, concretando, nace incompleto. El germen que penetra, dijéramos, en una matriz para su conveniente desarrollo, por el hecho de haber nacido no significa, en modo alguno, que haya terminado sus procesos completos de de­sarrollo. El germen que se gestó en un vientre materno y que nació, que vino al mundo, es un germen incompleto en todo sentido. Porque, lo uno, no posee los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser; lo otro, pues no ha terminado ni siquiera de desarrollarse el mismo cuerpo físico. El desarrollo total del cuerpo físico se procesa a través de las edades de los siete, catorce y hasta los veintiún años. Gracias a la energía creadora, el cuerpo físico pudo gestarse entre el vientre materno; gracias a la energía creadora, el cuerpo físico puede continuar sus desarrollos a través de los siete, los catorce y los veintiún años de edad. De manera que el mismo cuerpo físico, por el hecho de nacer, no está completo, necesita desarrollarse.


            Desgraciadamente, vemos cómo los adoles­centes, sin haber completado todavía su pro­ceso de desarrollo, ya están fornicando, lo cual es manifiestamente absurdo. Porque esa energía creadora que ellos están desperdiciando, es necesaria, indispensable para completar el desarrollo del cuerpo físico. De ma­nera que, honradamente, el funcionalismo sexual debería comenzar a los veintiún años de edad, no antes. Porque antes, el germen ese que en­tró en el vientre materno, no ha completado todavía sus procesos de desarrollo, y someterlo a la cópula, pues resulta absurdo.
            Mirando pues todas estas cosas, mis estima­bles hermanos, bien vale la pena reflexionar un poco. De los veintiún años en adelante, queda la energía sexual libre para otras actividades. Antes de los veintiún años, la energía sexual tiene un solo objetivo: completar el desarrollo del germen que nació. Es decir, completar el desa­rrollo del cuerpo físico. Después de los veintiún años, la energía ha quedado libre.
            Podría utilizarse después de los veintiún años de edad la energía creadora para fabricar los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser y llegar al Nacimiento Segundo. Desgraciadamente, la gente no sabe utilizar la energía creadora, la energía que fecundó al vientre materno, la energía que per­mitió al feto que se desarrollara entre el mismo vientre, que naciera y pasara por la edad de los siete, los catorce y los veintiún años.
            La gente no sabe utilizar esa energía. Cuando ya queda libre, en vez de utilizarla para su realización e ir completando su construcción (porque el ser humano nace incompleto), la eliminan de su organismo.
            Bien sabemos no­sotros que las gentes extraen de su organismo el Exiohehari, quiero decir con esto, el esperma sagrado, y eso es gravísimo. Al tocar esta cuestión relacionada con el Nacimiento (primer factor de la Revo­lución de la Conciencia), debemos nosotros comprender que la humanidad, en todo sentido, marcha involutivamente. Bien sabemos nosotros que los adolescentes, no solamente gastan el material sexual, la energía crea­dora o el esperma sagrado con la copu­lación, sino que además adquieren vicios, como el de la masturbación. Ese vicio, desgraciadamente, se ha vuelto hoy en día más común que lavarse las manos. Los jóvenes, sean éstos varones o hembras, tie­nen ese desgraciado vicio y así arruinan mise­rablemente sus cerebros y se idiotizan. ¡Cuán­tas voluntades hubieran sido maravillosas y se agotan, cuántos rostros hermosos se marchitan, todo por falta de instrucción! Porque, realmente, tanto varones como hem­bras no reciben en las escuelas, en los colegios, la debida instrucción sobre la cuestión sexual, y claro, el impulso sexual les hace sentir la necesidad de hacer uso del sexo, pero como no tienen una orientación, por lo común los jóve­nes apelan a hablar con sus amiguitos, las jó­venes con sus amiguitas, y por ahí se inicia el vicio repugnante de la masturbación. Y esa es la desgracia de nuestra época, amén de otros tipos que desgraciadamente se han vuelto también comunes, como son el del homosexualismo y el del lesbianismo. Obviamen­te, los homosexuales son semillas degeneradas que no sirven para nada. Las lesbianas son iguales: son semillas degeneradas que no pue­den germinar nunca.
            Así que, los vicios que existen actualmente en relación con el sexo, son insoportables. Si pudieran los varones y las hembras levantarse limpiamente, con una educación sexual perfecta, completa, todo sería distinto. Si en verdad pudieran jóvenes, hombres o mujeres, llegar hasta la edad de los veintiún años respetando el sexo, con pureza real, pues sería admirable, tendríamos una generación nueva de seres me­jores.
            Desgraciadamente, la pobre humanidad no recibe la educación sexual en el momento en que mas la necesita: así llegan a la edad de veintiún años todos degenerados. Lo normal es que se llegara a los veintiún años, pero con los cuerpos sanos, fuertes. ¡Sería maravilloso! Si a los veintiún años, en momentos en que la energía sexual queda liberada para cualquier clase de actividades, pudiera utilizarse con el propósi­to de crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, eso sería formi­dable.
            Obviamente, creo que ustedes ya conocen la clave de la Alquimia; no ignoran el adagio en latín que dice: "Inmisium miembro virilis in vaginam faemina, sine eyaculation seminis". En síntesis diríamos: conexión del Lingam-Yoni, sin de­rramar jamás el vaso de Hermes Tris­megisto, el tres veces grande Dios Ibis de Thot. Como ven ustedes, estoy dando la clave, lisa y llana, pero en un lenguaje decente. Porque al instruir uno a los estudiantes y al hablar de los Misterios del Sexo, debe hacerlo con modestia y en forma vívida, jamas en estilo vulgar, porque eso sería muy grave, desdeciría mucho de nosotros, las gentes se es­candalizarían y se formarían erróneos concep­tos sobre nuestras enseñanzas. Obviamente, el deseo refrenado transmutará completa­mente el esperma sagrado en energía creadora.
            Bien, es conveniente que ustedes sepan que la energía sexual, de la cual se habla tanto hoy en día en Fisiología, en Psicología, en Psi­coanálisis, etc., etc., etc., es el mismísimo mercurio de los alquimistas medievales. Esa energía creadora, transmutada, es el mismo mercurio de los sabios. Obviamente tal mercurio viene a condensar, o a cristalizar, mediante las notas Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si, en una octava superior, con la for­ma maravillosa y esplendente del Cuerpo Astral.
            Así que, el Cuerpo Astral no es un implemento necesario para la vida del ser humano. Las gentes viven sin Cuerpo Astral. El Cuerpo Vital asegura completamente, o garantiza completamente la vida del cuerpo físico, sin nece­sidad de poseer un Cuerpo Astral. El Cuerpo Astral es un lujo que muy pocos pueden darse, pero que bien vale la pena darse ese lujo.
            Uno sabe que tiene un Cuerpo Astral cuan­do puede usarlo, cuando puede caminar con él, cuando puede moverse en el espacio con él. Tal vehículo, pues, si uno lo tiene, da inmor­talidad en el Mundo Astral, se hace in­mortal en esa región.
            En una segunda octava, un poco más arriba con las notas Do, Re Mi, Fa, Sol, La, Si viene a cristalizar el mercurio de los sabios con el famoso y esplendente Cuerpo Mental. Cuando uno posee un Cuerpo Mental, recibe iluminación directa. Con un Cuerpo Mental podemos aprehender, capturar todas las enseñanzas del universo.
            Un poco más allá tenemos el Cuerpo de la Voluntad Consciente. Nadie nace con un Cuer­po de la Voluntad Consciente, pero mediante la transmutación de la libido sexual, el mercurio de los sabios en una octava más elevada viene a cristalizar, con las notas Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si, en la forma extra­ordinaria del Cuerpo Causal o Cuerpo de la Voluntad Consciente. Ya con tales vehículos, Físico, Astral, Mental y Causal, es obvio que viene uno a recibir, entonces, los principios anímicos y espiritua­les, y se convierte en hombre.
            El primer nacimiento, como vieron ustedes, fue el del cuerpo planetario, o cuerpo fí­sico. El Nacimiento Segundo es el del Nacimiento del Hijo del Hombre, el nacimiento del hombre. Sí, del hombre, concretamente hablando.
            De manera que uno de los factores de la Revolución de la Conciencia es nacer, nacer como hombre. En el primer caso, lo que nace es el animal intelectual; en el Naci­miento Segundo nace el hombre, el Hijo del Hombre, el verdadero hombre.
            Se dice que el hombre verdadero es el Hom­bre Causal. ¿Por qué se le llama, al hom­bre verdadero, el "Hombre Causal"? Sen­cillamente porque ha fabricado el Cuerpo Cau­sal, que es el último de los cuerpos necesarios para hacerse hombre. Entonces su centro de gravedad queda establecida en el Mundo Cau­sal; allí vive, en esa región. El Mundo Causal tiene una tonalidad azul profunda, intensiva, eléctrica. Ese es su color fundamental o básico, el del Eter o Akash, Akasha puro. Allí encuentra que todo fluye y refluye, va y viene, sube y baja, crece y decrece. En el Mundo de las Causas Natu­rales conocemos todo el encadenamiento de efectos y causas, de causas y efectos. Toda cau­sa tiene un efecto, todo efecto se convierte en causa, a la vez. Cada palabra que digamos, puede originar muchos efectos, toda una serie de efectos.
            En alguna ocasión, estando en el Mundo Causal, escuchaba a un hombre que hablaba, que dictaba una cátedra. Intencionalmente interrumpí a aquel hombre para hacer una objeción a una de sus palabras. Ese Hombre Causal guardó silencio, hizo bien, desde luego, pero vi enseguida cómo apareció un resultado de mis palabras, de mi objeción. Terminada pues aquella reunión, de inme­diato, porque el Hombre Causal se retiraba, y al terminar aquella reunión, cada persona salió diciendo algo, su concepto, y los conceptos, a su vez, produjeron otros resultados, y esos otros resultados produjeron otros y otros y otros... Total, encontré que la interrupción que yo había hecho, había originado toda una serie de consecuencias. Lo había hecho inten­cionalmente, con el propósito de investigar la Ley de Causa y Efecto, y el resultado fue ese.
            En el Mundo de las Causas Naturales, viene uno a conocer lo que es la Ley de Causa y Efec­to. Claro, allí se mueven los Señores de la Ley, con sus pesos y balanzas, están siempre activos, anotando pues, en los Archivos Akáshi­cos, el debe y el haber de cada uno de no­sotros.
            En algunas reuniones del Mundo de las Cau­sas Naturales, se asombra uno bastante, donde se encuentran a los distintos adeptos encarna­dos, reunidos en el ágora y vestidos todos civilmente, como nos vestimos aquí en el mun­do físico. No quiero decir que esto sea así siempre. Claro que dentro de los Templos, los Adep­tos se ponen sus vestiduras sagradas, pero en ciertas reuniones, en ciertas asambleas, dijéra­mos, todos estos Maestros que en el mundo físico tienen cuerpo, asisten vestidos civilmente, como caballeros, decentemente, como si estu­vieran en el mundo físico: usan corbata, mu­cho traje bien arregladito, mucho reloj de pul­so, etc., etc., y "otras tantas hierbas"... ¿A qué se debe eso?, pues a que esa es la región del hombre, del hombre real, del hom­bre verdadero, la región del Hombre Causal.




SEGUNDO FACTOR, MORIR

            "Si el germen no muere, la planta no nace". Es necesario morir. Es decir, el Ego animal debe dejar de existir en nosotros, en nues­tra psiquis, si es que queremos gozar de la au­téntica iluminación.
            Normalmente los hermanos gnósticos, los aspirantes, nuestros afiliados, sufren mucho por falta de iluminación. Quisieran ellos mo­verse en las regiones inefables, visitar el Nir­vana, el Maha Paranirvana, escuchar la "Música de las Esferas", etc., pero al verse metidos, esclavizados en esta región tridimen­sional de Euclides, al no poder percibir todas esas maravillas de los mundos superiores, su­fren lo indecible. Y claro, sus sufrimientos son lógicos, tienen razón en sufrir.
            Algunos quieren adelantarse a los hechos. Hablando en lenguaje vulgar, les diría que "al­gunos quieren ensillar antes de traer las bes­tias", u "ordeñar la vaca antes de comprarla"; intentan ser unos exploradores del espacio, sin haber adquirido todavía las facultades para eso. A veces se meten en la "espiritiadera", y terminan convertidos en médiums, etc., (y entre paréntesis, el resultado del mediumnismo es la epilepsia). Todos los epilépticos que hemos investigado, fueron médiums del espiritismo en pasadas existencias. De manera que no es nada agradable volverse epiléptico; eso es muy difícil, muy duro.
            Y bien, continuando hacia adelante, les diré a ustedes que la iluminación no es posible si no se desintegra el Ego. Normalmente la Con­ciencia (o digo, anormalmente, porque a eso no le llamaría yo "normalmente") está embotellada entre el mí mismo, entre el Yo de la Psicología Experimental. Es claro que mientras la Conciencia continúe embotellada entre el Ego, enfrascada entre el mí mismo, pues estará dormida, funcionará en virtud de su propio condicionamiento, será sub­jetiva, incoherente, imprecisa.
            He escuchado lo que me han informado, pues, en relación con los ataques de los tenebrosos en Guadalajara. Pero les he respondido que todo eso se debe al subjetivismo, al Ego... Que algunos hermanos resulten posesos de los demonios, que las brujas de la media noche, montadas en sus escobas, vengan a atormentar a los buenos hermanitos; que los ataquen incesantemente, que los amenacen de muerte y muchas otras incoherencias, me huelen más bien a la secta de los "Vudú". Naturalmente, me resulta nefasto eso en el fondo. Pero no sucedería ninguna de esas cues­tiones tan incoherentes, tan imprecisas, tan vagas (de brujas, de vampiros, de cincuenta mil cosas por el estilo) si los aspirantes no tuvieran Ego. La cuestión esa se debe al Ego. ¿Cuando han oído ustedes hablar que un Gau­tama Sakyamuni fuera atacado por las brujas del Aquelarre, que lo invadieran, que tomaran posesión de él; que Gautama (de pronto y cuando se para) hiriera de muerte a otra persona diciendo: "¡Te mato, te mato, vengo a matarte!" Eso no se ha visto jamás entre Iniciados. De manera que todas esas cosas suceden entre personas que tienen el Ego. No habiendo Ego, no hay nada de eso. Destruyendo el Ego, se acaba todo eso. Porque, cuando uno destru­ye el Ego, cuando uno pasa por la aniquila­ción budista, la Conciencia entonces se emancipa, se libera, queda autodespierta, se vuelve objetiva, las incoherencias concluyen, no viene sino la iluminación total, limpia, sin manchas, sin vaguedades de ningún tipo. Cuando uno tiene la mente objetivizada, la Conciencia objetivizada, lo único que reina en uno es la claridad meridiana del Espíritu; se mueve uno, entonces, en el mundo de las matemáticas y las perfecciones. Mas eso no sería posible si antes no pasaran por la aniquila­ción budista.
            Podría sintetizarles a ustedes la didáctica, dijéramos, para la aniquilación budista, en muy pocas palabras: ne­cesitamos vivir alertas y vigi­lantes, como el vigía en época de guerra. Es en el terreno de la vida práctica, en relación con nuestras amistades, en la casa, en la calle, en el trabajo, donde los defectos que nosotros llevamos escondidos afloran en forma espontanea. Defecto descubierto, debe ser enjuiciado de inmediato, sometido inmediatamente al análi­sis mediante la autorreflexión evidente del Ser, así podemos nosotros conocer, directamente, cualquier defecto. Una vez que hemos comprendido nosotros tal o cual error psicológico, indubitablemente podemos darnos el lujo de desintegrarlo.
            Y hemos llegado a un punto crítico, difícil, en esta plática que damos aquí... Gurdjieff, Ouspensky, Nicoll y muchos otros autores de la Cuarta Vía, gnósticos también como no­sotros (porque, entre paréntesis, nosotros so­mos de la Cuarta Vía, o Cuarto Cami­no) pensaron que podría desintegrarse, cualquier agregado psíquico inhumano, es decir, cualquier defecto, cualquier Yo, a través de la simple comprensión creadora y nada más. Gurdjieff cometió un error imperdonable, por el cual, naturalmente, se echó grave Karma encima, y fue haberse pronunciado con­tra la Divina Madre Kundalini. ¿Que lo hizo por ignorancia? No lo niego, eso es así. Pero de todas maneras, la ignorancia de la ley no excluye su cumplimiento. Confundió a la Serpiente Sagrada Kundalini con el abominable Organo Kundartiguador, y le atribuyó a Devi Kundalini los defectos iz­quierdos y tenebrosos del abominable Organo Kundartiguador.
            Para que ustedes me entiendan mejor, les diré que hay dos serpientes: la que sube y la que baja; la serpiente de bronce que sanaba a los israelitas en el desierto, enroscada en el Lingam generador, en el Tao y la Serpiente Pitión, que con siete cabezas se arrastraba por el lodo de la tierra y que Apo­lo irritado, hirió con sus dardos. La serpiente que ascendía por la Vara de Esculapio, el Dios de la Medicina, y la serpiente que se arrastraba en el lodo: la Serpiente tentadora del Edén. He ahí la doble pata del gallo de los Abraxas, de los gnósticos.
            Así pues, la serpiente que sube es sagrada; la Kundalini. La que baja es la Kundartiguador. El error de Gurdjieff fue atribuirle, a la serpiente ascendente, los efectos hipnó­ticos, tenebrosos y abominables de la serpiente descendente. Ahí fue donde falló Gurdjieff.
            En el país (México) existe el "Instituto para el Desarrollo Armonioso del Hombre"; esa es la escuela de Gurdjieff. Pero me pregunto: ¿cuál de ellos ha conseguido eliminar los Yoes? ¿Cuál estudiante ha logrado liberar su Conciencia radicalmente? ¿Cuál de ellos ha llegado a la iluminación objetiva? ¡Nin­guno! ¿Por qué? Porque la mente, por sí mis­ma, no puede alterar fundamentalmente nin­gún defecto. Puede, sí, rotularlo con distintos nombres, justificarlo, condenarlo, buscarle evasivas o escapatorias para eludirlo; puede esconderlo de sí misma y de los demás, pero nunca desinte­grarlo. Necesitamos de un poder que sea supe­rior a la mente, y Gurdjieff no aplicó ese pro­cedimiento sobre sí. Lamento que Gurdjieff haya desviado el sentido de la enseñanza que yo mismo le di, porque Gurdjieff es discípulo mío. Lamento, digo, que haya cometido ese grave error. Se dejó influir por otras men­talidades y eso es lamentable.
            Así que, mirando las cosas de frente, se ne­cesita de un poder que sea superior a la mente, y este no es otro sino la Kundalini, la serpien­te ígnea de nuestros mágicos poderes. Sólo ella podría pulverizar cualquier agregado psí­quico inhumano, sea este de ira, de codicia, o de lujuria, o de envidia, etc., etc., etc. Hay que, naturalmente, primero descubrir el defecto que uno quiere eliminar y luego hay que trabajarlo, comprenderlo, como segundo requisito, y como tercer requisito, eliminarlo. Y se puede eliminar con el poder de la Divi­na Madre Cósmica, con el poder de la Divina Madre Kundalini. Pero hay que apelar a Kun­dalini, a Devi Kundalini Shakti. Apelar en el momento mismo en que necesitemos eliminar el agregado psíquico que hayamos descubier­to y comprendido. Sí, hay que apelar a ella y rogarle pulverice tal defecto, y ella así lo hará.
            Ahora bien, el máximo poder de la vibra sagrada, de la cobra divinal de los templos, se encuentra en la Forja de los Cíclopes. Si una pareja, que trabajase en la Forja de los Cíclopes, invocara de verdad a la víbora divinal, en pleno trabajo sexual, espiritual, obtendrá la respuesta.
            Debe uno, pues, apelar a ese poder trascendental y maravilloso de la cobra de los Misterios antiguos, de la víbora divinal. ¿Que no tiene compañera, o la mujer no tiene consorte? También pueden apelar a la cobra sagrada, ella de todas maneras trabajará y desintegrará cualquier defecto. Sólo quiero decir que el máximum de su poder está en la Forja de los Cíclopes, en la Fragua encendida de Vulcano.
            Les hablo a ustedes en este lenguaje serpentino, porque son hermanos que han hecho el Curso (de Misioneros) y por lo tanto tienen que estar preparados para entender este idioma. Porque cuando se habla de los Misterios Sexuales, se debe hablar con decencia, con dignidad, nunca en lenguaje vulgar, siempre en un lenguaje esotérico, edificante y esencialmente dignificante.
            Si consiguen ustedes pasar por la aniquilación budista, si consiguen ustedes morir radicalmente, despertarán absolutamente, aquí y ahora; entonces se harán cons­cientes de la vida en los mundos superiores. Pero hay que morir para despertar, repito, aquí y ahora. Cuando uno despierta verda­deramente, el problema ese del desdobla­miento deja de existir. Ya queda uno cons­ciente, tanto en el mundo físico como en los mundos superiores. Y sea que su cuerpo esté dormido, sea que esté despierto, siempre vive consciente. Ya desaparece, en forma definitiva y para siem­pre, el problema del desdoblamiento astral. Porque si su cuerpo duerme, queda consciente, está consciente en el Mundo Astral. Vive consciente, actúa conscientemente allí, y regresa a voluntad a su cuerpo físico, a la hora que le da la gana. Entonces, ¿en qué queda el problema del desdoblamiento? Como problema, deja de existir. Lo importante es despertar.

SAMAEL AUN WEOR

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