¡TODO KRISTO
VIVIENTE CUMPLE FIELMENTE MISIÓN CÓSMICA ACTUANDO CON PRECISIÓN A SU DEBIDO
TIEMPO Y EN SU JUSTA DIMENSIÓN!
Hasta no hace mucho
tiempo existía y aún persiste aunque en menor escala, camuflada y conformada
por habilidosos infiltrados que se hacen pasar por gnósticos siendo
visiblemente todo lo contrario, enfrascados en furibunda dedicación intentando
detener con fanatismo dogmático beligerante y delincuencial “dizque” ortodoxo,
la excelencia e impecabilidad de mi Glorioso Ser en la dinámica generación y
transmisión de la Doctrina Krística que es Esencia Pura de Amor, Gracia y
Verdad, conducente eficaz y gloriosamente a la auténtica Paz y Armonía que debe
reinar no sólo entre la Humanidad, si no además, inequívocamente, entre ésta y
todas las especies existentes en la Creación.
La actitud demoníaca de los “quinta columnistas” agazapados en cuanta agrupación ha ido surgiendo, la gran mayoría sin contar con el mínimo indispensable respaldo de autenticidad iniciática y elemental moral, sumada a la ignorancia e impropiedad de quienes se escudaron en la Sagrada Enseñanza sin merecerla, pretendió dar cátedra y rigurosidad ciega a cuantos dichos, no siempre reales, se le han atribuido al Maestro Samael, quien para la entrega de su portentosa Misión, como a todos nos pasa en el proceso de escalamiento espiritual, hemos “echado mano” como base primaria y digno merecimiento, de cuanto luminosamente han forjado quienes nos antecedieron en el Sendero.
La actitud demoníaca de los “quinta columnistas” agazapados en cuanta agrupación ha ido surgiendo, la gran mayoría sin contar con el mínimo indispensable respaldo de autenticidad iniciática y elemental moral, sumada a la ignorancia e impropiedad de quienes se escudaron en la Sagrada Enseñanza sin merecerla, pretendió dar cátedra y rigurosidad ciega a cuantos dichos, no siempre reales, se le han atribuido al Maestro Samael, quien para la entrega de su portentosa Misión, como a todos nos pasa en el proceso de escalamiento espiritual, hemos “echado mano” como base primaria y digno merecimiento, de cuanto luminosamente han forjado quienes nos antecedieron en el Sendero.





















