domingo, 24 de mayo de 2015

LOS DIEZ SEPHIROTES



          Toda religión confesional tiene su centro de gravedad específico. Si estudiamos juiciosamente el budismo esotérico trascendental, podemos evidenciar que es demasiado abstracto, demasiado profundo, que pertenece a ciertos estados de Chesed; esto nos permite decir con pleno acierto, que el centro de la gravedad especifico de la Religión Budista es Kether, el Anciano de los Días, el Viejo de los Siglos.

            Ahora bien, si analizamos la Religión Egipcia, o Náhuatl, Azteca, Maya, Zapoteca, Persa o Caldea, descubrimos el centro de gravedad específico en Jesod (ya sabemos entre paréntesis, que la Piedra Cúbica de Jesod es el sexo, y que tal Sephirote se halla ubicado en los órganos sexuales).

            Más, si estudiamos cuidadosamente el esoterismo cristiano, descubrimos el centro de gravedad específico en Tiphereth, el Hijo del Hombre; y es a la luz de éste Sephirote como debemos nosotros tratar de comprender la mística del cristianismo auténtico.
            Ya sabemos nosotros que Kether como Sephirote es el punto matemático, el Anciano de los Siglos, la verdad de las verdades, lo oculto de lo oculto, la misericordia de la misericordia. Chokmah, es el segundo aspecto logóico, el Crestos, el Segundo Logos; Binah, es el Tercer Logos, el Espíritu Santo, el Shiva de los indostanes.

            Estudiando algunos cabalistas, descubrimos ciertos errores; hay alguien cuyo nombre no menciono, que enfatiza la idea de que Chokmah es masculino y que Binah es femenino, y quiere poner a Chokmah y Binah como las dos columnas del templo, algo así como Yakin y Bohaz de la Masonería; es indiscutible de que tal autor está equivocado, porque resulta de que Binah en sí mismo es masculino y femenino, polarizándose en forma masculina es el Shiva de los indostanes, pero desdoblándose en sí mismo se convierte en la Shakti, es decir, en la Divina Madre Kundalini, en esa Isis o Marah que aparece en el cristianismo (en terribles sufrimientos, con siete puñales clavados en el corazón). De manera que Binah en sí mismo se convierte en nuestro Padre que esta en secreto y en nuestra Divina Madre.

            Así pues, considerando al Logos como Brahma, Vishnú y Shiva, o como Kether, Chokmah y Binah; forman una trinidad perfecta dentro de la unidad. En conjunto es lo que podríamos llamar el Padre, y sin embargo es unidad desdoblándose en la Shakti potencial, pues obviamente tenemos al Logos y su Esposa, al Padre que está en secreto y a nuestra Divina Madre Kundalini Shakti.

            Y ya se sabe que el Padre en sí mismo y la Madre vienen a encontrarse en Jesod, en alguna forma se hallan relacionados con Jesod, debido a que rigen la creación. Malkuth, el Reino, el Mundo Físico, no podría existir sin la fuerza de Jesod, es decir, sin el potencial sexual, vital de este Sephirote; incuestionablemente el Logos tiene que utilizar ese Sephirote para poder crear, para reproducir a todas las especies, a todas las cosas, para dar forma a todo lo que es, ha sido y será.

            Hay un Sephirote secreto que es Daath, se encuentra precisamente en Jesod, ese Sephirote secreto es en cuestión de tantrismo, todo ese conocimiento tántrico que debidamente utilizado nos permite la autorrealización.

            Así pues, el Primer Triángulo, Kether, Chokmah y Binah es el Padre, en síntesis, INRI. Luego viene el Segundo Triángulo y es conveniente entenderlo, Chesed, Geburah y Tiphereth; incuestionablemente el Segundo Triángulo es crístico y el centro básico del Segundo Triángulo es Tiphereth. Chesed, Geburah y Tiphereth es el Espíritu Triuno manifestado, el centro básico es precisamente el Alma Humana: Tiphereth.

            Luego viene el Tercer Triángulo, el Tercer Triángulo está formado por Netzach, Hod y Jesod. Netzach es propiamente el Mental, la mente; Hod es el Astral; Jesod es el asiento sexual, o el asiento vital orgánico del cuerpo físico. Por último tenemos a Malkuth, el Físico. Lo cierto es que el centro gravitatorio del Tercer Triángulo es Jesod; ahora bien, lo que no debemos de perder de vista es que bien es cierto que el budismo tiene como centro de gravitación al Viejo de los Siglos, al Kether de la Cábala Hebraica, no por eso deja de ser menos cierto el budismo tántrico, sin el cual no se podría llegar jamás a la Iniciación de Kether, ese budismo tántrico tiene su base en Jesod; ya sabemos que el budismo tántrico es el que se necesita para llegar a la autorrealización íntima del Ser.

            Bien, continuando un poco por este camino de los grandes misterios, venimos a descubrir en las Religiones Egipcias a Jesod, pero no quiere decir por ese motivo que Jesod (la base o el fundamento), sea lo único de lo cual se ocupan las Religiones Persas, Mayas, Aztecas, etc., etc., ¡no! Ya sabemos nosotros que en el fondo se encuentra la doctrina purísima de Quetzalcóatl, el Cristo Cósmico Mexicano.

            Ahora, por ejemplo, en el cristianismo crístico, podemos nosotros ver con claridad meridiana como centro de gravedad al Hijo, a Tiphereth; pero si ahondamos en el esoterismo cristiano, vemos nosotros el Gran Arcano en la misma cruz dentro del Gólgota, porque ya sabemos nosotros que el palo vertical es masculino, el horizontal es femenino, en el cruce de ambos se halla la clave de todo poder, sobre la cruz se halla escrito el INRI: Ignis Natura Renovatur Integram. Así pues, tal tantrismo está en todo cristianismo verdadero, conviene pues comprender todo eso.

            P.‑ Mencionaba usted, Maestro, que es muy importante la enseñanza de la Inmaculada Concepción de la Virgen, a lo que usted contestó que para esto hay que conocer la Cábala y que solamente con un conocimiento a fondo de los Diez Sephirotes, de los Tres Triángulos y de Malkuth puede uno intuir la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios. Ya que está usted hablando sobre eso, ¿quisiera repetir ese concepto, por favor?
         
   R.‑ Con el mayor gusto vamos a dar respuesta. Es claro que en modo alguno podría entenderse el misterio de la Sagrada Concepción, si no conociésemos de verdad el Arbol de la Vida. Ya dijimos que el Primer Triángulo, el logóico, esta constituido por Brahma, Vishnú y Shiva (Padre, Hijo y Espíritu Santo; el Kether, Chokmah y Binah cabalísticos), también dijimos que Binah (tercer Sephirote) se desdobla en la Divina Madre Kundalini, Shiva se desdobla pues en su esposa; así pues la Divina Madre Kundalini es la Diosa, ella en sí misma es el aspecto femenino de Shiva, el aspecto femenino de Binah, la esposa del Espíritu Santo; después vienen los demás sephirotes como ya dijimos.

            En todas las teogonías existe siempre una Isis con el Niño Horus en sus brazos, Venus con Cupido, María con su Niño Jesús, el Salvador en sus brazos. Es claro que de ella y de él vienen los demás Sephirotes, él se desdobla en ella, su esposa, ella se desdobla en Chesed, en Geburah y por último en Tiphereth, siendo Tiphereth el centro gravitatorio básico del Segundo Triángulo.

            La manera que ese Tiphereth, ese niño, es el que ella, la Isis, María, lleva en sus brazos, su niño; claro que ese niño tiene que venir al mundo y viene cuando todo está preparado. Se ha dicho que nace en un pesebre, en un establo; las gentes piensan que es un establo situado por allá en una aldea, ¡no! Ante todo es bueno saber que el Belén donde se dice que nació el niño, la pequeña aldea, no existía en la época de Jesús de Nazaret. Si analizamos la palabra "Belén", esta tiene su raíz en una etimología caldea: "Bel", que significa Torre del Fuego. Así pues, esto es simbólico, la torre está dentro de nosotros mismos. Se hace necesario ante todo crear el Cuerpo Astral, porque todo el mundo no nace con el Cuerpo Astral, ya sabemos que es posible crearlo mediante la transformación del mercurio de la filosofía secreta; después crearse el Mental, que es el Cuerpo de la Razón Objetiva, y por último fabricar el cuerpo de la Voluntad Consciente. Así pues, cuando uno ya posee los cuerpos: Físico, Astral, Mental y Causal, puede estar listo como para recibir al niño.

            Sin embargo, podrían darse el lujo de crearse esos vehículos, de poseer un cuerpo físico sano fuerte y vigoroso, un magnifico Cuerpo Astral, un extraordinario Cuerpo Mental y el Causal, y encarnar al niño que la Divina Madre lleva en sus brazos. En ese punto hay algo muy sutil, muy delicado, que fácilmente se escapa a cualquier cabalista: podríamos confundir al Tiphereth cabalístico propiamente, con el Cuerpo Causal; e ahí el peligro de ello. Sólo analizando un poquito el pasaje de las Epístolas de Pablo a los Corintios podríamos aclarar esta cuestión.

            Pablo dice que existe el Hombre Terrenal y el Hombre Celestial, incuestionablemente, el terrenal está constituido por el cuerpo físico, con su asiento vital orgánico que forman un todo único; luego Hod, el Vehículo Sideral del Cuerpo Hetziano, del cual nos hablara Gurdjieff; el Mental o Cuerpo de la Razón Objetiva, y por último el Cuerpo de la Voluntad Consciente. Esto es lo que podríamos definir como Hombre Terrenal. Ante todo, si queremos que venga Tiphereth, el Hijo bíblico, se necesita a que pase a existir el hombre verdadero, el Hombre Terrenal, porque el humanoide común y corriente todavía no es hombre; cree que lo es, pero todavía no lo es. Sólo cuando uno se ha dado el lujo de crearse los Cuerpos Superiores Existenciales del Ser, puede ser denominado hombre, aunque sea terrenal, pero hombre.

            El segundo hombre del cual nos habla Pablo de Tarso, es el celestial, y Pablo es muy sabio en esto. Pablo nos dice que así como pudimos atraer la imagen del terrenal, es decir, crear al hombre terrenal, así debemos atraer a nosotros la imagen del hombre celestial, es decir, del "Hijo del Hombre". Alguien puede haber recibido, por ejemplo, la Quinta Iniciación del Fuego y sin embargo no por eso ha encarnado en sí mismo al Hijo del Hombre; el nacimiento del Hijo del Hombre viene después de haber pasado por la Quinta Iniciación del Fuego. Siempre, esto es muy delicado y sólo a base de una rigurosa observación puede uno evitar caer en el error. Propiamente, el advenimiento del Hijo del Hombre es una gracia del altísimo, viene el Hijo del Hombre en sí mismo, cuando debe cumplir alguna misión específica en la Tierra.

            Cuando el iniciado ha tomado el Camino Directo, "la directa", para ser más claros, el camino que puede conducirlo a la liberación final, viene en un establo humilde, nace en un pesebre, entre los animales del deseo; es claro que cuando entra en el establo, éste todavía no está limpio, el iniciado no ha tenido tiempo aún de disolver los diferentes animales que lleva dentro; el niño nace pues, muy débil, ha sido concebido por obra y gracia del Tercer Logos y de la Divina Madre que lo llevó en sus brazos, viene hecho un niño recién nacido y tiene que crecer y desarrollarse. Conforme vamos eliminando los elementos inhumanos, él va creciendo y se va desarrollando; en principio no se nota el cambio del iniciado que ha tenido la dicha de encarnar al Hijo del Hombre, aparentemente es el mismo personaje, sus debilidades poco más o menos son las mismas, el cambio de inmediato no se nota porque el niño nace muy débil, pero él tiene que someter todas las cosas, tiene que eliminar a los animales del deseo y lo hace con la ayuda de su Divina Madre Kundalini, tiene que trabajar hasta someter todas las cosas al Padre, lo último que hace es vencer a la muerte, porque él siempre vence a la muerte.

            Después que se ha sometido todo, que ha desintegrado todos los elementos, entonces él mismo se somete al Padre, su obra póstuma es vencer a la muerte. Así pues, el resucita en el Padre y el Padre resucita en él, porque el Hijo es uno con el Padre y el Padre es uno con el Hijo, y quien ha visto al Hijo, ha visto al Padre.

            Es claro que al venir al mundo será rechazado por los ancianos (las gentes llenas de experiencias), odiado por los escribas (los grandes intelectuales de su época), y tercero, perseguido, odiado, maldecido, excomulgado por los fariseos, (que son todos los religiosos de su tiempo).

            Tendrá que ser muerto con muerte de cruz: téngase en cuenta que con la cruz es con la que se puede eliminar todos esos elementos indeseables; téngase en cuenta que la fidelidad al Padre se prueba con la cruz. Muchos son los que dicen: "Yo soy fiel a la Gnosis, yo soy digno", pero a la hora de la hora fallan con la cruz. ¿Donde está la cruz? Pues en el cruce del Lingam-Yoni, fallan ahí, ahí fornican, ahí adulteran, ahí cometen sus maldades y entonces, ¿donde estaba su fidelidad? Y es con ese instrumento de la cruz sexual con el que hay que desintegrar los elementos inhumanos y llegar a la muerte también del hombre terrenal.

            Una vez que se ha llegado a la muerte del hombre terrenal, entonces el Hijo del Hombre resucita a los tres días, esos tres días son las tres purificaciones por el hierro y por el fuego; esos tres días están representados por los tres clavos de la cruz, el INRI, las tres purificaciones a base de hierro y fuego. Es así como el Hijo del Hombre puede morir y resucitar de entre los muertos.

            Hay que entender esto con claridad meridiana, muchos son los que dicen: "Soy fiel a la Gnosis, yo soy fiel al Padre", pero cuando llega la hora de probar con la cruz, demuestran que no son fieles, ni siguen al Padre, ni siguen la senda.

SAMAEL AUN WEOR

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