domingo, 16 de julio de 2017

LA EDAD DE HIERRO EN LA ÉPOCA DE LOS ATLANTES


        Así como existe el año terrestre, existe también el año sideral. Entiéndese por año terrestre, el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, en 365 días y algunas fracciones, con minutos y segundos. Obviamente, este año terrestre tiene cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Mas también existe el año sideral; tal año se realiza en 25,920 años, con fracciones de minutos, segundos, etc.
        Durante el viaje de nuestro Sistema Solar, acaecen cosas insólitas. Sucede que el Sistema Solar viaja alrededor del Zodiaco, desde su punto de partida original. Cuando regresa nuestro Sistema Solar, al punto de partida ori­ginal, después de haber recorrido todo el Cin­turón Zodiacal, concluye el año. Obviamente, tal año tiene también cuatro estaciones: pri­mavera, verano, otoño e invierno. Primavera, la Edad de Oro; verano, la Edad de Plata; otoño, la Edad de Cobre; invierno, la Edad de Hierro. Una Raza existe tanto tiempo, cuanto demora el viaje del Sistema Solar alrededor del Cinturón Zodiacal.



        Nuestra Raza nació en la Constelación de Acuario, durante la Era del Aguador, después del Diluvio Universal...
        El fin se acerca, ha terminado el viaje del Sistema Solar; ha vuelto, después de muchos años, al punto inicial de partida. En estos precisos momentos, nos encontramos en la Era del Acuarius. Esta Era se inició el 4 de febrero de 1962, entre las 2 y 3 de la tarde... Entonces todos los Astrónomos del mundo pudieron ver, con sus telescopios, el "embotella­miento" del tránsito celeste, bajo la Constela­ción del Aguador.
        Lo que estamos diciendo está, pues debida­mente documentado; no estamos afirmando nada que no tenga debida documentación. Que alguien diga que "la Era de Acuario todavía no se ha iniciado", o que otros sostengan que "se inició mucho antes del 4 de febrero del 62, ¿qué importa a la ciencia y qué a nosotros? La cruda realidad de los hechos es que la Era del Aguador se inició el 4 de febrero del 62, y esto lo vieron los Astrónomos de todos los países del mundo, es un hecho oficial, concreto, comprobado. Hubo, por aquella época, un eclipse de Sol y de Luna, que algunos de ustedes recordarán.
        Faltan pocos grados, pues, para que el viaje del Sistema Solar, en Acuario, llegue exactamente al punto inicial de partida.

        Durante el viaje alrededor del Cinturón Zodiacal, los Polos de la Tierra se van desviando. Si hoy saliéramos en un avión, orientados exclusivamente por la aguja de la brújula, al llegar al Polo Norte, ésta  quedaría "como loca", y si descendiéramos verticalmente -de acuerdo con la Ley- veríamos que ahí ya no está el Polo; es decir, ya el POLO GEOGRÁFICO no coincide con el POLO MAGNÉTICO.
        Los Polos de la Tierra ya están desviados, y al concluir definitivamente el viaje, al llegar al grado exacto, al punto preciso de partida original, los Polos se convertirán en Ecuador y el Ecuador en Polos. ENTONCES LOS MARES, -FURIOSOS- CAMBIARAN DE LECHO. Y ESTAS TIERRAS, EN LAS CUALES HABITAMOS, SE SUMERGIRÁN ENTRE EL FONDO DEL OCÉANO.
        Un acontecimiento insólito acelerará o coadyuvará, con esta cuestión de la revolución de los ejes de la Tierra. Quiero referirme al caso del "Hercólubus". Dicho planeta es tres o seis veces más grande que Júpiter; pertenece a un Sistema Solar muy lejano: al Sistema Solar de TYLO. Este Sistema Solar se está acercan­do a la Tierra; los Astrónomos ya tienen an­te su vista, a "Hercólubus", que es un gigan­te poderoso.
        "Hercólubus" pasará por un ángulo del Sistema Solar. Cuando esto sea, la revolución de los ejes de la Tierra se acelerará violentamente, y entonces vendrá la catástrofe. Algu­nos científicos pretenderán alejar a "Hercólu­bus" con explosiones atómicas, mas esto resul­tará inútil. Es imposible, con puras bombas atómicas, alejar a un planeta monstruoso, gi­gantesco, poderoso. Hechos son hechos, y ante los hechos tenemos que rendirnos.
        "Hercólubus" llegó en la época de la LEMURIA, antes de que existiera la ATLÁNTIDA, y acabó con tal continente. Bien sabemos que el Continente "Mú", o Lemur, a través de 40.000 años de terremotos e incesantes erup­ciones volcánicas, se fue hundiendo entre las aguas del borrascoso Océano Pacífico.
        Cuando "Hercólubus" pasó por un ángulo del Sistema Solar, al final del KALI YUCA del Continente Atlante, vino el DILUVIO UNIVERSAL: los mares se desplazaron, cam­biando de lechos, y se acabó la Atlántida. Restos de la Atlántida, son las Antillas, como restos del Continente "Mú" son la Isla de Pascua, el Archipiélago de la Oceanía: Australia, etc.
        Así, pues, cuando "Hercólubus" pase nue­vamente, por este ángulo del Sistema Solar, pueden ustedes estar absolutamente seguros de que vendrá la catástrofe. Así, pues, la catástrofe que se avecina, no es la primera; TAMPO­CO SERÁ LA ULTIMA.
        Si estudiamos cuidadosamente la "PIEDRA SOLAR", el Calendario Azteca, encontraremos allí una sabiduría extraordinaria. Dicen los Nahuatls que "los Hijos del PRIMER SOL fueron devorados por los Tigres", que "los Hijos del SEGUNDO SOL fueron arrasados por fuertes huracanes y que se convirtieron en monos o changos"; que "los Hijos del TER­CER SOL perecieron por sol de lluvia de fuego y grandes terremotos, y se convirtieron en pá­jaros". Dicen que "los Hijos del CUARTO SOL fueron tragados por las aguas" y que "se convirtieron en peces, mas nada dicen sobre "Hijos del QUINTO SOL". Pero si investigamos cuál ha de ser la suerte de los "Hijos del Quinto Sol", sí dicen los Nahuatls como habrán de perecer, y lo explican, ya hablando para el futuro: "los Hijos del Quinto Sol -señalan- perecerán por el fuego y los terremotos".
        Luego aseguran que "en la época del Quinto Sol, morirán los Dioses, que se abandonará el culto a los Dioses", cosa que se ha cumplido. Mas ponen luego énfasis los Nahuatls -en su Calendario Azteca- para decir que "durante la época del SEXTO SOL, resucitarán los Dio­ses" y que "en la época del SÉTIMO SOL, todo será Divinal". Pero concretémonos a no­sotros, los "Hijos del Quinto Sol"...
        Obviamente, los "HIJOS DEL PRIMER SOL" fueron los hombres que vivieron en la TIERRA Primigenia, hace más de 300 millones de años, en la TIERRA PROTOPLASMÁTICA. Se dice que "fueron devora­dos por los tigres", porque eran "hijos de la Sabiduría", eran los hombres Protoplasmáti­cos. Al hablar de "HOMBRES PROTOPLASMÁTICOS", parece que esto chocará con la teoría de HAECKEL, que nos habla únicamente de esa "pizca de sal", llamada "proto­plasma"...
        Los hombres Protoplasmáticos tenían cuer­pos gelatinosos, eran dúctiles, elásticos, plásti­cos: podían asumir gigantescas estaturas, o re­ducirse a un punto matemático. Eran ANDRÓGINOS, se reproducían en la misma forma en que se reproducen las células: por división ce­lular. Ese fenómeno de reproducción, quedó precisamente en nuestra sangre. Así vemos cómo las células se dividen en dos y las dos en cuatro, para reproducirse. ¿Qué "fueron devo­rados por los Tigres"? Sí: la Sabiduría...
        Cuando se habla de los "HIJOS DEL SE­GUNDO SOL" -que "fueron arrasados por fuertes huracanes"-, se habla realmente en forma esotérica. Los HIPERBOREOS tenían- cuerpos ANDRÓGINOS, pero algo menos ge­latinosos, más gaseosos. Se dice que "se transformaron en changos", es decir, que se degeneraron y perecieron.
        Se habla también, en la cultura de nuestros antepasados de Anáhuac, sobre los "HIJOS DEL TERCER SOL", los LEMURES. Estos eran HERMAFRODITAS gigantescos, tal como los vemos representados en aquellas escul­turas que están en TULA. Se reproducían por GELACIÓN. Los "Hijos del Segundo Sol." se reproducían por Brotación, pero los "Hi­jos del Tercer Sol", por GELACIÓN.
        Es claro que aquellos Hermafroditas OVU­LABAN, y ese óvulo que se escapaba de sus ovarios, venía a la existencia ya fecundado, pues eran VARÓN y HEMBRA. Como dice la Biblia: "Dios creó -a los hombres- Varón y Hembra. Varón y Hembra los creó"... Entonces -se dice- en determinada época, aquellos huevos se abrían y de allí salía una criatura que se alimentaba del Padre-Madre.
        Esto de que "fueron Hermafroditas", nos invita a pensar. Ciertamente, las tetillas del varón son glándulas mamarias atrofiadas: el clítoris de la mujer, es un falo atrofiado y recogido con ligamentos nerviosos. Así pues que, en el organismo humano están los testi­monios de que, un día, la raza humana fue Hermafrodita; pero a través de millones de años, esa Raza se fue dividiendo en sexos opuestos: empezaron a nacer algunas criaturas con un sexo más desarrollado que otro, y llegó el día en que aparecieron las criaturas uni­sexuales.
        Cuando esto sucedió, ya entonces fue nece­saria la cooperación para crear. Por aquella época, en la Lemuria, el acto sexual era sagra­do y sólo se verifica -como un SACRAMEN­TO- dentro de los Templos de Misterios. Era otra Edad, la Humanidad no se había, todavía, degenerado.
        Se dice que "los Lemures se convirtieron en pájaros". Ciertamente, como testimonio de ello, digo que hace poco tiempo -en Bolivia- descubrieron una pequeña raza de LILIPU­TIENSES. Tenían de 10 a 20 centímetros de estatura, hombres y mujeres eran pequeñitos. Habitaban dentro de un pueblito que parecía más bien un "muñequero", un juego para niños. De la noche a la mañana, aquellos Lilipu­tienses desaparecieron, se metieron entre la Cuarta Vertical y se transportaron a otro lugar.
        Tenían que escapar, porque ya se habían convertido en un escándalo público: multitu­des de gentes iban a verlos. Hoy el pueblito aquel -según me cuentan- es debidamente custodiado por las tribus indígenas de aquel lugar. Así, pues, es cierto eso de que "los Hi­jos del Tercer Sol se convirtieron en pája­ros"...
        Los "HIJOS DEL CUARTO SOL" perecie­ron por las aguas, "se transformaron en peces". ¡Así es!; es decir, fueron tragados por el Océa­no. Y en cuanto a nosotros, los "HIJOS DEL QUINTO SOL", obviamente hemos de perecer por el fuego y los terremotos. Los terremotos se están intensificando de instante en instante, de momento en momento. Sucede que en el fondo de los Océanos, está la tierra agrietada: un sistema de grietas existe en los lechos de los Océanos Atlántico y Pacífico.
        Algunas grietas de esas son ya tan profundas, que el Océano está penetrando dentro de ellas y se ha puesto en contacto con el fuego que circula dentro del interior de la Tierra. A consecuencia de eso, se producen vapores y presiones que aumentan de instante en instante, de momento en momento. Esa es la causa secreta de tantos y tantos terremotos que se están sucediendo por esta época.
        Ya no convence a nadie la teoría aquella de que tal o cual terremoto se debió -simplemen­te- a un cambio, o a un movimiento, o a un deslizamiento de determinada capa geológica. La cruda realidad es que tan pronto tiembla en un país como en otro, y cada día los terre­motos se hacen más y más intensos, y se harán cada día más intensos; de eso no cabe la menor duda.
        Si se añade -a eso- las explosiones ató­micas que tirios y troyanos están realizando dentro, en el interior del planeta Tierra, no puede sorprendernos el que en cualquier mo­mento haya, pues, alguna gran catástrofe.
        Este planeta: está sometido -ahora- a una larga agonía. LOS PECES DEL INMEN­SO MAR ES TAN MURIENDO, PORQUE LAS AGUAS ESTÁN  CONTAMINADAS. No hay duda de que los Océanos se han convertido en grandes basureros. Los desperdicios atómicos pueden ocasionar, en cualquier mo­mento, catástrofes tremendas. Los recipientes que se usan para guardar los desperdicios atómicos, realmente no sirven, y en cualquier mo­mento -repito- pueden provocar grandes catástrofes.
        LOS ABONOS Químicos ESTÁN -ac­tualmente- ESTERILIZANDO LA TIERRA. Los bosques están siendo talados, las ciudades están llenas de "SMOG". Hay cien­tíficos que afirman que -al paso que vamos- dentro de 40 años, la Humanidad habrá ter­minado por el "SMOG". Así, pues, los ríos, los mares, la atmósfera, están contaminados.
        En la epidermis de la Tierra, existe la vida orgánica. LOS ARBOLES, LOS ANIMALES, LAS GENTES, SON NECESARIOS PARA LA VIDA DE LA TIERRA. Los árboles atraen determinados tipos y subtipos de energía cós­mica, la transforman y luego la retransmiten a las capas anteriores de la Tierra. Los insectos más insignificantes, captan determinadas mo­dalidades de energía que después de transformar, la retransmiten a las capas anteriores del organismo planetario en que vivimos.
        Cada uno de nosotros atrae determinados tipos y subtipos de energía que transforma y retransmite a las capas anteriores de la Tierra. Así, pues, LA VIDA ORGÁNICA ES NECESARIA PARA LA TIERRA: SIN LA VIDA ORGÁNICA, LA TIERRA SE Convertiría EN UN GRAN DESIERTO, EN UN GRAN SAHARA.
        Desgraciadamente, todo está siendo altera­do: los cazadores están acabando con todas las especies animales. En el Africa se han hecho las famosas "RESERVACIONES~'; porque ya los cazadores no estaban dejando viva a cria­tura alguna, estaban terminando con las espe­cies de la Naturaleza.
        Los bosques, tan necesarios para la vida, es­tán siendo talados; los frutos de la Tierra han sido adulterados por los "sabihondos", ya es difícil conseguir manzanas puras, sin adulteración. Un árbol que no ha sido adulterado, un árbol sin injertos, atrae -específicamente- la energía cósmica que le corresponde, y luego la transforma y trasmite a las capas anteriores de la Tierra.
        Pero un árbol que ha sido injertado, no puede ya cumplir tan preciosa misión, y SUS FRUTOS ESTÁN YA TAMBIÉN ALTERADO YA NO CAPTURAN, YA NO SE CARGAN con esa energía cósmica maravillosa -con la que antes se solía cargar- y dentro del orga­nismo humano, ya no llevan los mismos prin­cipios vitales que antes.
        Así, pues, hoy en día vemos -SOBRE TO­DO EN LA CALIFORNIA DEL NORTE- frutos bellísimos que son una fiesta para los ojos, pero que realmente no producen, en el organismo, los mismos efectos que producen los frutos, que no han sido alterados por los injertos.     Al paso que vamos, la Tierra entera está siendo sometida a una pavorosa agonía, y esto tiene que llegar a un fin... Nostrada­mus, ese gran Astrólogo que viviera en la Edad Media, afirma que en el ano 1999, "Hercólubus" pasará cerca de la Tierra. Aclara Nostradamus en sus "CENTURIAS", diciendo que "entonces veremos como dos So­les", y hace énfasis para sacar -como conse­cuencia- el fin de la presente Raza Aria.
        Obviamente, esto tiene que llegar a un final. Por lo pronto, han habido dos guerras mundia­les pavorosas: la de 1914 a 1918 y la de 1939 a 1945. Mas viene una tercera guerra mundial, QUE SERÁ PEOR QUE LA PRIMERA Y QUE LA SEGUNDA. Y es que cuando el ser humano está lleno de odio, cuando carga en su interior los factores que producen guerras, incuestionablemente tienen que haber guerras.
        Me vienen en estos momentos a la memo­ria, Daniel el Profeta.  Decía Daniel, que "había visto -en visión- un gran océano", y que "cuatro vientos combatían entre sí". Des­pués relata que había visto, también, a cuatro bestias que salían de entre el fondo de las aguas. "La primera bestia -dice- era semejante a un león que tenía alas de águila, y le fue dado corazón de hombre".
        "La segunda bestia -dice- parecía un oso; la tercera -dice que tenía- cuatro alas y cuatro cabezas -más bien parecía un leopardo- y la cuarta -dice- era diferente a todas en gran manera: sus uñas eran de hierro y sus dientes también de acero, y todo lo que mascaba lo reducía a polvo. Y le fue dado que pudiera destruir la Tierra por todas partes, y que llevara desolación a todos los rincones del mundo. También le fue dado que combatiera contra los Santos del Altísimo, mas vino el Juez, se sentó, y le fue quitado el Reino, y este Reino fue entonces entregado a los Santos"... Llegó la Edad de Oro-.
        Obviamente, se refiere Daniel a las cuatro edades: a la Edad de Oro, a la Edad de Plata, a la Edad de Cobre y a la Edad de Hierro, que es esta en la que estamos, en estos momentos, todos nosotros.
        En la Edad de Hierro, la Humanidad llega al estado actual en que se encuentra. La cuar­ta bestia -realmente- ha sido "espantosa en gran manera, -como dijo Daniel- distinta a las otras bestias". Mas tendrá su fin, de la noche a la mañana, porque "el día del Cristo vendrá, cuando menos se aguarde". Así está escrito, "que él llegará, como ladrón en la noche". Y en este preciso momento nos encontramos en "el principio del fin". El Apocalipsis nos habla del "principio del fin". estamos -precisamente- en el principio de todos los tiempos, en el final del Kali Yuga. en el final de la CUARTA BESTIA.
        Ya verán ustedes, dentro de poco, caer las grandes ciudades del mundo: Nueva York, Washington, París, Londres, quedarán reducidas a cenizas. Los terremotos se irán intensificando espantosamente. Ya serán testigos uste­des, dentro de poco, en carne y hueso, de todo lo que va a suceder entre 1982 y 1992. Lo ve­rán ustedes, por sí mismos, y se acordarán de lo que escucharon aquí, en este Auditorio de la Galería Municipal de Guadalajara, Jalisco.
        Es necesario, pues, que pongamos atención, porque los tiempos del fin han llegado. Con mecánica celeste, se puede demostrar que el Sistema Solar está llegando al final de un via­je y todo viaje alrededor del Zodiaco, TERMINA EN VERDAD CON UNA CATÁSTROFE. Por otra parte, el mal del mundo es tan grande que ya llegó hasta el cielo. Babilo­nia la grande, la madre de todas las fornicacio­nes y abominaciones de la Tierra, será des­truida, y de toda esta perversa civilización de víboras no quedará piedra sobre piedra.
        Pedro, profetizando dijo: "Los cielos arderán con gran estruendo y la Tierra y todas las obras que en ella hay, serán quemadas". Cier­tamente, el fuego es lo primero que entrará en acción, con el acercamiento de "Hercólubus". Es tan grande la fuerza de atracción de aquel mundo, y pasará tan cerca de nosotros, que atraerá al fuego que corre en el interior de la Tierra: entonces surgirán -por donde quiera- MUCHISIMOS VOLCANES y un gran incendio se propagará desde el Polo Norte hacia el Sur.
        Sin embargo, es obvio que, antes de ese gran acontecimiento, el ANTICRISTO realiza­rá verdaderas maravillas: el ANTICRISTO DE LA FALSA CIENCIA, realizará prodigios: hará cohetes atómicos, capaces de viajar a Marte, hará cohetes atómicos, con los que se podrán llegar a todos los planetas del Sistema Solar, se inventarán armas extraordinarias y las gentes todas se prosternarán en tierra, adorando a la gran BESTIA y diciendo: "NO HAY COMO LA CIENCIA OFICIAL. NO HAY COMO EL ANTICRISTO. Pocos serán los que escuchen la palabra del Cristo, dentro de poco tiempo. Ya las gentes no están para eso. En estos tiempos dicen: "QUIERO DEMOSTRACIÓN, ME INTERESAN LAS COSAS DEMOSTRABLES, LO QUE LOS SENTIDO PUEDAN COMPROBAR"...
        Pero así como en la Atlántida se formó un pueblo selecto, así mismo estamos formando aho­ra un Ejercito de Salvación Mundial. Ese pue­blo selecto estará formado por aquellos que se autoexploren a sí mismos, por aquellos que eliminen sus defectos psicológicos, POR AQUELLOS QUE ACABEN CON EL CULTO AL EGO, al "mí mismo", al "sí mismo".
        Ese pueblo selecto estará formado por hom­bres y mujeres de buena voluntad, por gentes de verdad dispuestas a transformarse radicalmente. El pueblo selecto será llevado a cierto lugar del Océano Pacífico; ese pueblo selecto vivirá, por aquellos días, en una región donde podrá ver la lucha, el duelo a muerte entre el fuego y el agua, durante dos siglos.
        Y cuando el DOBLE ARCO IRIS aparezca entre las nubes, como señal de una NUEVA ALIANZA de Dios con los hombres, ese pueblo selecto habitará en tierras nuevas y cielos nuevos; entonces amanecerá la Edad de Oro. Por eso fue que Virgilio, el Poeta de Mantua, dijo: "Ya llegó la Edad de Oro y una nueva progenie manda".
        Resulta oportuno citar ahora, entre los fastos de esta pobre Humanidad pigmea, aquella fecha y hora: 4 de febrero de 1962, entre las dos y tres de la tarde, en la que todos los planetas de nuestro Sistema Solar se reunieron, en supremo concilio cósmico, precisamente en la brillante Constelación de Acuario, para iniciar la Nueva Era entre el augusto tronar del pensa­miento. Desde esa fecha memorable  y bajo la regencia de URANO, el muy Venerable y Meritísimo Señor de Acuario, vibra intensamen­te, en toda la Naturaleza, la ONDA DIONI­SIACA.
        No está demás enfatizar, en el presente capitulo, la noticia trascendental de que tal pla­neta -renglones arriba citado- es y será siempre el brillante astro que rige y gobierna inteligentemente, a las glándulas endocrinas sexuales. Ahora os explicaréis, por sí mis­mos, el intrínseco motivo que -en estos instantes- origina la intensiva vibración DIONISIACA.
        Empero resulta evidente, palmario y mani­fiesto, el hecho concreto de que los terrícolas -en su abrumadora mayoría- no estuvieron a la altura de las circunstancias, no fueron capaces de polarizarse positivamente, con tal ONDA.


V.M. SAMAEL AUN WEOR

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