Es
necesario comprender la necesidad de aprender a vivir. Las experiencias de la
vida diaria son muy útiles; desafortunadamente las gentes las repudian, las
enjuician, las detestan, etc. Muchos se quejan de si mismos y de los demás; se
asombra uno de ver como es que las gentes subestiman las experiencias.
Nosotros
debemos actuar a la inversa, tomar las experiencias para nuestra propia
auto-realización; ellas en si mismas pueden ofrecernos material didáctico
suficiente como para el desarrollo de la esencia, o en otras palabras, para el
crecimiento anímico. Así pues, las experiencias resultan ciertamente
magnificas, en todo sentido. No es posible sacar material didáctico del
desarrollo de la conciencia de cualquier otro lugar que no sea de las
experiencias: por eso quienes las repudian, protestan contra las dolorosas
experiencias de la vida, obviamente se privan de lo mejor, se privan
precisamente de la fuente viva que puede conducirnos al robustecimiento de la
vida anímica.
























