Espero que todos pongan el máximo de atención.
Hoy vamos a hacer un bautizo del niño...
P.- ¿Cómo se va a llamar?
R.- Michael.
Michael, pues. Es necesario comprender lo que es el bautismo
en sí mismo. Obviamente el bautismo es un pacto de magia sexual. Se le va a
bautizar el niño con mucho gusto. Si el cumple con ese pacto, mas tarde, el
bautismo le quedará sirviendo. Si no cumple con ese pacto, entonces, ¿en qué
quedamos?
En la Iglesia de Oriente, el bautismo en el día de Epifanía
está asociado a las Bodas de Caná. En La Iglesia Occidental, considerando la
Epifanía, se asocia el bautismo al matrimonio de Jesús con su Iglesia. De
manera que tanto en el Oriente, el bautismo está asociado al sexo, como en el
occidente; en ambos casos se relaciona con el matrimonio. Es, pues, el
bautismo, un pacto de magia sexual.
Si se cumple, el bautismo queda sirviendo; si no se cumple,
el bautismo no sirve de nada. Esa es la cruda realidad de los hechos.
Ilustro a ustedes sobre todo esto, para que vayan
comprendiendo lo que es la trascendencia esotérica del bautismo. La pila
bautismal, por ejemplo, en las Iglesias cristianas representa precisamente a la
Piedra Filosofal, o a los órganos creadores. En cuanto a las aguas magnetizadas
o aguas lustrales contenidas en la piedra, representan indubitablemente al
esperma sagrado. Con otros términos diríamos que el agua es el mercurio de la
filosofía secreta, que el fuego de las veladoras representa al azufre de la Alquimia.
Solo mediante el mercurio, o sea, la entidad del semen, y el
azufre, o sea, la entidad del fuego, es posible lograr entonces el Nacimiento
Segundo.