domingo, 14 de mayo de 2017

LA FELICIDAD



PRIMERA PARTE
El Conocimiento de Sí Mismo.
Bueno, vamos a tratar un poco sobre las inquietudes del espíritu. Ante todo se necesita comprensión creadora.

Lo fundamental en la vida es realmente llegar a conocerse a sí mismo: ¿De dónde venimos, para dónde vamos, cuál es el objeto mismo de la existencia, para qué vivimos?, etc., etc.
Ciertamente aquella frase que se puso en el templo de Delfos es axiomática: "Noscete Ipsum" : Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses.


Conocerse a sí mismo es lo fundamental. Todos creen que se conocen a sí mismos y realmente no se conocen. Así que es necesario llegar al pleno conocimiento de sí mismo.
Esto requiere incesante auto-observación; lo que necesitamos es vernos tal cual somos. Desafortunadamente las gentes admiten fácilmente que tienen cuerpo físico, más cuesta trabajo que comprendan su propia psicología, que la acepten en forma cruda, real. El cuerpo físico aceptan que lo tienen porque pueden verlo, tocarlo, palparlo, más la psicología es un poco distinta, un poco diferente. Ciertamente que como no pueden ver su propia psiquis, no pueden tocarla, no pueden palparla, pues para ellos es algo que no entienden.
Cuando una persona comienza a observarse a sí mismo, se mira a sí mismo, nos está indicando que se está volviendo diferente a los demás.
En las diversas circunstancias de la vida podemos nosotros auto-descubrirnos. Es de los distintos eventos de la existencia de los que nosotros podemos sacar el material psíquico necesario para el despertar de la conciencia.
En relación pues con las personas, ya sea en el campo, en la casa, en el trabajo, en la escuela, en la calle, etc., los defectos que llevamos escondidos afloran espontáneamente, y si estamos alertas y vigilantes como el vigía en época de guerra, entonces los vemos. Defecto descubierto debe ser trabajado, comprendido en todos los niveles de la mente.
Si por ejemplo pasamos por una escena de ira, tenemos que comprender todo lo que sucede. Supongamos que tuvimos una pequeña riña, tal vez llegamos a un almacén, pedimos algo, el empleado nos trajo otra cosa que nosotros no habíamos pedido, entonces nos irritamos. Señor, le decimos, pero si yo le he pedido tal cosa y usted me está trayendo tal otra, no se da cuenta que estoy de afán y no puedo perder tiempo.
He aquí una pequeña riña, un pequeño disgusto. Es obvio que necesitamos comprender qué fue lo que pasó.
Si llegamos a casa debemos de inmediato concentrarnos profundamente en el hecho sucedido, y si ahondamos en los motivos profundos que nos hicieron actuar de esa forma y regañar al empleado o al mezo por que no nos trajo lo que habíamos pedido, venimos a descubrir nuestra propia auto importancia, es decir nos venimos a creer auto importantes. Obviamente ha habido en nosotros eso que se llama engreimiento, orgullo, irritabilidad.
Allí vemos defectos: la impaciencia es un defecto, el engreimiento es otro defecto, sentirnos muy importantes he ahí otro defecto, el orgullo, sentirnos muy grandes y ver con desprecio al mozo que nos estaba sirviendo. Todos esos motivos nos hicieron portarnos en forma inarmónica.
De paso hemos descubierto varios yoes que deben ser trabajados, comprendido a fondo lo que es el yo del engreimiento, habrá de estudiarse a fondo lo que es el yo del orgullo, deberá estudiarse a fondo, habrá de comprenderse totalmente lo que es el yo de la auto importancia, habrá de estudiarse a fondo lo que es el yo de la falta de paciencia, lo que es el yo de la ira, etc. Es un grupo de yoes, cada uno debe ser comprendido por separado, analizado, estudiado.
Tenemos que aceptar que detrás de ese insignificante suceso, se esconden un grupo de yoes. Hay que estudiarlos a cada uno por separado, y que esos naturalmente están activos, hay que estudiarlos a cada uno por separado, dentro de cada uno de ellos está embotellada la Esencia, es decir la Conciencia, entonces hay que desintegrarlos, aniquilarlos, reducirlos a polvareda cósmica.
Para desintegrarlos tendremos que concentrarnos en la Divina Madre Kundalini, suplicarle, rogarle, los reduzca a polvo.
Pero primero hay que comprender un defecto, pongamos la ira, y luego después de haberlo comprendido, entonces rogarle a la Divina Madre Kundalini, la elimine. Después hay que comprender la impaciencia, suplicarle a ella elimine tal error, después comprender la auto-importancia, porqué nos creemos importantes, si nosotros no somos más que unos míseros gusanos del lodo de la tierra, en qué basamos nuestra auto-importancia, porque nada somos, cada uno de nosotros no es más que un vil gusano del lodo de la tierra, en qué basamos nuestra auto - importancia, en qué la fundamentamos.
Realmente que no hay basamento para nuestra auto importancia, porque nada somos, cada uno de nosotros no es más que un vil gusano del lodo de la tierra.
¿Qué somos ante el infinito, ante la galaxia en que vivimos, ante esos millones de mundos que pueblan el espacio infinito?
¿Porqué sentirnos auto-importantes?
Así, analizando cada uno de nuestros defectos los vamos comprendiendo, y defecto que vayamos comprendiendo debe ser eliminado con la ayuda de nuestra Divina Madre Kundalini.
Es obvio que habrá que suplicarle a ella, que habrá que rogarle, elimine el defecto que uno vaya comprendiendo. En una escena pues, toman parte varios yoes.
Pongamos otra escena, una de celos, por ejemplo. Incuestionablemente es grave eso también, existen varios yoes.
Un hombre encuentra de pronto que su mujer está hablando con otro hombre, en forma muy quedito. ¿Qué quiere decir eso? Sentirá celos, le formará pelea a la mujer, es claro, pero si observamos esa escena, allí hubo celos, ira, amor propio, varios yoes, pues el yo de amor propio se sintió herido, los celos entraron en actividad, la ira también. Cualquier escena, cualquier acontecimiento, cualquier evento debe servirnos de base para el auto-descubrimiento.
En cualquier evento venimos a descubrir que tenemos dentro de nosotros mismos varios yoes, eso es obvio. Se necesita que nosotros estemos alertas y vigilantes, como el vigía en época de guerra. Es indispensable el estado de alerta percepción, alerta novedad.
Si no procedemos en esta forma la Conciencia continuará metida dentro de los agregados psíquicos que en nuestro interior cargamos y no despertaría jamás.
Tenemos que comprender que estamos dormidos. Si la gente estuviera despierta podría ver, tocar y palpar las grandes realidades de los mundos superiores. Si las gentes estuvieran despiertas recordarían sus vidas pasadas. Si las gentes estuvieran despiertas verían la tierra como es.
Actualmente, no están viendo la tierra tal como es. Las gentes de la Lemuria veían el mundo como es, sabían que el mundo tiene nueve dimensiones por todo, y veían las 7 fundamentales y veían al mundo en forma multidimensional. En el fuego percibían las salamandras o criaturas del fuego; en las aguas percibían a las criaturas acuáticas, a las ondinas y nereidas; en el aire era claro para ellos los silfos; y dentro del elemento tierra veían a los Gnomos.
Cuando levantaban los ojos hacia el infinito podían percibir a otras humanidades planetarias, los planetas del espacio eran visibles para los antiguos en forma distinta. Veían el aura de los planetas y también podían percibir a los genios planetarios. Pero cuando la Conciencia humana quedó enfrascada entre todos esos yoes o elementos indeseables que constituyen el Ego. El mí mismo, el Yo mismo, entonces la Conciencia se durmió. Ahora se procesa en virtud de su propio embotellamiento.
En tiempos de la Lemuria cualquier persona podía ver por lo menos la mitad de un Honstapagnos (un Honstapagnos equivale a cinco millones y medio de tonalidades del color). Cuando la Conciencia quedó metida entre el Ego, los sentidos degeneraron.
En la Atlántida ya solo se podía percibir un tercio de las tonalidades del color. Y ahora apenas si se perciben los 7 colores del espectro solar y unas pocas tonalidades.
Las gentes de la Lemuria eran diferentes, para ellos las montañas tenían alta vida espiritual, los ríos para ellos eran los cuerpos de los dioses, la tierra entera era perceptible para ellos, como un gran organismo viviente. Eran otro tipo de gentes, distintas.
Ahora desgraciadamente la humanidad está en un estado de caducidad. Si no nos preocupamos nosotros por auto-descubrirnos por conocernos mejor, continuaremos con la Conciencia dormida, metida entre todos los yoes que llevamos en nuestro interior.
Los psicólogos normalmente creen que tenemos un solo Yo y nada más. En Gnosis se piensa diferente. En Gnosis sabemos que la ira es un yo, que la codicia es otro yo, que la envidia es otro yo, que la gula es otro yo, etc., etc., etc.
Virgilio, el poeta de Montua, el autor de la Eneida, decía que aunque tuviéramos mil lenguas para hablar y paladar de acero, no alcanzaríamos a enumerar nuestros defectos cabalmente. Son tantos. ¿Y dónde vamos a descubrirlos?
Solamente en el terreno de la vida práctica se hace posible el auto-descubrimiento. Cualquier escena callejera es suficiente para saber cuántos yoes entraron en actividad.
Cualquier yo que entre en actividad hay necesidad de trabajarlo, para comprenderlo y desintegrarlo, sólo por ese camino se hace posible liberar la Conciencia, sólo por ese camino se hace posible el despertar.
A nosotros nos debe interesar primero que todo el despertar, porque mientras continuemos así como estamos, dormidos, ¿qué podemos saber de lo Real, de la Verdad? Para llegar uno a conocer a fondo los misterios de la vida y de la muerte se necesita indispensablemente despertar. Es posible despertar si uno se lo propone. No es posible despertar si la Conciencia continúa embotellada dentro de todos esos yoes.
Vivimos dentro de un mecanismo bastante complicado, la vida se ha vuelto profundamente mecanicista en un 100 %.
La ley de recurrencia es terrible, todo se repite, la vida podemos compararla a una rueda que está girando incesantemente sobre sí misma. Pasan los acontecimientos una y otra vez, siempre repitiéndose.
En realidad de verdad nunca hay una solución final para los problemas, cada cual carga los problemas, la solución final en realidad de verdad no existe. Si hubiera una solución final para los problemas que uno tiene en la vida, esto significaría que la vida no sería vida sino muerte.
Así pues que la solución final no se conoce. Gira la rueda de la vida, siempre pasando los mismos acontecimientos, repitiéndose en forma más o menos modificada, más o menos alta o baja, pero repitiéndolos. Llegar a la solución final y pedir que la repetición de eventos o circunstancias no sigan es algo más que imposible, entonces lo único que tenemos que aprender es saber cómo vamos a reaccionar ante las distintas circunstancias de la vida.
Si siempre reaccionamos de la misma forma, si siempre reaccionamos con violencia, si siempre reaccionamos con lujuria, si siempre reaccionamos con codicia ante los hechos diversos que se repiten una y otra vez en cada existencia humana, pues no cambiaríamos nunca, porque los acontecimientos que ustedes están viviendo actualmente ya los vivieron en la pasada existencia.
Esto significa que por ejemplo si ahora están ustedes sentados escuchándome, en la pasada existencia también estuvieron escuchándome, no será aquí mismo en esta casa, pero sí en cualquier lugar de la ciudad.
Así también en la antepasada estuvieron sentados escuchándome, en la tras-pasada, estuvieron sentados escuchándome y yo estuve hablándoles a ustedes, es decir, siempre esta rueda de la vida está girando y los acontecimientos van pasando, siempre son los mismos. Así pues es imposible impedir que los acontecimientos dejen de repetirse. Lo único que podemos hacer es cambiar nuestra actitud hacia los acontecimientos de la vida.
Si nosotros aprendemos a no reaccionar ante ningún impacto proveniente del mundo exterior, si aprendemos a ser serenos, impasibles, entonces lo que sucederá es que nosotros podremos evitar que los acontecimientos produzcan en nosotros los mismos resultados.
Vamos a ver, por ejemplo, en una pasada existencia sobre un acontecimiento que cité en mi libro titulado: "El Misterio del Áureo Florecer", de aquella existencia en la que me llamé Juan Conrado, Tercer Gran Señor de la Provincia de Granada, en la antigua España, en la época de la inquisición, cuando el inquisidor Tomás de Torquemada hacía desastres en toda Europa. Quemaba viva a la gente en la hoguera.
Ciertamente había yo llegado a él con el propósito de pedir amonestación cristiana para alguien, tratábase de un Conde que me zahería constantemente con sus palabras, que hacía mofa de mí, etc.
En aquella época andaba yo de Bodisattwa caído y por cierto no era una mansa oveja, el Ego estaba bien revivido, pero quería evitar un nuevo duelo, no por temor si no porque ya estaba cansado de tantos duelos, y llegué muy temprano hasta la puerta de la inquisición.
Un monje está ahí en la puerta. Me dijo: "Que milagro verlo por aquí señor Marquéz." Le dije: "Muchas gracias su reverencia, vengo a solicitarle una audiencia con el señor Inquisidor, Monseñor Tomás de Torquemada". "Imposible - dijo - hoy hay muchas visitas, sin embargo voy a tratar de conseguir para usted la audiencia". "Muchas gracias -le dije- su reverencia", para adaptarme a todos los convenios de aquella época, en realidad de verdad tenía que adaptarse uno, o de lo contrario se le ponía grave la cosa.
En todo caso el monje aquel desapareció como por encanto y aguardé pacientemente a que regresara. Ya de regreso me dice: "Está conseguida para usted la audiencia, señor Marqués, puede pasar".
Y pasé, atravesé un patio y llegué a un gran salón que estaba en tinieblas y pasé a otro salón que también estaba en tinieblas y por último a un tercer salón que estaba iluminado por una lámpara. La lámpara estaba colocada sobre una mesa, ante la mesa se hallaba sentado el Inquisidor Tomás de Torquemada, nada menos que el gran Inquisidor, un ser pues cruel, sobre su pecho caía una gran cruz. Se encontraba en un estado aparentemente beatífico, con las manos puestas sobre el pecho, al verme no más que saludarle con todas las reverencias de la época. Me dijo: "Siéntese, Ud. Señor Marqués, ¿qué lo trae a usted por aquí?" Entonces dije: "Vengo a solicitar una amonestación cristiana para el Conde Fulano de Tal y Tal y cincuenta mil nombres y apellidos, que lanza sátiras contra mí, sus burlas, sus mofas y no tengo ganas de otro duelo, quiero evitar un nuevo duelo".
"Pero no se preocupe usted señor Marquéz - me respondió - ya tenemos muchas quejas contra este condesito aquí en la casa inquisitorial, vamos a hacerle aprehender, lo llevaremos a la torre del martirio, le meteremos los pies sobre carbones encendidos, le quemaremos bien los pies para que sufra, le levantaremos las uñas, lo torturaremos y después lo llevaremos a la plaza pública y lo quemaremos en la hoguera".
Bueno, yo no había pensado ir tan lejos, únicamente iba a pedir una amonestación cristiana. Claro, quedé perplejo al escuchar a Torquemada hablando en esa forma y verlo con las manos puestas sobre el pecho en actitud beatífica. Aquello me causó horror, no pude menos que manifestar mi descontento al decirle:"Ud. Es un perverso, yo no he venido a pedirle que queme vivo a nadie, ni que venga Ud. a torturar a nadie, únicamente he venido a pedirle una amonestación cristiana y eso es todo, ahora se dará cuenta que no estoy de acuerdo con su secta", y en fin pronuncié unas cuantas palabras y unos cuantos gritos que por ahora me reservo, en un lenguaje un poquito altisonante. Motivo más que suficiente para que aquel alto dignatario de la inquisición dijera: "Con que esas tenemos, señor Marqués". Hizo sonar una campana y apareció un grupo de caballeros armados hasta los dientes, se puso de pie aquel caballero del Santo Oficio y ordenó a los caballeros aquellos diciendo: "Prended a este hombre". "Un momento caballeros -dije- recordad las reglas de la caballería".
En aquella época las reglas de la caballería eran respetables, respetabilísimas por todo el mundo. "Dadme una espada", -les dije al estilo de los Gachupiños- y me batiré con cada uno de vosotros ". Era ni más ni menos, que un Gachupín, nos encontrábamos reencarnados en plena Edad Media, en época de Torquemada. Un caballero me entrega una espada, yo la recibo, luego da un paso hacia atrás y me dice: "En guardia" y le respondí "Siempre estoy!" y nos trabamos en lid.
No se oían sino golpes de espadas, parecía que esas espadas al golpearse unas con otras lanzaban chispas. Aquel caballero era muy hábil con la esgrima, pues manejaba las armas a la maravilla. Yo tampoco era una mansa oveja, claro está que no.
Total que el duelo fue muy grave, no me faltaba más que hacer una de mis mejores estocadas para salir victorioso, pero los otros caballeros estaban viendo el asunto, se dieron cuenta que su compañero iba directo al panteón y claro que me cayeron en pandilla. Más llegó un momento en que el brazo derecho se me cansó, ya no podía con el peso de la espada ante tal lucha...
Querían quemarme vivo. Ahí tenían un poco de leña al pie de un poste de acero. Me encadenaron en aquel poste, prendieron fuego a la leña y a los pocos segundos estaba ardiendo como tea encendida. Sentí gran dolor en las carnes, veía cómo mi cuerpo físico se quemaba hasta quedar reducido todo a cenizas.
Quise dar y di un paso, sentí que aquel dolor supremo se convertía en felicidad. Entendí que más allá del dolor existía la felicidad, el dolor humano por más grande que sea tiene un límite. Una lluvia bienhechora comenzó a caer sobre mí. Total, salí de aquel palacio caminando despacito, despacito. De manera que ya había desencarnado, el cuerpo físico pereció en la hoguera de la Inquisición...
Hoy por ejemplo, al repetirse un evento de esos en mi vida, estoy seguro que ya no iría a una hoguera, ni a un panteón, ni algo por el estilo. ¿Por qué? Porque hoy al no tener ya esos yoes de la ira, de la impaciencia, escucharía al inquisidor serenamente, impasible, comprendería el estado en que se encuentra, guardaría un silencio total, ninguna reacción saldría de mí. Como resultado no pasaría eso, es claro, podría salir tranquilo, sin problemas.
De manera que los problemas en realidad de verdad los forma el Ego. Si en aquella ocasión no hubiera reaccionado de esa forma contra el Santo Oficio, como así le llamaban, contra la inquisición, etc., etc., pues es obvio que no habría desencarnado en esa forma. Esto no significa cobardía, sino sencillamente habría permanecido impasible, sereno, luego habría dado la espalda y me habría retirado sin problemas.
Sólo queda un punto en discusión: el condesito aquel habría sido aprehendido, quemado vivo en la hoguera y se me podía echar la culpa a mi. No, porque habría tenido el valor de informarle eso al Conde, aunque aquel Conde se habría llenado de tremenda ira contra mí, pero habría salvado su existencia, tal vez hasta el hombre habría quedado agradecido. Es decir, circunstancias tan fatales no habrían sucedido, si el Ego hubiera sido desintegrado, pero desgraciadamente tenía un Ego muy desarrollado y esos son los problemas que forma el Ego.
Cuando uno no tiene ego esos problemas no se suceden. Pueda que las circunstancias se repitan, pero ya no suceden, ya no vienen esos problemas.
La cruda realidad es que los eventos pueden estarse repitiendo, pero lo que nosotros tenemos que modificar es nuestra actitud hacia los eventos. Si nuestra actitud es negativa, pues nos creamos gravísimos problemas, eso es obvio. Necesitamos pues cambiar nuestra actitud hacia la existencia, pero uno no puede cambiar su actitud hacia la vida si no elimina aquellos elementos perjudiciales que lleva en su psiquis.
La ira, por ejemplo, cuántos problemas le trae a uno. La lujuria cuántos problemas le trae. Los celos, cuán nefasto son. La envidia cuántos inconvenientes le proporciona a uno.
Uno tiene que cambiar su actitud ante las distintas circunstancias de la vida, éstas se repiten, con uno o sin uno, pero se repiten.
Lo que importa es que uno cambie su actitud ante las distintas circunstancias de la vida. Es decir, necesitamos nosotros auto-conocernos profundamente. Y si nos auto conocemos descubrimos nuestros errores. Y si despertamos venimos a experimentar eso que no es del tiempo, eso que es la verdad.
Pero mientras nosotros continuemos con la conciencia dormida, embotellada dentro del ego, entre los yoes, obviamente no sabremos nada de los misterios de la vida y de la muerte. No podemos así mismo experimentar lo real, viviremos en la ignorancia.
Se hace pues urgente, inaplazable cumplir con la máxima de Tales de Mileto: "Gnocete ipsum", Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses. Todas las leyes de la naturaleza están dentro de uno mismo y si uno no las descubre dentro de uno mismo, tampoco las puede descubrir fuera de si mismo.
El hombre está contenido en el Universo y el Universo está contenido en el hombre. Así pues, el Universo está dentro de uno. Si no descubrimos al Universo dentro de nosotros mismos, tampoco lo descubrimos fuera de si mismo, eso es obvio.
Existen dentro de nosotros posibilidades extraordinarias, pero ante todo debemos partir del principio "Gnocete Ipsum": Hombre Conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses.
La personalidad o la falsa personalidad, por ejemplo, es óbice para la verdadera felicidad. Todo ser humano tiene una falsa personalidad, que está formada por el engreimiento, por la vanidad, por el orgullo, por el temor, por el egoísmo, por la ira, por la auto-importancia, por el auto-sentimentalismo, etc.
La falsa personalidad es verdaderamente problemática, está dominada por todo ese tipo de yoes que he enumerado. Mientras uno posea la falsa personalidad en modo alguno habrá de conocer la real felicidad. Si uno quiere ser feliz, y todos tenemos derecho a la felicidad, tiene que empezar por eliminar la falsa personalidad. Pero para poder eliminar la falsa personalidad tiene uno que eliminar los yoes que la caracterizan, los que he enumerado.
Eliminados todos esos yoes, entonces todo cambia, se crea en nuestra Conciencia un centro de gravedad continuo y deviene un estado de felicidad extraordinaria, pero mientras exista la falsa personalidad la felicidad no es posible. Debemos tener en cuenta todo eso si es que realmente anhelamos algún día ser felices.
Incuestionablemente lo más importante en la vida práctica viene a ser precisamente cristalizar en la humana personalidad eso que se denomina alma.
¿Que se entiende por alma? Todo ese conjunto de poderes, fuerzas, esas virtudes, facultades del Ser. Si uno elimina, por ejemplo, el yo de la ira, en su reemplazo cristalizará en nuestra humana persona la virtud de la serenidad, de la paciencia. Si uno elimina el defecto del egoísmo, en su reemplazo cristalizará en nosotros la virtud maravillosa del altruismo. Si uno elimina el defecto de la lujuria, en su reemplazo cristalizará en nuestra alma la virtud extraordinaria de la castidad. Si uno elimina de su naturaleza el odio, en su reemplazo cristalizará en nuestra personalidad el amor. Si uno elimina el defecto de la envidia, en su reemplazo cristalizará en la humana personalidad la alegría por el deber ajeno, la filantropía, etc.
Así que es necesario comprender que hay necesidad de eliminar los elementos indeseables de nuestra psiquis para cristalizar en nuestra humana persona eso que se llama alma: Un conjunto de fuerzas, de atributos, de virtudes, de poderes cósmicos, etc.
Sin embargo, he de decir que no todo es intelecto, el intelecto es útil cuando está al servicio del espíritu. Incuestionablemente debemos pasar por grandes crisis emocionales si es que queremos nosotros cristalizar alma en sí mismos. Si el agua no hierve a 100 grados centígrados no cristaliza lo que hay que cristalizar y no se elimina lo que hay que eliminar. Así también, si no pasamos por grave crisis emocionales, pues no cristalizará en nosotros eso que se llama alma, no se eliminará en nosotros eso que se debe eliminar.
Así ha sido siempre. Cuando el alma cristaliza completamente en uno, hasta el mismo cuerpo físico se convierte en alma.
Jesús de Nazareth, el Gran Kabir, habló claro sobre eso, dijo: "En paciencia poseeréis vuestras almas", las gentes no poseen un alma, el alma los posee. El alma de cada persona sufre cargando con un fardo abrumador: la persona. Poseer el alma es muy distinto, pero escrito está: "En paciencia poseeréis vuestras almas".
Hay yoes muy difíciles de eliminar, defectos terribles, yoes que están en relación con la ley del Karma. Cuando se llega a eso parece como si nos detuviéramos en el avance, y obviamente que sí. Más con infinita paciencia, al fin se consigue la eliminación de esos yoes. La paciencia y la serenidad son facultades extraordinarias, virtudes magníficas, necesarias para avanzar en este camino de la transformación radical.
En mi libro "Las Tres Montañas" hablo claramente sobre la paciencia y la serenidad. Un día estando en el Monasterio, aguardábamos un grupo de hermanos impacientemente al Abad, al Hierofante, más este tardaba y pasaban las horas y éste tardaba. Todos estaban preocupados, habían allí algunos maestros. Maestros, claro, muy respetabilísimos, pero llenos de impaciencia, se paseaban dentro del salón, iban, venían, se jalaban el cabello, se rascaban la cabeza, se halaban las barbas, impacientes. Yo permanecía tranquilo, sereno, paciente aguardaba, únicamente me causaba curiosidad esos hermanitos impacientes. Al fin después de varias horas se presentó el Maestro, y dirigiéndose a todos les dijo: "A ustedes les faltan dos virtudes que éste hermano tiene", y me señaló a mí. Luego dirigiéndose a mí me dice: "Dígales usted, hermano, cuáles son esas dos virtudes". Entonces yo me puse de pie y dije: "Hay que saber ser pacientes, hay que saber ser serenos". Todos quedaron perplejos. En seguida el Maestro trajo una naranja, símbolo de esperanza, y me la entregó, aprobándome. Quedé aprobado para entrar en la Segunda Montaña, que es la de la Resurrección. Los otros, los impacientes, quedaron aplazados.
Se me citó después en otro Monasterio para firmar algunos papeles que tenía que firmar, y así lo hice. Más tarde se me entregaron ciertas instrucciones esotéricas y se me admitió pues en loes estudios de la Segunda Montaña, y aquellos compañeros hasta ahora todavía están luchando por lograr la paciencia y la serenidad, pues no la tienen.
Vean pues lo importante que es ser paciente, ser sereno. Así pues cuando uno está trabajando en la disolución de un yo y por nada de la vida consigue disolverlo porque es muy difícil, porque hay yoes así que se relacionan con las leyes el Karma, no le queda a uno más remedio que multiplicar la paciencia y la serenidad hasta triunfar, pero muchos son impacientes, quieren eliminar tal o cual yo, de inmediato, sin pagar el precio correspondiente, y eso es absurdo. En el trabajo sobre uno mismo se necesita multiplicar la paciencia hasta el infinito, y la serenidad hasta el colmo de los colmos. Quien no sabe tener paciencia, quien no sabe ser sereno, fracasa en el camino esotérico.
Obsérvense ustedes en la vida práctica: ¿Son impacientes?, ¿saben permanecer serenos en el momento preciso? Si no tienen esas dos preciosas virtudes, pues hay que trabajar para conseguirlas. ¿Cómo? Eliminando los yoes de la impaciencia y eliminando los yoes de la falta de serenidad, del enojo. Loes yoes del enojo, de la ira, que son los que no permiten la serenidad.
¿Qué es lo que buscamos a la larga nosotros con todo esto? Pues cambiar, cambiar totalmente, pues así como estamos incuestionablemente, lo único que hacemos es sufrir, amargarnos la vida. Cualquiera puede hacernos sufrir a nosotros; basta que nos toque una fibra del corazón para que ya estemos sufriendo. Si nos dicen una palabra dura sufrimos, si nos dan unas palmaditas en el hombro y unas palabras dulces, nos alegramos. Así somos de débiles.
Nuestros procesos psicológicos no dependen de nosotros, mejor dicho, no tenemos nosotros poder sobre nuestros procesos psicológicos. Cualquiera puede manejarnos nuestra psiquis.
¿Quieren ver ustedes una persona enojada? Pues díganle una palabra dura y la verán enojada. Luego, ¿quieren verla contenta? Denle una palmadita en el hombro y luego unas palabras dulces y ya cambia, ya está contenta. Qué fácil es, cualquiera juega con las psiquis de los demás. Qué débiles son estas criaturas. Se trata pues de cambiar, de que todo esto que tenemos de débil sea eliminado, hasta nuestra misma identidad personal debe perderse para nosotros mismos. Esto quiere decir que el cambio debe ser radical, pues hasta nuestra misma identidad personal, soy Fulano de Tal, Equis, Equis, debe perderse para sí mismos. Llegará el día en que nos encontremos a nuestra misma identidad personal.
Se trata de convertirnos en algo distinto, en algo diferente. Obviamente hasta la misma identidad personal debe perderse. Tratamos de convertirnos en criaturas distintas, criaturas felices, seres dichosos y tenemos derecho a la felicidad. Pero si no nos esforzamos, ¿cómo vamos a cambiar?, ¿de qué manera? He aquí lo grave.
Lo más importante es pues no identificarnos con las circunstancias de la existencia. La vida es como una película y es de hecho una película, que tiene un principio y tiene un fin. Distintas escenas van pasando por la pantalla de la mente. El error más grave de nosotros consiste en identificarnos con esas escenas. ¿Por qué? Porque pasan, sencillamente porque pasan, son escenas de una gran aventura y al fin pasan. Afortunadamente en el camino de la vida tomé como lema eso, no identificarse uno con las circunstancias diferentes de la vida.
Me viene a la memoria casos de la niñez. Como quiera que mis padres terrenales se habían divorciado, nos tocaba a nosotros los hermanos de una gran familia sufrir, habíamos quedado nosotros con el jefe de la familia y se nos prohibía pues visitar a la jefa o sea a nuestra madre terrenal. Sin embargo nosotros no éramos tan ingratos como para olvidar a la jefa, nos escapábamos de casa con un hermanito menor que me seguía. Ibamos a visitarla y luego regresábamos a casa a donde el jefe. Más mi hermano sufría mucho, pues al regreso se cansaba porque era muy pequeño y yo tenía que cargarlo sobre mis espaldas y lloraba aquél amargamente y decía: "Ahora al regresar a casa el jefe nos va a azotar, el jefe nos va dar azotes y de palos". Yo le respondía diciendo: "¿Por qué lloras? Todo pasa, acuérdate que todo pasa". Cuando llegábamos a casa ciertamente nos aguardaba el jefe lleno de grande ira y nos daba de latigazos. Posteriormente nosotros nos internábamos en nuestra recámara a dormir, pero al acostarnos yo le decía a mi hermano: "¿Te fijas?, ya pasó, ¿te convences que todo pasa? " Eso el jefe lo alcanzó a oír cuando a mi hermano le decía que todo pasa, eso ya pasó. Y claro el jefe era bastante iracundo, empuñó de nuevo el látigo terrible que traía, penetró en la recámara de nosotros diciendo: "Conque todo pasa, sinvergüenzas", y luego otra azotaína más terrible nos dio, retirándose después al parecer muy tranquilo por habernos azotado. Y un poquito más quedito le decía a mi hermano: " ¿Te fijas? Eso también pasó", es decir, nunca me identificaba con esas escenas y tomé como lema en la vida jamás identificarme con las circunstancias, con los eventos, con los acontecimientos, porque sé que esas escenas van pasando.
Tanto que uno se preocupa porque tiene un problema, que no halla cómo resolverlo, y después ya pasa y viene otra escena completamente distinta. Entonces para qué se preocupó, si tenía que pasar, con qué objeto se preocupó.
Cuando uno se identifica con los distintos eventos de la vida, comete muchos errores. Si uno se identifica con una copa de licor que le está ofreciendo un grupo de amigos, pues resulta borracho. Pues si uno se identifica con una persona del sexo opuesto en un momento dado, pues resulta fornicando. Si uno se identifica con un insultador que le está hiriendo a uno con la palabra, resulta también uno insultando. A ustedes le parece cuerdo que a uno de nosotros que somos aparentemente serios resultemos insultando, ¿ustedes creen que eso estaría bien?.
Si uno se identifica con una escena de puro sentimentalismo llorón donde todos están llorando amargamente, pues uno también resulta con sus buenas lágrimas. ¿Ustedes creen que eso estaría correcto?, que otros nos pongan a llorar así porque les dio la gana.
Esto que estoy diciéndoles a ustedes es indispensable, si es que ustedes quieren autodescubrirse. Si uno se identifica completamente con una escena, pues se ha olvidado de sí mismo, se ha olvidado del trabajo que está haciendo, entonces está perdiendo el tiempo tontamente. Las gentes se olvidan de sí mismas completamente, se olvidan de su propio Ser Interior Profundo, porque se identifican con las circunstancias.
Normalmente las gentes andan dormidas, por eso están identificadas con las circunstancias que les rodean y cada cual tiene su cancioncita psicológica, como decía en mi libro "Psicología Revolucionaria". De pronto se encuentra uno a alguien que le dice: "Yo tuve en la vida que hacer esto y esto y esto, me robaron, fui un hombre rico, tuve dinero, me estafaron, Fulano de Tal fue el malvado que me estafó". Y tal es su canción psicológica que diez años después encuentra uno al mismo sujeto y vuelve a cantarle la misma canción, a los veinte años le encuentra y vuelve a narrarle la misma canción. Esa es su canción psicológica, quedó identificado por ese evento para el resto de su vida.
En esas circunstancias, cómo va uno a disolver el Ego, de qué manera, si lo está fortificando al identificarse, así fortifica los yoes. Si uno se identifica con una trifulca resulta también uno dando puñetazos. Me viene a la memoria un caso por ahí de un boxeo, un campeón peleando contra otro de E.E. UU. Y al final todos los espectadores terminaron dándose golpes unos con otros, perfectamente locos, todos resultaron boxeadores.
Observen ustedes lo que es la identificación. He visto de pronto a una dama viendo una película donde los actores lloran, lloro fingido, claro está, pero aquella dama que está contemplándola película resulta llorando también terriblemente, en estado de angustia espantosa. Vean ustedes lo que es la identificación, esa pobre mujer se ha identificado con esa película, pues ha creado al héroe de la película o a la heroína. Un nuevo yo ha creado dentro de sí misma, ese nuevo yo se ha robado parte de su conciencia, de manera que ahora esa persona está más dormida. ¿Por qué? Por la identificación.
En cierta ocasión se me ocurrió ir a un cine, hace muchísimos años, la película pues estaba muy romántica, un par de enamorados que se querían, que se adoraban y yo muy interesado en ver aquel par de enamorados, esas poses, esas palabras... Qué miradas!... Yo encantado mirándoles ahí, al fin terminó la tal película y yo muy tranquilo me fui a la casa. Ya estando en casa sentí sueño y me acosté, entonces esa noche fui a dar al mundo de la mente, ahí me encontré una mujer como aquella que yo había admirado en la película, estaba hasta guapita y estaba frente a frente a mí, me senté con ella en una mesa a tomar algún refresco. Vinieron las dulces palabras muy semejantes a las de la película, por cierto. Conclusión: bueno, no llegué hasta la cópula química ni nada por el estilo, pero no faltaron besos, los abrazos, las caricias, las ternuras y cincuenta mil cosas por el estilo.
Les estoy narrando una historia de hace veinte años, no es de ahora, porque ahora no voy a cines, pero en aquella época si iba a algún cine. Conclusión: la escena no estaba muy buena, un poquito erótica. De pronto cambió el panorama y descendí del mundo de la mente al mundo astral, son dos mundos diferentes. Al llegar al mundo astral me encontraba dentro de un gran templo y pude verificar que un Maestro me había estado analizando. Claro, en mi interior me dije: "Metí la pata". Me retiré unos pocos pasos a aguardar a ver qué sucedía y de pronto el Maestro aquel me envió un papel con el guardián del templo. Leí el papel y decía: "Retírese usted inmediatamente de este Templo, pero con INRI" (INRI es conservando el fuego) puesto que no había fornicado, no pasaba de las ternuras.
Bueno, total que entonces dije: "Ni modo esto está mal, esto está grave". Y muy despacio salí, avancé por el corredor de la nave central y antes de salir fuera del templo reparé que era el templo de las representaciones mentales, de las efigies mentales... Posteriormente tuve que destruir tal efigie o representación de la película para poder ser aceptado en dicho templo.
Escuchar el mensaje y vivirlo, es lo más indicado en este tiempo. Aquellos que quieran despertar su conciencia, deben escuchar y vivir este mensaje.
SEGUNDA PARTE
LA ELIMINACION DE LOS DEFECTOS
LAS MAQUINAS HUMANAS
Mucho hemos oído y hablado sobre los tres factores integrantes de la Revolución de la Conciencia, pero es necesario hacer un recuento, una profunda reflexión y detectar hasta qué punto hemos cumplido con ese nuestro deber ante la Gran Obra.
¿Cuántas veces nos recordamos a si mismos durante el día? ¿En cuántas ocasiones dejamos de identificarnos con el tren de vida que llevamos y observamos detenida y serenamente el batallar de la antítesis en nuestras mentes?
Nuestro deber cósmico es no permitir que pasen pensamientos mecanicistas, al igual que no dar cabida a pensamientos envenenados, así como dejar por completo nuestros instintos animales.
Es necesario e indispensable realizar dentro de cada uno de nosotros el primer choque consciente, trabajando intensamente con la no identificación, luchar contra la imagen negativa y la consideración interior.
Morir en sí mismo es lo importante y trabajar sobre sí es lo indispensable. Para ello hay que atravesar profundas crisis emocionales. Sin embargo, se hace necesario hacernos conscientes de nuestros actos, ya que con ellos logramos realizar parte de la Obra.
Dividirnos entre "observador" y "observado", es el propósito. Auto-descubrirnos en acción y reconocer nuestros errores, he ahí la tarea fundamental de cada uno, puesto que al morir en sí mismo es nuestra meta.
Desintegrando las gentes que hay en nuestro interior, quedará la casa libre y en ella solamente habitará la Conciencia, el Ser. Entonces seremos libres de verdad y nos habremos convertido en individuos superiores.
Quien despierta la conciencia, tiene acceso a la ciencia objetiva, universal y pura. Es por ello que no debemos dejarnos fascinar por esta ciencia subjetiva ultra moderna: Biología, Química, Física, etc. En el fondo resulta algo meramente incipiente, lo que hasta el momento se ha denominado la ciencia pura, puesto que ella sólo es posible para los hombres de Conciencia despierta.
Esta Ciencia nada tiene que ver con la podredumbre de teorías que existe en los diferentes colegios, en las diferentes escuelas y universidades del mundo. Sin embargo, los científicos creen que tienen la última palabra, más no saben ellos nada sobre la Ciencia Objetiva del Universo.
Veamos un hecho concreto: cuando los científicos al unísono con los astronautas lograron llegar en un cohete tripulado a la Luna, creyeron con su razón subjetiva, que este evento había sido grandioso, se auto exaltaron y trataron de hacer ver a la humanidad que con sus piruetas de circo ya habían conquistado el mundo, pero cuán equivocados estaban y aún lo están, ya que les falta la Razón Objetiva.
Cuando se les dice a los científicos que hay seres extraterrestres, que existen naves que vienen de otros mundos, lo niegan rotundamente. ¿Cuáles son los motivos para ello?
Los científicos ultramodernos, son robots que no están programados para conocer la Ciencia Objetiva Universal, solamente están programados para conocer la ciencia oficial universitaria y eso es todo.
De manera que estos científicos ultramodernos, son seres de razón subjetiva, que todo lo suponen y lo sustentan con sus hipótesis, puesto que les falta un conocimiento concreto y objetivo de las leyes del Universo.
Son robots, preparados con materias universitarias, para trabajar dentro de su programa y nada más. No podría pues, exigírseles que conceptuasen sobre seres extraterrestres y naves interplanetarias, porque para ello aún no están programados.
Dicho robots han sido construidos en las universidades y no funcionan en otra forma, sino de acuerdo a su propio acondicionamiento (mecánico).
La razón subjetiva se nutre con las percepciones externas, elabora sus conceptos de contenido, por medio de los informes recogidos con los sentidos y con esos conceptos forma sus razonamientos, haciendo de ello la razón subjetiva.
Razón objetiva es otra cosa, pero ya eso es revolucionario. No se puede saber nada de lo real cuando todo emana de los sentidos, eso es obvio, relativo, irrefutable; pero existe la razón, y ella es objetiva. Esta funciona únicamente con los conceptos de la Conciencia, con los datos que ella misma aporta.
Cuando logramos eliminar los elementos inhumanos, en los cuales está enfrascada la Conciencia o embotellada, entonces ésta puede aportar datos a la razón. Razón basada en los datos de la Conciencia, es Razón Objetiva.
Nada saben los científicos del razonamiento subjetivo sobre la Conciencia. ¿Cómo han de saber? ¿De qué manera podrían investigarlo?, si son robots que están programados para algo que no salga del mundo de los cinco sentidos. Son meras máquinas que funcionan de acuerdo con lo que aprendieron en los colegios, universidades, academias, etc., etc., y que no pueden funcionar de otra forma.
¿Creen ustedes que un robot puede funcionar de otra forma a como ha sido programado? Pues obviamente no, ¿Verdad? Así pues, éstas máquinas humanas que se titulan científicas, nada saben sobre la Conciencia, para ello no están programadas.
Sólo la Psicología Trascendental, enseñada por los pocos sabios que en el mundo han sido (como dijeron los poetas), puede orientarnos, con el propósito de que la Conciencia despierte. Indubitablemente, está despierta , cuando los elementos infrahumanos que habitan en nuestro interior se reducen a polvareda cósmica.
Conciencia despierta, es Conciencia que puede informar. En la Conciencia están los datos que necesitamos para nuestra orientación psicológica, en la Conciencia, están las partículas de dolor de nuestro Padre que está en secreto, en la Conciencia está la sabiduría, si nosotros conseguimos liberarla, ella puede orientarnos.
Un hombre de Conciencia despierta es un hombre libre, que puede por sí mismo conocer la senda que habrá de llevarlo a la Liberación Final.
Ahora verán ustedes porqué es tan importante morir de instante en instante y de momento a momento (es decir, eliminar defectos).
Es indispensable estudiar a fondo el libro titulado: El Misterio del Áureo Florecer. Se han enseñado en este libro la Kriya Sexual necesaria para el despertar de la Conciencia.
Yo, Samael Aun Weor, he enseñado en esa obra cómo despertar Conciencia. He unificado en esa obra la cuestión sexual y la cuestión Conciencia. Pero se necesita conocer a fondo dicha obra, meditar en ella profundamente y llevar esas enseñanzas a la práctica. Así conseguiremos la liberación auténtica.
En cuanto al tercer factor de la Revolución de la Conciencia (sacrificio o servicio a la humanidad), cuando se trata pues de avanzar firmemente en la senda de la auto liberación íntima, es necesario imitar nosotros al Cristo, que entregó su vida por la humanidad doliente.
Tenemos que ser capaces de subir al Ara del supremo sacrificio si así trabajamos de verdad con los tres factores de la Revolución de la Conciencia (morir, nacer - aprovechar positivamente nuestras energías - y sacrificio), si amamos a nuestros semejantes.
Si con la antorcha del verbo incendiamos el mundo, es obvio que subiremos por los distintos niveles del Ser, hasta convertirnos en verdaderos Seres, en el sentido completo de la palabra.
Hay que trabajar a fondo en los tres factores. Hay que estudiar a fondo aquellos libros: Las Tres Montañas; Sí Hay Infierno, Sí
Hay Diablo, Sí Hay Karma; La Doctrina Secreta de Anahuac; Psicología Revolucionaria; y la Gran Rebelión.
En estas obras hay medios de orientación para trabajar en los tres factores de la Revolución de la Conciencia, trabajar en sí mismos y laborar por un mundo mejor.
DIDACTICA DE LA MEDITACION SUPERIOR PARA ELIMINAR LOS DEFECTOS.
Un hombre cualquiera ve muy quedita a su mujer o esposa, con un caballero cualquiera, lógicamente no se aguantaría, no se quedaría tranquilo.
Producto de ello saltaría el yo de los celos. Seguidamente se sentiría herido aquel otro del amor propio, luego vendría la ira.
Viniendo por último toda clase de insultos y reclamos, producto de aquella pésima transformación.
Es lógico que si este hermano quisiera eliminar tales yoes, uno por cada día, ¿entonces qué sería de los otros? ¿En dónde los dejaría y para cuándo? Lógicamente esto es imposible, pues se aplazaría el trabajo, más aún, nunca se terminaría a este paso, se complicaría mucho, terminaría siendo un fracaso.
En este caso hay que ser prácticos, y esto debe hacerse trabajando dentro del terreno de la vida práctica en lo que a diario nos sucede.
Hay que dejar pues de estar teorizando tonterías y pensando en cosas imposibles de realizar, no hay que perder más tiempo, si es que en verdad queremos cambiar radicalmente, o de lo contrario estamos aplazando el trabajo para mañana y ese mañana nunca llegará.
Hay que eliminar a ese yo que todo lo deja para mañana, debiendo nosotros hacerlo hoy.
Debemos trabajar con tenacidad, para crear la memoria del trabajo.
A continuación damos a conocer la didáctica precisa en lo que respecta a la Meditación de la Muerte del Yo.
No hay que confundir eso de la divagación con la Meditación. En esto de la Meditación de la Muerte del Yo, es necesario trabajar con la imaginación positiva, la voluntad creadora y la concentración para ir poco a poco logrando el estado de la Meditación verdadera.
Esta práctica consta de varios pasos, que se reducen a los tres mencionados con anterioridad: descubrimiento del defecto en el cual trabaja la comprensión del mismo, juicio, y por último, eliminación.
PASOS PARA LA MEDITACION DE LA MUERTE DEL YO
PRIMERO: Sentados en cómodo sillón, en un lugar cualquiera de nuestra casa, con el fin de relajar nuestro cuerpo para realizar mejor la práctica.
SEGUNDO: Es necesario realizar el ejercicio retrospectivo, a fin de revivir o traer a colación los eventos y diferentes escenas del día, reviviéndolas de la misma manera como sucedieron, ordenándolas sucesivamente de acuerdo a como vayamos a trabajarlas, de acuerdo con la gravedad de la falta.
TERCERO: Viene la observación serena en la cual entra el análisis reflexivo sin identificación de ninguna especie, con el fin de comprender la manera de actuar del defecto en cuestión.
CUARTO: Viene el análisis superlativo unitotal y esto se relaciona con el bisturí de la autocrítica, o sea la incisión al defecto, con el fin de lograr el aniquilamiento total.
QUINTO: El enjuiciamiento. En éste debemos evocar al Koam interior, o sea lo que hemos llamado la Reflexión Superlativa de nuestro Ser. Este paso puede también ser llamado "La acusación de Sí Mismo", en el cual debemos descargar todo el sumario que tengamos contra el defecto, amarguras, penas, desdichas, o sea todo lo que nos haya causado sin consideración alguna. Debemos enumerar todo lo que nos haya hecho pasar este defecto, con el fin de que sea verdaderamente ejecutado.
SEXTO: Eliminación. En este caso evocamos dentro de cada uno de nosotros a la Skakti Kundalini, con el propósito de pedirle la eliminación o aniquilación total del reo en ejecución, o sea el citado yo. A Ella debemos pedirle con el corazón, y ver por medio de nuestra imaginación y sentir por medio de nuestra emoción como Ella lo ejecuta y aniquila completamente, sin ninguna compasión, pues así debe ser. Vemos que Ella clava su lanza en el corazón del monstruo mismo, luego vemos como con su espada flamígera, representada en el esperma sagrado, lo decapita e incinera completamente, y vemos como se va reduciendo de tamaño, hasta convertirse en un niño, puro e inocente, el cual representa la virtud en cuestión y viendo que de éste se libera una llama de color azul que se funde en nuestro corazón evocando a la vez dentro de cada uno de nos la virtud misma y dando acción de gracias. De esta manera iremos viendo a través del sentido de la auto-observación , que se irá desarrollando, como el defecto va muriendo poco a poco hasta no quedar absolutamente nada de él
Es de notar que los hermanos que se encuentran casados y estén realizando esta práctica durante el Arcano, la unión sagrada del Ligam y el Yoni, deben pedirle a la Madre Divina la eliminación de los defectos.
Igualmente sucede con los solteros al realizar la práctica del Vajroli Mudra.
Todo esto pues es cuestión de un prolongado proceso y padecimientos voluntarios de sí mismos como se va ejecutando todo esto, con mucha paciencia y tenacidad, sin creer que es algo fácil. Pero tampoco poniéndonos a razonar en las dificultades que vayamos a tener, éstas se irán aclarando o solucionando a la medida que vayamos trabajando sobre sí mismos.
En una palabra, el trabajo mismo nos irá dando esa facultad de discernimiento en lo que debemos y cómo lo debemos realizar.
Es así pues como cada uno de nosotros debemos trabajar y dejar que la Divina Madre vaya realizando también su trabajo. Ella sabe lo que debe hacer. Nosotros por medio del sentido de la auto-observación iremos viendo los resultados. Mucha devoción y súplica debemos realizar y lo demás vendrá por añadidura.
ACLARACIONES SOBRE LA ELIMINACION DE LOS DEFECTOS.
Defecto descubierto, debe ser defecto eliminado.
Antes de conocer y eliminar nuestro rasgo psicológico, debemos trabajar intensamente en un sentido general con relación a todos los defectos, ya que el citado rasgo psicológico tiene raíces muy profundas de existencias anteriores, y para conocerlo se hace necesario haber trabajado en una forma incansable por lo menos durante cinco años.

PREGUNTA: Maestro, usted nos ha enseñado que debemos tener un orden y una precisión en la eliminación de los defectos, pero hay algo que no puedo captarle al usted decirnos que "defecto descubierto, debe ser comprendido y eliminado". Tengo entendido que debe haber una sucesión en el trabajo. Y esto se lo pregunto debido a lo siguiente: a uno durante el día se le manifiesta la lujuria, luego sale al tablero y salta el orgullo, va por la calle le tiran el carro y salta la ira. Entonces vemos una sucesión de hechos y manifestaciones de los defectos, entonces tal vez por ello ha habido un mal entendido nuestro al buscar un rasgo psicológico. ¿Cómo podríamos entender eso y exactamente sobre qué podríamos trabajar?
RESPUESTA: Hay que tener un orden en el trabajo, claro está que sí. Pero en todo caso al llegar la noche con tu cuerpo relajado, pasarías a practicar el ejercicio retrospectivo sobre toda tu existencia o existencias anteriores. Por lo menos si sobre en vida, entonces pasarás a visualizar, reconstruir los eventos del día. Ya reconstruidos, numerados, procederás al trabajo. Primero un evento al cual podrás dedicar unos quince minutos, otro evento al que puedes dedicar una media hora, otro al que le puedes dedicar unos diez minutos. Todo depende de la gravedad de los eventos. Así que ya ordenados, puedes trabajarlos en la noche tranquilamente y por orden.
PREGUNTA: ¿Y eliminarlos o eliminar toda esa sucesión?
RESPUESTA: También por orden. En cada trabajo sobre tal o cual evento entran los factores de descubrimiento, enjuiciamiento y ejecución. A cada elemento le aplica los tres instantes, que son: descubrimiento, cuando tu lo descubristeis; comprensión, tu lo comprendiste; ejecución, con la ayuda de la Divina Madre Kundalini. Así se trabaja, porque si vas a trabajar uno por uno, piensa como se te va a poner la cosa. Se te va a poner muy difícil.

SAMAEL AUN WEOR



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