sábado, 14 de octubre de 2017

EL MENSAJE DE ACUARIO Cap 22 y Cap 23

CAPÍTULO XXII LOS DOS TESTIGOS
Y
 me fue dada una caña semejante a una vara (el bastón de Brahma, lavara de Aarón, símbolo de la médula espinal y de su maravilloso canal medular. El flujo ascendente de la creadora energía del Espíritu Santo, a lo largo del canal medular, nos convierte en dioses). Y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él" (Ap. 11: 1).

El templo de Dios es el hombre y hay que medirlo con una caña. Si quieres la iniciación, escríbela sobre una vara.
"Y echa fuera el patio que está fuera del templo, y no lo midas, porque es dado a los gentiles y hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses" (Ap. 11: 2).
Realmente el patio que está fuera del templo es el patio de los profanos, el patio de los fornicarios. Ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses; ellos profanaron la sagrada ciudad de las nueve puertas. La ciudad santa es el hombre, y la novena esfera o la novena puerta, es el sexo. Los fornicarios han hollado la ciudad santa cuarenta y dos meses.
La ciencia de los números nos dice que 4 + 2 = 6. Los cabalistas saben que el arcano seis del tarot es el enamorado. El número de la gran ramera es el 6, repetido tres veces: 666.
"Y daré a mis dos testigos, y ellos profetizarán por mil doscientos y sesenta días, vestidos de sacos" (Ap. 11: 3).
Esta cantidad se escribe así: 1,260. Si sumamos cabalísticamente los números entre si, tenemos el siguiente resultado 1 + 2 + 6 = 9. Nueve es la novena esfera. La novena esfera es el sexo.
Dice el gran maestro Hilariux IX, que en los antiguos tiempos el descenso a la novena esfera era la prueba máxima para la suprema dignidad del Hierofante. Hermes, Budha, Jesucristo, Dante, Zoroastro, Mahoma, Rama, Krishna, Pitágoras, Platón y muchos otros, tuvieron que bajar a la novena esfera para trabajar con el fuego y el agua, origen de mundos, bestias, hombres y dioses. Toda auténtica iniciación blanca, comienza por allí.
El fuego y el agua suben por los dos cordones simpáticos que se enroscan en la médula espinal. Esos dos testigos, en el Oriente, son Idá y Pingalá.
F + A = C. Fuego más agua, igual conciencia. El fuego y el agua producen el despertar de la conciencia cósmica. Entonces profetizamos por mil doscientos y sesenta días vestidos de sacos y de cilicios, haciendo ayuno y penitencia.
Los dos cordones simpáticos son los dos testigos, por donde sube el fuego y el agua del sexo. "Estas son las dos olivas, y los dos candeleros que están delante del Dios de la tierra (el Dios interno). Y si alguno les quisiere dañar, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos y si alguno les quisiere hacer daño es necesario que él sea así muerto 11 (Ap. 11: 4, 5).
Los dos testigos producen el despertar del Kundalini; entonces recibimos la espada flamígera que se revuelve amenazadora guardando el camino del árbol de la vida.
Fue necesario que el Señor hubiese así muerto. Ahora debemos resucitarlo dentro de nosotros mismos. Los dos testigos pueden matar y dar vida.
"Estos tienen potestad de cerrar el cielo, que no llueva en los días de su profecía, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quisiesen" (Ap. 11: 6). Si la serpiente sagrada sube, abre el cielo; si baja, cierra el cielo. Las aguas se convierten en sangre cuando fornicamos; y la aflicción del abismo es más terrible que la muerte.
La fornicación es pecado contra el Espíritu Santo. El que fornica, contra su propio cuerpo peca. La humanidad fornicaria es herida con toda plaga.
Todo aquel que derrame el semen, es fornicario, aunque sea casado oficialmente.
Los dos testigos tienen poder para despertar el Kundalini (fuego Pentecostal).
"Y cuando ellos hubieren acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá, y los matará. Y sus cuerpos serán echados en la plaza de la grande ciudad, que espiritualmente es llamada Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado" (Ap. 11: 7, 8) .
En los antiguos tiempos hablaron los profetas. Los dos testigos dieron entonces su testimonio, y anunciaron los tiempos del fin. Los dos testigos dieron testimonio de la luz, y la luz vino a las tinieblas, pero las tinieblas no la conocieron.
La bestia que subió del abismo -el Satán que llevamos dentro- hizo guerra contra ellos y los venció y los mató, porque el hombre se entregó a la fornicación.
Los cuerpos de los dos testigos fueron echados en la plaza de Babilonia la grande, la madre de todas las fornicaciones y abominaciones de la tierra; la tierra de Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado; el valle de la amargura donde vive la gran ramera.
"Y los de los linajes, y de los pueblos, y de las lenguas, y de los gentiles, verán los cuerpos de ellos por tres días y medio, y no permitirán que sus cuerpos sean puestos en sepulcros" (V. 9).
Jesucristo, el Gran Hierofante, dijo: "Yo puedo destruir el templo, y en tres días edificarlo nuevamente" (Mateo 26: 61). El cuerpo del Salvador del Mundo permaneció tres días entre su Santo Sepulcro. Jonás estuvo tres días entre el vientre de la ballena.
Los cuerpos de los dos testigos todavía no merecen bajar al santo sepulcro; porque están llenos de fornicación. El hombre se entregó a la fornicación y los dos testigos están muertos.
"Y los moradores de la tierra se gozarán sobre ellos, y se alegrarán, y se enviarán dones los unos a los otros; porque estos dos profetas han atormentado a los que moran sobre la tierra" (Ap. 11: 10). Las palabras de los profetas son tormento para los moradores de la tierra.
"Y después de tres días y medio, el espíritu de vida enviado de Dios, entró en ellos, y se alzaron sobre sus pies, y vino gran temor sobre los que lo vieron" (Ap. 11: 11).
Los tres días simbolizan al triuno espíritu del hombre. La Santa Trinidad Perfecta. Al tercer día tiene la resurrección de los muertos. Ya hemos sufrido mucho tres días, ahora resucitarán los dos testigos.
"Y oyeron una grande voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron" (Ap. 11: 12).
Con el arcano A.Z.F., ahora suben los dos testigos. Estamos en los tiempos del fin. Esta es la época del cumplimiento de la profecía. La resurrección de los dos testigos es un problema absolutamente sexual.
Cuando el hombre y la mujer saben retirarse del acto sexual sin derramar el semen, resucitan los dos testigos, porque la fuerza del Espíritu Santo retorna por entre ellos hacia adentro y hacia arriba.
Los dos testigos, son los dos maravillosos canales simpáticos de la energía creadora.
Los tiempos del fin ya llegaron.
La divulgación del Gran Arcano, la resurrección de los dos testigos, y el gran cataclismo final, marcan con exactitud el fin de la raza aria.
Los seres humanos que no acepten la castidad científica, se hundirán en el abismo.
Habrá un cataclismo pavoroso. Empero, ningún ser humano puede conocer la fecha, ni el día, ni la hora. Vendrá un choque planetario, una colisión de mundos, y sólo serán salvados aquellos que hayan hecho resucitar sus dos testigos.
"Y en aquella hora fue hecho gran temblor de tierra, y la décima parte de la ciudad cayó, y fueron muertos en el temblor de tierra en número de siete mil hombres; y los demás fueron espantados, y dieron gloria al Dios del cielo" (Ap. 11: 13).
La décima parte de la Gran Babilonia caerá. Girará la rueda del destino y se hundirá la gran ramera en el abismo.
El número 10 es la rueda del destino, el arcano 10 del tarot.
En el temblor de tierra fueron muertos siete mil hombres; el arcano 7, significa expiación, Karma, castigo. Realmente morirá la gran ramera, y los de los linajes, y pueblos y lenguas tan numerosos como las arenas de la mar.
Antes del gran cataclismo que se avecina, hablarán los dos testigos. Antes de la pavorosa catástrofe que se acerca, los cielos se abrirán con grande estruendo y las multitudes humanas de Marte, Mercurio, Venus y otros mundos, vendrán a la tierra en sus astronaves. Las humanidades hermanas de otros planetas, vendrán para Enseñarnos la ley y el orden. Se nos dará la oportunidad de escuchar al Hijo del Hombre.
Entonces... ¡Ay de los que repudien al Hijo del Hombre! ¡Ay de los que rechacen el Gran Arcano!... ¡Ay de los que sigan derramando el semen!
El hombre de la tierra se ha lanzado a la conquista del espacio y pronto tocará con sus astronaves a las puertas de otros mundos habitados. El resultado de su atrevimiento será la respuesta del Hijo del Hombre: "Entonces él vendrá sobre las nubes del cielo y todo ojo le verá".
El Hijo del Hombre es la Humanidad Divina. El Hijo del Hombre son multitudes superiores de otros mundos habitados.
Cada cohete cósmico disparado al espacio, nos acerca más al gran acontecimiento cósmico. ¡Ay de los que no acepten la última palabra del Hijo del Hombre! ¡Después vendrá el gran cataclismo!
"El segundo ay es pasado; he aquí el tercer ay vendrá presto" (Ap. 11: 14).
"Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo, han venido a ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo, y reinará para siempre jamás (Ap. 11: 15).
"Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus sillas, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, que eres y que eras, y que has de venir; porque has tomado tu grande potencia y has reinado" (Ap. 11: 16, 17).
"Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los muertos para ser juzgados, y para que des el galardón a tus siervos los profetas, y a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeñitos y a los grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra (los buitres de la guerra y los científicos del anticristo) (Ap. 11: 18).
El juicio final ya fue hecho el 12 de abril del año 1950. Los dioses juzgaron a la gran ramera y la consideraron indigna. La sentencia de los dioses fue: ¡Al Abismo! ¡Al Abismo! ¡Al Abismo! La tierra pasará por un proceso de desintegración y de reintegración planetaria. El día, ni la hora, nadie lo sabe, sino el Padre.
"Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su testamento, fue vista en su templo. Y fueron hechos relámpagos, y voces y truenos, y terremotos y grande granizo"
(Ap. 11: 19).
El arca del testamento es el sexo. El arca del testamento es el arca de la ciencia. El arca del testimonio es el arca de la alianza. Dentro del arca del testamento está la vara de Aarón, símbolo del Phalo; y el vaso, y Gomor, lleno del maná, símbolo del útero (Véase Éxodo 16: 31-36).
En la unión del Phalo y del Útero se halla la clave de todo poder. Dentro del arca de la ciencia están las tablas de la ley.
Todo aquel que viole el decálogo divino, se hundirá en el abismo. Sólo en el arca del testamento lograremos el milagro de nuestra salvación.

CAPÍTULO XXIII  LA MUJER Y EL DRAGÓN
(Apoc. 12:1-17) "Y una grande señal apareció en el cielo: Una mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas (V.1) Y estando preñada, clamaba con dolores de parto, y sufría tormento por parir" (V.2).
Con esta grande señal que apareció en el cielo del fin de los tiempos, nosotros los hermanos Enseñamos al hombre a edificar el templo.
Hay que edificarlo sobre la roca viva; pero la roca está llena de nopales, con agudas espinas que hieren las carnes.
El Hijo de Hombre nace siempre del seno de una virgen.
Nuestro adorable Salvador, sangrando en su cruz, nos Enseñó el secreto de la mujer vestida de sol, y de la iniciación venusta.
"Y como Jesús vio a la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice a su madre: Mujer, he ahí a tu hijo" (Juan 19: 26).
"Después dice al discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo" (Juan 19: 27).
Este discípulo se llamaba Juan. Este nombre se descompone en las cinco vocales: I, E, O, U, A, N. Juan es el verbo; Juan es el Hijo, y éste nace siempre del vientre de una mujer.
Con esto queremos decir que sólo practicando magia sexual podemos encarnar al Cristo dentro de nosotros mismos. Sólo trabajando con el arcano A.Z.F., logramos la iniciación venusta. El verbo nace siempre de inmaculadas concepciones. El Hijo del Hombre es siempre hijo de una Virgen-Madre.
Esa mujer vestida de sol, coronada con doce estrellas y la luna a sus pies, es la mujer que ha logrado alcanzar el grado secreto de Virgen Madre. Esa es la Urania-Venus. La Reina del Cielo, que estando preñada sufre dolores de parto.
"Y fue vista otra señal en el cielo: y he aquí un grande dragón bermejo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas" (V.3).
Ese dragón tenebroso gira con la rueda de los siglos. Ese dragón de las tinieblas subió del abismo y al girar la rueda caerá al abismo. El dragón del abismo es el mal del mundo, es la Logia Negra, es el enemigo secreto con sus terribles maldades.
Con el número siete expiaremos nuestros errores. Los diez cuernos son la rueda del destino. Girará la rueda, y la bestia se hundirá en el abismo. Los tiempos del fin ya llegaron, y nadie sabe con exactitud, cuántos años durarán estos tiempos del fin.
El dragón de las tinieblas es el príncipe de este mundo.
El dragón de las tinieblas es el yo, el mi mismo, el ego que llevamos dentro (Satán).
"Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba para parir, a fin de devorar a su hijo cuando hubiese parido" (V.4).
Realmente durante la edad de hierro se cayeron millares de Bodhisattvas. El dragón de las tinieblas se para delante de la mujer para devorar a su hijo. El enemigo secreto quiere devorarnos.
El nirvana tiene épocas de actividad y épocas de profundo reposo.
Desde el diecinueve de febrero del año mil novecientos diecinueve, el nirvana entró en actividad, porque los tiempos del fin ya llegaron y necesitamos auxilio. El diecinueve de febrero, a las cuatro de la tarde, comenzaron a nacer las vírgenes. Millones de vírgenes del nirvana están reencarnándose ahora, para ayudarnos.
Es asombroso contemplar a esas vírgenes reencarnadas ahora, como pobres hembras, como humildes criadas.
Esa es la gran señal que apareció en el cielo, esa es la Venus Urania, esa es la mujer vestida de sol y la luna a sus pies.
Ella nació para ser virgen madre. El grado de virgen es el estado Búdhico.
La virgen madre estando preñada sufre tormentos por parir, y el dragón de las tinieblas quiere devorar su hijo y frustrar en nosotros la encarnación del Cristo.
El anticristo aborrece el arcano A.Z.F., y no quiere que nazca el Cristo en nosotros.
"Muchos son los llamados y pocos los escogidos".
En noches largas de invierno nace el Cristo en el corazón del hombre. En noches de amargura y de tinieblas y lágrimas, nace el Salvador en el pesebre del mundo.
"Y ella parió un hijo varón, el cual había de regir todas las gentes con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado para Dios y su trono" (V.5).
Esa mujer vestida de sol, coronada con doce estrellas y la luna a sus pies, pare siempre un hijo varón, el Hijo del Hombre que en estos tiempos del fin es muy fuerte, y debe regir a las gentes con vara de hierro. Realmente el Hijo del Hombre, es arrebatado para Dios y su trono.
"Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar aparejado de Dios, para que allí la El mantengan mil doscientos y sesenta días" (V.6).
Toda virgen madre vive en su propio desierto, lejos del mundo, el demonio y la carne.
Las vírgenes madres viviendo en el mundo se crean a sí mismas su propio desierto.
La cantidad cabalística 1,260 se descompone así: 1 + 2 + 6 = 9. Realmente 9 es la novena esfera (el sexo). El Hijo del Hombre nace entre el fuego y el agua de la novena esfera; allí es conservada toda mujer que haya alcanzado el grado esotérico de virgen, por 1,260 días.
"Y fue hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus ángeles" (V.7).
Y Miguel, y todos nosotros los hermanos del Rayo de la Fuerza, lidiamos contra el dragón de las tinieblas y contra las legiones tenebrosas de la Logia Negra. Esta lidia contra el dragón y sus ángeles negros, comenzó exactamente en el año 1950.
"Y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado en el cielo" (V.8). Las batallas entre las legiones de la luz y de las tinieblas, han sido terribles y espantosas en los mundos internos.
"Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él" (V.9).
La gran Logia Negra y todos los adeptos de la mano izquierda, moraban normalmente en las distintas regiones atómicas de la naturaleza. Desde el año 1950 comenzó la gran batalla entre la Logia Blanca y la Logia Negra.
Desde el año 1950, los secuaces de Lucifer y Arimán, los seguidores de Bons y Dugpas, los enemigos del cuarto sendero, los Nicolaítas y los tántricos Anagarikas, están entrando en el abismo.
Realmente el abismo es el Avitchi de los indostaníes. El abismo son los gliphos de la cábala. Esos gliphos son atómicos, tenebrosos, sublunares.
La antítesis de esos gliphos es un átomo súper divino que se halla relacionado con la iglesia de Laodicea, o loto de los mil pétalos.
En última síntesis, nosotros somos ese átomo súper divino. El nombre de ese átomo es "Ain Soph".
El Ain Soph es nuestra estrella atómica. Esa estrella resplandece llena de gloria en el Espacio Abstracto Absoluto.
De esa estrella emanan Kether, Chokmah y Binah. De esa estrella emana el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de todo hombre.
El abismo es la antítesis del Ain Soph, la sombra fatal del Ain Soph.
El Ain Soph es omnisciencia y felicidad. En el abismo moran los tenebrosos del sendero lunar.
"Y oí una grande voz en el cielo, que decía ahora ha venido la salvación y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios, día y noche" (Ap. 12: 10).
El acusador de nuestros hermanos es el dragón negro. El acusador de nuestros hermanos apedreó, envenenó y crucificó a los profetas. El acusador de nuestros hermanos es la Logia Negra.
Ahora los santos del Señor saldrán victoriosos. Ellos han vencido a Satán.
"Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte" (Ap. 12: 11).
"Por lo cual alegraos cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!; porque el diablo a descendido a vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo" (Ap. 12: 12). El Satán lleno de ira, sabiendo que tiene poco tiempo, precipitará la guerra atómica. Este siglo será de guerras a muerte y espantosos cataclismos.
"Y cuando vio el dragón que él había sido arrojado a la tierra (y al abismo), persiguió a la mujer que había parido al hijo varón" (Ap. 12: 13).
"Y fueron dadas a la mujer dos alas de grande águila, para que de la presencia de la serpiente volase al desierto, a su lugar, donde es mantenida por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo" (Ap. 12: 14).
Por estos tiempos del fin las mujeres nirvánicas se retirarán al desierto de su misma vida, huyendo de la serpiente tentadora. Muchas se hacen monjas por algún tiempo; la mayoría son criadas de las casas de familia. Así se ganan el pan de cada día. Así sirven con humildad. Ellas tienen las alas del águila del espíritu, y se refugian en el desierto.
Realmente esas vírgenes madres sufren lo indecible. Para ellas la vida del mundo es un desierto. Ellas se quejan del tiempo perdido. No hallan en este terrible desierto un hombre que quiera cristificarse.
Allí se mantienen en el desierto, por un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo.
Cosas del oficio, cosas del trabajo. Tiempo: la rutina del oficio. Tiempos: los cambios de casa, oficinas, trabajo. La mitad de un tiempo: cuando suena la hora, cuando aparece en el desierto de la vida, el hombre que aguardan.
"Y la serpiente echó de su boca tras la mujer, agua como un río a fin de hacer que fuese arrebatada del río. Y la tierra ayudó a la mujer, y la tierra abrió su boca y sorbió el río que había echado el dragón de su boca" (Ap. 12: 15, 16).
La serpiente tentadora del Edém tienta a la mujer vestida de sol y trata de hacerla caer sexualmente; pero esas vírgenes madres, transmutan sus energías creadoras y vuelan alto en alas del espíritu.
La tierra filosófica, es decir, el organismo físico, se traga el río, lo transmuta en luz y fuego. Ese río es el disolvente universal de la Alquimia: el lapis philosophorum, el oro puro o summa materia. También es llamado menstruum universalis. Esa es la esencia que el dragón echa de su boca y que nosotros debemos transmutar para volar en alas del espíritu como águilas de Luz.
Así es como la Urania Venus se defiende de la serpiente tentadora que hizo pecar a la Eva-Venus.
Hay varias clases de mujeres. Veamos:
Primera: Eva-Venus. La hembra animálica, instintiva, brutal.
Segunda: Venus-Eva. La hembra muy humana que ama cuando encuentra un varón apasionado sexualmente, y que sepa quererla.
Tercera: La Venus-Urania. La mujer muy humana, consciente y llena de hondo sentimiento espiritual y humano a la vez.
Cuarta: La Urania-Venus, la madre del Hijo del Hombre, las vírgenes del nirvana, la mujer vestida de sol y con la luna a sus pies. Esa mujer está coronada con doce estrellas que simbolizan las siete iglesias y los cinco sentidos, es decir, las doce facultades.
Sólo la mujer puede establecer la justicia sobre la faz de la tierra, porque ella tiene el poder de despertar el fuego flamígero al hombre. La clave está en el arcano A.Z.F.
Ella le entrega la espada al hombre.
Ella es Urania-Venus con la espada en la mano.
Ella permanece ante la balanza cósmica en el arcano ocho.
Ella es la madre del Hijo del Hombre. Ella quiere aplastar la cabeza de la serpiente tentadora para domarla y levantarla por el canal medular.
Desgraciadamente, como dijo Goethe: "Ley del hombre triste y grave, indaga, lucha, se agita. Lo que más necesita es lo que menos sabe".
El hombre necesita el arcano A.Z.F., y no lo sabe; eso es lo que más necesita y lo que menos sabe.
Nosotros, los Hermanos del Templo, lo Enseñamos ahora; pero los moradores de la tierra lo aborrecen.
El dragón tienta a la Urania-Venus, y sale derrotado.
"Entonces el Dragón fue airado contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra los otros de la simiente de ella; los cuales guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo" (Ap. 12: 17).

SAMAEL AUN WEOR


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