martes, 5 de septiembre de 2017

PISTIS SOPHIA CAPÍTULO 111 CUIDAOS DE LAS DOCTRINAS DEL ERROR


111.1 Cómo los Discípulos proclamarán los Misterios del Reino de la Luz Cuando los Discípulos dijeron esto, el Salvador continuó y dijo a sus Discípulos:

Si vais a las ciudades, o a los reinos, o a las naciones, proclamad primero ante ellos diciendo: Buscad siempre y no os detengáis hasta haber encontrado los Misterios de la Luz los que os llevarán al Reino de la Luz; decidles: Cuidaos de las doctrinas del error, porque muchos vendrán en mi Nombre diciendo: Este soy Yo, y no serán IO, y muchos se descarriarán.

Sin embargo, es bueno recalcar que toda auténtica Misión de los Cielos, por doquiera que se propale, debe proclamar la indispensable como primordial premisa, que la Humanidad no debe detenerse un instante, buscando con ahínco, hasta llegar a merecer los Misterios de la Luz, pudiendo finalmente calificarlos en forma íntima, hasta alcanzar la plenitud del Reino de las Alturas, donde según la dignidad obtenida, se gana el sitial correspondiente como Chispa Divina individualizada al interior de la Gran Llama del Absoluto.



Y el Adorable Salvador previene insistentemente a sus Discípulos, que eviten ser víctimas ingenuas de la rapacidad infernal, pues con el solícito auxilio de los medios masivos de expresión con los que se hallan identificados, y escondiendo con habilidad zorruna la diabólica condición que no obstante los hechos delatan, no son pocos quienes osados irrumpen en el escenario tridimensional para propagar exitosamente las doctrinas del error, arrogándose fatuamente una representación Krística que se encuentran lejos de encarnar, pero que merced a reiterados como convincentes sofismas, descarriarán del Sendero a muchos despistados que consideran la Iniciación una mera erudición intelectual, o simple elucubración mental, desprovista de valores, principios, ética y moral.

Así que mucha precaución deberán tener los aspirantes de Luz para no dejarse embaucar por aquellos lobos revestidos con piel de oveja, quienes ofrecen a la humanidad el disfrute de las golosinas exteriores, pues tan luego se diluya la superficial y endeble capa de dulzor que ostenta la habilidosa trampa, pero sometidos ya como adeptos del averno, aparecerá la verdadera naturaleza de amargura que su tenebrosidad contiene.

Muy otra es la Doctrina Revolucionaria del Kristo Viviente, que induce al arrojado Iniciado a descender a los mismísimos infiernos, para después de vencer los fragores en la rigurosa batalla purificatoria y de cuya trascendental odisea triunfal emerge glorioso, recién obtendrá el preciado Galardón de la Gema Íntima que es la acrisolada y radiante Luz del Ser, en toda su plenitud.

111.2 Cuáles Misterios deberán dar A todos los Hombres que vengan a Vosotros y les tengan Fe y escuchen vuestras palabras y hagan lo que es digno de los Misterios de la Luz, dadles los Misterios de la Luz y nada les ocultéis de ellos, y a aquél que es merecedor de los más altos Misterios, dádselos, y a aquél que es merecedor de los Misterios más bajos, dádselos, y nada le ocultéis a nadie.

De tal modo que, afirmada la identidad Krística al interior de un Iniciado, debe éste cumplir su Misión entregando la totalidad de los Misterios de Luz a cuantos así lo requieran y sean dignos de merecerlos, nada más tomando en cuenta el grado de Fe y la idoneidad de Gracia respectiva.

111.3 El Misterio de la Resurrección de los muertos no se lo daréis a nadie
El Misterio de la Resurrección de los muertos y la curación de los enfermos, por otro lado, no se lo deis a nadie, ni deis instrucciones sobre él, porque ese Misterio pertenece a los regidores y a todos sus iguales. Por esta causa no debéis dárselo a nadie ni dar instrucciones sobre él, hasta que hayáis establecido la Fe en todo el mundo, para que si llegáis a ciudades o a países y no sois recibidos, y no tienen Fe, y no escuchan vuestras palabras, podáis resucitar a los muertos en esas regiones, y curar a los cojos, y a los ciegos, y a los demás enfermos de esas regiones. Y a través de todo esto, tendrán Fe en Vosotros y podréis predicar al Dios del Universo y todos tendrán Fe en vuestras palabras. Por esta razón os he dado ese Misterio, para que establezcáis la Fe en todo el mundo.

Aún cuando Jeú Mikael recomienda a los Discípulos que entreguen a la Humanidad los Tesoros de las Alturas sin invocar restricciones que no sea la incompetencia o falta de idoneidad, sin embargo reserva únicamente para ser detentados por los más calificados Apóstoles, dos poderosos Misterios que corresponden al ámbito tanto de los Regidores de los Eones como también al de los Arcontes del Destino; ellos son: por un lado el de la Resurrección, que tiene la potestad de restaurar la vida a los muertos vivientes y aún a los desencarnados, con la finalidad de que encuentren en dicha existencia la Salvación que proviene de la Luz; el otro Don Celestial que es sólo asequible para quienes cumplen el honroso como difícil rol de la Misión Cósmica, y que al igual que los secretos de la Resurrección de muertos no se puede entregar a nadie si acaso no llegara a merecerlos, es el relativo a la inocua potestad curativa que porta quien ha obtenido la dignidad de encarnar la Medicina Universal, para que frente a los incrédulos, y con el ánimo de incentivarles la Fe, realicen prodigiosos milagros, con los cuales atestigüen fehacientemente encontrarse con el Kristo viviente actuando en sus glorificadas materias.

111.4 De la constitución del hombre
Cuando el Salvador dijo estas palabras, continuó hablando y dijo a María: Ahora escuchad María concerniente a la palabra sobre la cual me habéis preguntado: ¿Quién constriñe al hombre a pecar? Escucha: Nace el niño y el poder en él es débil y su alma es débil en él y también el ego es débil en él, en una palabra, los tres son débiles, sin que ninguno de ellos sienta nada, ni el bien ni el mal, porque la carga de olvido es muy pesada. Además de esto, también el cuerpo es débil. Y el niño se alimenta de los encantos del mundo de los regidores; y el poder atrae hacia sí la porción de poder que está en los encantos, y el alma atrae hacia sí la porción de alma que está en los encantos; y el ego atrae hacia sí la porción de maldad que está en los encantos y en su lujuria. Y por otro lado, el cuerpo atrae hacia sí la materia que no siente, pero que está en los encantos. Por el contrario, el Destino nada toma de los encantos porque no está mezclado con ellos y parte en mejores condiciones que cuando vino al mundo.

El Salvador prosigue aclarando respecto a las inquietudes que le ha formulado María para conocer de la más Sabia Fuente las causas originales que inducen al hombre a cometer pecados en forma tan dramática como inexorable. Y le explica que toda criatura al nacer, lleva débil en su cuerpo la manifestación tanto del Poder, como del Alma y del ego, a tal punto que la materia aún no se inclina ni por el Bien ni por el mal, pues los acontecimientos de vidas pasadas escapan a la memoria física del neonato, como consecuencia de que, previo a su retorno al mundo tridimensional, el Alma es impelida a beber las Aguas de Amrita que le quitan toda recordación existente hasta ahí, mientras llegue nuevamente a merecer el rescate de los Chacras pulmonares y del Archivero Cósmico alojado en el Cerebelo, el que ya activado y puesto en contacto con los bulbos cerebrales, éstos se armonizan y conjuntan en su equilibrado accionar, produciendo el paulatino como progresivo rescate de la Memoria Absoluta.

Pero también el cuerpo humano es frágil, y cuando niño absorbe en la Psiquis los tentadores encantos que le brindan las experiencias oníricas; los que son del Espíritu, magníficos, pues felizmente conducen a la progresiva alimentación y madurez del Alma, mientras que el ego, aprovecha su poderosa imantación para atraer hacia sí la porción gravitacional de maldad que se desata con los desbordes lujuriosos.
Es de esta manera que el cuerpo de deseos originado en las infra dimensiones de cada individuo, se llega a entronizar en la materia humana, constituyendo la causa de ensoñación psicológica que luego se asociará con el inevitable destino, el que ya trae programada la existencia de un pecador, a fin de que éste purgue cuanta deuda karmática esté arrastrando a través de los eones.
Cuán diferente es la situación del Iniciado que está creando con su Magna Obra un Destino Superior, el mismo que para nada está mezclado con los atractivos de los eones, por lo que, en todo caso y más bien, desencarna en inmejorables condiciones que cuando llegó a la materia por última vez.

Y poco a poco el Poder, y el Alma, y el ego crecen, y cada uno de ellos siente de acuerdo con su naturaleza; el poder desea buscar la Luz de las Alturas; el alma quiere buscar la Región de la Justicia con la cual está mezclada, porque es la región de las mezclas; el ego por otro lado, busca la maldad, la lujuria y todos los pecados; el cuerpo, por el contrario, nada siente, a menos que tome fuerzas de la Sustancia.

Consustanciados gradualmente en la forma tridimensional de una persona, tanto el Poder, como el Alma y el ego, se desarrollan en concordancia a sus naturalezas, la Chispa Espiritual anhelando alcanzar la Luz de sus orígenes, mientras que el Alma Humana es inducida a alcanzar la región que en Justicia le corresponde, en razón a la clase de mezcla que su materia esté manejando en el mundo de las formas, y finalmente el ego, se vincula por tenebrosa gravedad hacia la maldad y lujuria con que inevitablemente se procesan y emanan todos los demás pecados. La expresión física, de otro lado, no advierte nada de cuanto esté ocurriendo a su propia naturaleza, salvo que adquiera el Poder de la Sustancia Primigenia y es desde entonces que ya abre los ojos a la realidad.

Y súbitamente los tres desarrollan sentido, cada uno de acuerdo con su naturaleza. Y los servidores retributivos asignan sus servidores para seguirlos y ser testigos de todos los pecados que cometan, poniendo atención a la manera y al método que emplearán para castigarlos en los juicios.

Cuando el tiempo ya es el adecuado, esto es entre los cuatro y los siete años de edad, de súbito aparecen en el niño tanto el Poder como el Alma y el ego, cada uno en concordancia a sus orígenes, a cuyo efecto son designados por los Servidores Retributivos en los eones unos fieles custodios que acompañarán a cada uno de estos componentes esenciales, para que atestigüen respecto a cuantas infracciones se cometan, de modo que queden pre-establecidos los castigos correspondientes que se aplicarán cuando ocurra el particular juicio que experimente el desencarnado ante los Tribunales de la Justicia Cósmica.



V.M.K. A.Z.F.  EL TAWA MANU

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