
Los conceptos actuales de política se encuentran tan deformados, que no conducen en la práctica a ninguna especie que implique verdaderas fórmulas o estrategias para la solución de la problemática social, cual han sido los orígenes del anhelo contenido en toda doctrina filosófica.
Los partidos políticos emplean un lenguaje meloso e insincero en cuanto preconizan sus programas de gobierno en la búsqueda de obtener el favor popular, ofreciendo lo que no son capaces ni están en voluntad de cumplir, pues los objetivos de la obtención del poder no son precisamente los de servir al pueblo, sino la mejor y más fácil manera que han encontrado los demonios para su acelerado enriquecimiento ilícito, en un ambiente de corrupción generalizada e institucionalizada, y quien no comulgue con estas felonías, naturalmente que es desplazado en forma inmediata por mantener sanas convicciones de moral y honradez, venciendo las tentaciones de vanidosa opulencia.
Se torna, por consiguiente, de imperiosa urgencia, alcanzar la más completa y radical revolución de todos los sistemas de gobierno existentes a nivel mundial, toda vez que están basados en esos caducos conceptos y manidas prácticas que expresan la absoluta distorsión de la filosofía misma del arte y la ciencia de gobernar, ya que, en la pretendida defensa del "civitas" (los ciudadanos), hay una total ausencia de moral y ética, traducida en esa falsía de servicio que se alardea con aspavientos para lograr utilidades.
La actual forma del ejercicio de poder mediante "partidos" políticos, por mucho que éstos se auto titulen de representantes y defensores del pueblo, lo que logran es partir, dividir a la sociedad en grupos antagónicos y beligerantes, dando lugar a toda clase de desenfrenos, inmoralidades, corrupciones y abusos, engolosinados como se encuentran en el fugaz como aleatorio ejercicio del "maravilloso instrumento del poder" y para cuyo sostenimiento se cometen las peores aberraciones, infidencias, intrigas, traiciones, crímenes, etc., métodos de los cuales se valen, con muy raras excepciones honrosas, minúsculos grupos de ambiciosos descalificados (Narcotraficantes, alcahuetes, homosexuales, lesbianas, terroristas, dictadores, viciosos, haraganes, vividores, etc.), los mismos que se imponen ante las grandes mayorías, al ser éstas drogadas con los modernos sistemas de pan y circo, al mejor estilo rescatado de los tiempos de Nerón.
De ahí resurge el impostergable compromiso por suprimir cuanto antes este degenerado sistema inmoral y anti-Krístico, el mismo que ha sido traído por los demonios encarnados desde lo más profundo de los infiernos, ya que Demos y Cratos nos están clarificando la acepción auténtica de la palabra al definir que el sistema en boga no es otra cosa que el poder de los demonios, para el cumplimiento de sus ruines metas, tal como se tiene registrado en lo que se pudo deslizar de las infernales estrategias que digita el gran Titiritero o Prestidigitador mundial, quien mueve sus obsecuentes siervos conforme a los lineamientos de los tristemente célebres y abominables Protocolos, que es toda una monstruosa aplicación satánica, ejecutada mediante los demonios con figuras y cuerpos de gentes.
Ya lo denunció en su tiempo Oswald Spengler en su espectacular crítica al sistema: "El éxito para el fuerte, y el resto, botín" u otra singular sentencia "Por el dinero la democracia se anula a sí misma, después que el dinero ha anulado al Espíritu" siendo dichos conceptos tan patéticos, que rescatados de su tiempo, tienen actualmente total vigencia por la resurrección del más terrible utilitarismo al intentarse restablecer los pensamientos liberales a nivel mundial en desmedro de los intereses de las grandes mayorías desposeídas. El conductor de la tiranía de los años setenta en Bolivia sentenciaba descaradamente: "Al amigo todo; al indiferente nada y al enemigo, palo".