Por muy vegetarianos que nosotros
fuéramos, en la negra sepultura, nuestro cuerpo sería devorado por los gusanos,
y así se cumple siempre la Ley del Eterno Trogoautoegocrático Cósmico Común. Indiscutiblemente,
todos los organismos viven de todos los organismos.
Si descendemos en el interior de la Tierra, descubriremos un metal que sirve de gravitación para las fuerzas evolutivas e involutivas de la naturaleza, quiero referirme en forma enfática al cobre. Si aplicáramos el factor positivo de la electricidad, por ejemplo, a dicho metal, podríamos evidenciar con el sexto sentido, procesos evolutivos maravillosos, en las moléculas, en los átomos. Más si aplicamos la fuerza negativa, vemos a la inversa, procesos involutivos muy semejantes a los de la humanidad decadente de nuestros tiempos. La fuerza neutra mantendría pues, al metal en un estado estático o neutro. Obviamente la radiación del cobre, es también transmitida a otros metales que se encuentran en el interior de la Tierra y viceversa, las emanaciones de aquellos son recibidas por el cobre, y así los metales dentro del interior de la Tierra se alimentan recíprocamente (he allí la Ley del Eterno Trogoautoegocrático Cósmico Común).
























