Con el mayor placer me dirijo a este grupo de estudiantes gnósticos, deseando (naturalmente) saludarlos aquí en el mundo físico, ya que en los mundos superiores, conocemos nosotros, a todos y cada uno de los aquí presentes.
Ciertamente, la Gnosis viene a llenar
una necesidad en esta Era del Acuarius.
En nombre de la verdad, debo
decirles a ustedes, que la nueva era comenzó, exactamente, el 4 de febrero del
año 1.962, entre las dos y tres de la tarde. Entonces hubo un embotellamiento
del tránsito celeste, en la Constelación del Aguador. Los observatorios de
todos los países de la Tierra, pudieron observar tal evento. Fue algo, pues,
que se conoció en los cuatro puntos cardinales del mundo, fue algo que se vio
desde el Observatorio Palomar (en los Estados Unidos), o en el de Manila, o en
el de Londres, etc. No se trata, entonces, de una afirmación a priori, sin
documentación de ninguna especie. En realidad de verdad, este evento fue un
hecho concreto, rigurosamente observado por la ciencia oficial: los planetas
del sistema solar se reunieron en supremo congreso, bajo la Constelación de
Acuario. Desde entonces, como secuencia o corolario, empezó la Era del
Acuarius, la Nueva Era.
























