domingo, 3 de septiembre de 2017

EL RAYO DE LA CREACION

EL RAYO DE LA CREACIÓN

Bien, amigos: estamos aquí reunidos nuevamente con el propósito de estudiar el “Rayo de la Creación”. Es urgente, indispensable, inaplazable, conocer en forma clara y precisa el lugar que ocupamos en el “Rayo vivísimo de la Creación”. Ante todo, estimables caballeros, distinguidas damas, les suplico, encarecidamente, seguir mi discurso con infinita paciencia…
Quiero que ustedes sepan que existen siete Cosmos, a saber:
PRIMERO : PROTOCOSMOS
SEGUNDO: AYOCOSMOS
TERCERO: MACROCOSMOS
CUARTO : DEUTEROCOSMOS
QUINTO : MESOCOSMOS
SEXTO : MICROCOSMOS
SEPTIMO : TRITOCOSMOS

1º, PROTOCOSMOS: incuestionablemente, el primero esta formado por múltiples Soles espirituales, trascendentales, divinales…
Mucho se ha hablado sobre el “Sagrado Sol Absoluto”; es obvio que todo sistema Solar está gobernado por uno de esos espirituales soles. Esto quiere decir que nuestro juego de mundos posee su propio “Sagrado Sol Absoluto”, al igual que todos los otros Sistemas Solares del inalterable infinito.
2º, AYOCOSMOS: el segundo orden de mundos está formado, realmente, con todos los millones de soles y planetas que viajan a través del espacio.
3º, MACROCOSMOS: el tercer juego de mundos está formado por nuestra galaxia, por esta gran “Vía Láctea” que tiene, como capital cósmica central, al “Sol Sirio”.
4º, DEUTEROCOSMOS: el cuarto orden está representado por nuestro “Sistema Solar de Ors”.
5º, MESOCOSMOS: el quinto orden corresponde al Planeta Tierra.
6º, MICROCOSMOS: el sexto orden es el microcosmos-hombre.
7º, TRITOCOSMOS: el séptimo orden está en los mundos infiernos.
Ampliemos un poco más esta explicación. Quiero que ustedes, señores y señoras, entiendan con plena claridad lo que es realmente el primer orden de mundos: Soles Espirituales extraordinarios, centelleantes, con infinitos esplendores en el espacio; radiantes Esferas que jamás podrían percibir los astrónomos a través de sus telescopios…
Pensad ahora en lo que son las billonadas y trillonadas de mundos y estrellas que pueblan el espacio sin fin; recordad ahora a las galaxias: cualquiera de éstas, tomadas por separado, es ciertamente un macrocosmos, la Vía Láctea, no es una excepción…
¿Qué diremos del Deuterocosmos? Incuestionablemente, todo Sistema Solar, no importa la Galaxia al cual pertenezca, ya sea ésta de materia o de antí-materia, obviamente es u Deuterocosmos.
Las tierras del espacio son tan numerosas como las arenas del inmenso mar. Indubitablemente, cualquiera de ésas, y todo Planeta, no importa cuál sea su centro de gravitación cósmica, es por sí misma un Mesocosmos…
Mucho sea dicho sobre el Microcosmos-hombre; nosotros enfatizamos la idea trascendental de que cada uno de nos, es un auténtico y legítimo Microcosmos. Sin embargo, no somos los únicos habitantes del infinito; es claro que existen muchos mundos habitados. Cualquier habitante del cosmos, o de los cosmos, es un auténtico Microcosmos.
Por último conviene saber que dentro de todo planeta, existe el reino mineral sumergido con sus propios infiernos atómicos . Estos últimos siempre se hallan ubicados en el interior de cualquier masa planetaria y en las infradimensiones de la naturaleza, bajo la zona tridimensional de Euclides. Entiéndase pues, señores y señoras, que el primer orden de mundos es completamente diferente al segundo, y cada cosmos es absolutamente desigual, radicalmente distinto…
El primer orden de mundos es infinitamente divinal, inefable, no existe en él ningún principio mecánico, y esta gobernado por la única ley. El segundo orden está incuestionablemente controlado por las tres fuerzas primarias que regulan y dirigen toda creación cósmica. El tercer orden de mundos, nuestro galaxia, y cualquier Galaxia del espacio sagrado, es indubitable que está controlado por seis leyes. El cuarto orden de mundos, nuestro sistema solar, o cualquier Sistema Solar del infinito espacio, siempre está controlado por doce leyes. El quinto orden, nuestra Tierra, o cualquier planeta similar al nuestro, girando alrededor de cualquier sol, se halla absolutamente controlado por veinticuatro leyes. El sexto orden cósmico, cualquier organismo humano, se encuentra definitivamente controlado por cuarenta y ocho leyes, y éstos lo vemos totalmente comprobado en la célula germinal humana, constituida, como ya es sabido, por cuarenta y ocho cromosomas. Y por último, el sétimo orden de mundos está bajo el control total de noventa y seis leyes.
Quiero que vosotros sepáis , en forma precisa, que el numero de leyes en las regiones abismales se multiplica escandalosamente. Es ostensible que el primer círculo dantesco, está bajo el control de 96 leyes, empero en el segundo se duplica esta cantidad, dando 192 leyes; en el tercero se triplica y en el cuarto se cuadruplica, de tal forma que se pueden multiplicar la cantidad 96 por 2, por 3, por 4, por 5, por 6, por7, por 8, por 9. Así pues, en el noveno círculo, multiplicando 96 por 9, nos darán 864 leyes…
Si vosotros reflexionáis profundamente sobre cualquier cosmos, veréis que allí existe la más plena libertad, la más absoluta felicidad, porque todo esta gobernado por la única ley. En el segundo cosmos aún existe la plena dicha, debido a que está controlado por las tres leyes primarias de toda creación, empero en el tercer cosmos ya se introduce un elemento mecánico, porque estas tres leyes primarias, divinales, dividiéndose en sí mismas, se convierten en seis. Obviamente, en esto ya existe cierto automatismo cósmico, ya no son las tres fuerzas únicas las que trabajan, pues estás, al dividirse, han originado el juego mecánico de cualquier Galaxia.
Vean ustedes lo que es un Sistema Solar. Es claro que en el. Ya las seis leyes se han dividido nuevamente para convertirse en doce, aumentando la mecanicidad, el automatismo, la complicación, etc.
Concretémonos ahora a cualquier planeta del infinito, y muy especialmente a nuestro mundo terrestre. Obviamente, es más heterogeneo y complicado, debido a que las doce leyes del sistema, se han convertido en veinticuatro…
Miremos ahora francamente al Micro cosmos-hombre; examinemos la célula germinal y encontraremos los cuarenta y ocho cromosomas, viva representación de las cuarenta y ocho leyes que controlan nuestro cuerpo. Obviamente, al dividirse estas cuarenta y ocho leyes en sí mismas, originan las noventa y seis del primer círculo dantesco.
Quiero pues que ustedes, señores y señoras, comprendan el lugar que ocupamos en el “Rayo de la Creación”…
Alguien dijo que “infierno” viene de la palabra “infernus”, que en latín significa “región inferior”. Así enfatizó la idea de que el lugar que nosotros ocupamos en la región tridimensional de Euclides, es el infierno, por ser, según él, el lugar inferior del cosmos… Desgraciadamente, aquél que hizo ton insólita afirmación, desconocía realmente el “rayo de la creación”. Sí é hubiera tenido mayor información, si hubiera estudiado los siete cosmos, se hubiera dado cuenta cabal de que aquel lugar inferior no es este mundo físico en que vivimos, sino el séptimo cosmos, situado exactamente en el interior del planeta Tierra, en las infra-dimensiones naturales, bajo la zona tridimensional de Euclides…




SAMAEL AUN WEOR

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