Empezaremos a hablar hoy sobre un profundo tema, algo inquietante, que a pesar de ser de tipo cósmico, sin embargo está relacionado en alguna forma con la autorrealización íntima del Ser. Quiero referirme, en forma enfática, a la Luna (conviene que conozcamos las influencias de la Luna, y la relación de éste satélite con nosotros mismos y con el planeta Tierra en general).
Hay dos
teorías contradictorias en relación con el satélite lunar. La una asegura, en
forma enfática, que la Luna es un pedazo de Tierra disparada al espacio; son
varios los autores de tipo pseudoesotérico y pseudoocultista que preconizan tal
teoría. Se asegura que hace unos cuantos millones de años, cuando el Cometa
Condoor chocó con nuestro mundo Tierra, dos fragmentos de éste, nuestro
planeta, fueron disparados al espacio (he ahí las dos Lunas; porque si bien es
cierto que la gente cree que tenemos una Luna, en realidad de verdad tenemos
dos Lunas. La otra es tan pequeña que realmente sólo se percibe, a través del
telescopio, como un grano de lenteja. Es de unos cuantos kilómetros, está
bastante alejada de nuestro mundo Tierra, se le denomina "Lilith". Y
gira alrededor de nuestro mundo; es la Luna Negra). Más no nos vamos a ocupar
ahora de Lilith; es necesario que nos ocupemos de este satélite que nos ilumina
en la noche, porque guarda íntima relación con la parte psicológica, íntima,
de cada uno de nos.
En nombre
de la verdad hemos de decir que éste, nuestro satélite, es más antiguo que
nuestro mismo mundo Tierra, y así quedó demostrado ahora con las pruebas del
Carbono 14. Se han examinado cuidadosamente los guijarros traídos por los
astronautas, y definitivamente quedó aclarada tal tesis.
El mundo oriental afirma, en forma enfática, que la Luna es la madre de la Tierra (he ahí dos posiciones ante este satélite, y nosotros tenemos que desentrañar, pues, su misterio). ¿Es un pedazo de Tierra disparado al espacio? Así lo aseguran muchos pseudoesoteristas, y hasta esoteristas famosos. ¿Es más antigua que la Tierra? Así lo afirma el mundo oriental. ¿Cuál de las dos tesis será exacta? Los hechos tendrán que hablar.























