CAPÍTULO XVII
CRIATURAS MECÁNICAS
De ninguna manera podríamos negar la Ley de Recurrencia
procesándose en cada momento de nuestra vida.
Ciertamente en cada día de nuestra existencia, existe
repetición de eventos, estados de conciencia, palabra, deseos, pensamientos,
voliciones, etc.
Es obvio que cuando uno no se auto-observa, no puede darse
cuenta de esta incesante repetición diaria.
Resulta evidente que quien no siente interés alguno por
observarse a sí mismo, tampoco desea trabajar para lograr una verdadera
transformación radical.
Para colmo de los colmos hay gentes que quieren
transformarse sin trabajar sobre sí mismos.
No negamos el hecho de que cada cual tiene derecho a la real
felicidad del espíritu, más también es cierto, que la felicidad sería algo más
que imposible si no trabajamos sobre sí mismos.





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