martes, 20 de noviembre de 2012

LEYES DE MANU

LEYES DE MANÚ - LIBRO PRIMERO

1. Estaba sentado Manú, con el pensamiento dirigido hacia un solo objeto; los Maharshis se le acercaron y después de haberle saludado con respeto, le dirigieron estas palabras:
2. Señor, dígnate declararnos, con exactitud y por orden, las leyes concernientes a todas las clases primitivas y a las clases nacidas de la mezcla de las primeras.
3. Tú solo, oh Maestro, conoces los actos, el principio y el verdadero sentido de esta regla universal existente por si misma, inconcebible, cuya extensión no puede apreciar la razón humana, y que es el Veda.
4. Así interrogado por estos seres magnánimos, aquel cuyo poder era inmenso, después de haber saludado a todos, les dio esta cuerda respuesta: “Escuchad”, les dijo.
5. Este mundo estaba sumergido en la oscuridad, imperceptible, desprovisto de todo atributo distintivo, sin poder ser descubierto por el raciocinio, ni ser revelado; parecía entregado enteramente al sueño.
6. Cuando el término de la disolución (Pralaya) hubo concluido, entonces el señor existente por sí mismo y que no está al alcance de los sentidos externos, haciendo perceptible este mundo con los cinco elementos y los otros principios, resplandecientes del más puro brillo, apareció y disipó la oscuridad, es decir, desarrolló la naturaleza (Prakriti).
7. Aquel que sólo el espíritu puede percibir, que escapa a los órganos de los sentidos, que no tiene partes visibles, eterno, alma de todos los seres, a quien nadie puede comprender, desplegó su propio esplendor.
8. Habiendo resuelto, en su mente, hacer emanar de su substancia las diversas criaturas, produjo primero las aguas en que depositó un germen.

9. Este germen se tornó en un huevo brillante como el oro, tan esplendoroso como el astro de mil rayos y en el cual el mismo ser supremo nació bajo la forma de Brahma, el abuelo de todos los seres.
10. Las aguas han sido llamadas naras porque eran obra de Nara (el Espíritu divino) y habiendo sido estas aguas el primer lugar de movimiento (ayana) de Nara, ha sido llamado en consecuencia Narayana (aquel que se mueve sobre las aguas).
11. Por lo que existe, por la causa imperceptible, eterna, que existe realmente y no existe para los órganos, ha sido producido este divino macho (Purusha), célebre en el mundo bajo el nombre de Brahma.
12. Después de haber permanecido en este huevo un año de Brahma, el señor, por obra de su pensamiento únicamente, separó este huevo en dos partes.
13. Y de estas dos partes formó el cielo y la tierra; en el medio colocó la atmósfera, las ocho regiones celestes y el depósito permanente de las aguas.
14. Expresó del Alma suprema el sentimiento (Manas) que existe por su naturaleza y no existe para los sentidos; y antes de la producción del sentimiento el Ahankara (el yo) monitor y soberano maestro;
15. Y antes del sentimiento y la conciencia, produjo el gran principio intelectual (Mahat) y todo lo que recibe las tres cualidades, y los cinco órganos de la inteligencia destinados a percibir los objetos exteriores y los cinco órganos de la acción y los rudimentos (Tanmatras) de los cinco elementos.
16. Habiendo unido moléculas imperceptibles de estos seis principios dotados de una gran energía, a saber, los rudimentos sutiles de los cinco elementos y la conciencia, o partículas de estos mismos principios, transformados y tornados en los elementos y los sentidos, formó entonces todos los seres.
17. Y porque las seis moléculas imperceptibles emanadas de la substancia de este ser supremo, a saber, los rudimentos sutiles de los cinco elementos y la conciencia, para tomar una forma se juntan a estos elementos y a estos órganos de los sentidos; a causa de esto los sabios han designado la forma visible de este Dios bajo el nombre de Sarira (que recibe las seis moléculas).
18. Los elementos penetraron allí con funciones que les son propias, así como el sentimiento (Manas), fuente inagotable de los seres, con atributos infinitamente sutiles.
19. Por medio de partículas sutiles y dotadas de una forma, de estos siete principios (Purushas) dotados de una gran energía, la inteligencia, la conciencia y los rudimentos sutiles de los cinco elementos, ha sido formado este perecedero universo, emanación de la imperecedera fuente.
20. Cada uno de estos elementos adquiere la cualidad del que le precede, de suerte que, mientras más alejado está un elemento en la serie, mayores cualidades posee.
21. El ser supremo asignó también desde el principio a cada criatura en particular un nombre, actos y una manera de vivir, según las palabras del Veda.
22. El soberano Maestro produjo una multitud de Dioses (Devas) esencialmente activos, dotados de un alma, y un tropel invisible de Genios (Sadhyas) y el sacrificio instituido desde el comienzo.
23. Del fuego, del aire y del sol extrajo para la celebración del sacrificio los tres Vedas eternos, llamados Rig, Yajur y Sama.
24. Creó los tiempos y las divisiones de los tiempos, las constelaciones, los planetas, los ríos, los mares, las montañas, las llanuras, los terrenos desiguales;
25. La devoción austera, la palabra, la voluptuosidad, el deseo, la cólera y esta creación, pues quería dar la existencia a todos los seres.
26. Para establecer diferencia entre las acciones, distinguió lo justo de lo injusto y sometió a estas criaturas sensibles al placer y al dolor y a las otras condiciones opuestas.
27. Con partículas (matras) tenues de los cinco elementos sutiles, y que son perecederos en el estado de elementos groseros, ha sido formado sucesivamente todo lo que existe.
28. Cuando el soberano Maestro ha destinado desde luego a tal o cual ser animado a cualquier ocupación, este ser la desempeña por sí mismo todas las veces que vuelve al mundo.
29. Cualquiera que sea la cualidad que le ha tocado en suerte en el momento de la creación, maldad o bondad, dulzura o rudeza, virtud o vicio, veracidad o falsedad, esta cualidad lo viene a buscar espontáneamente en los nacimientos que siguen.
30. Del mismo modo que las estaciones en su vuelta periódica readquieren, naturalmente, sus atributos especiales, así también las criaturas animadas desempeñan de nuevo las ocupaciones que les son propias.
31. Mientras tanto, para la propagación de la raza humana produjo de su boca, de su brazo, de su muslo y de su pie al Brahmán, al Kshatriya, al Vaishya y al Sudra.
32. Habiendo dividido su cuerpo en dos partes, el soberano Maestro se volvió mitad macho y mitad hembra y uniéndose a esta parte hembra engendró a Viradj.
33. Sabed, nobles brahmanes, que aquel a quien el divino macho (Purusha) llamado Viradj ha producido de sí mismo, entregándose a una austera devoción, soy yo, Manú, el creador de todo este universo.
34. Soy yo quien, deseando dar nacimiento al género humano, después de haber practicado las austeridades más penosas, he producido primero diez santos eminentes (Maharshis), señores de las criaturas (Prajapatis), a saber:
35. Marichi, Atri, Angiras, Pulastya, Pulaha, Kratu, Pratchetas o Daksha, Vasishtha, Brigú y Narada.
36. Estos seres todopoderosos crearon otros siete Manús, los Dioses (Devas) y sus moradas y dos Maharshis dotados de inmenso poder;
37. Crearon a los Gnomos (Yakshas), los Gigantes (Kakshasas), los Vampiros (Pisatchas), los músicos celestes (Gandharbas), las Ninfas (Apsaras), los Titanes (Asuras), los Dragones (Nagas), las serpientes (Sarpas), los Pájaros (surparnas) y las diversas tribus de antepasados divinos (Pitris).
38. Los relámpagos, los rayos, las nubes, los arcos coloreados de Indra, los meteoros, las trombas, los cometas y las estrellas de diversas magnitudes.
39. Kinaras, los monos, los peces, las diferentes especies de aves, el ganado, los animales salvajes, los hombres, los animales carniceros provistos de doble fila de dientes;
40. Los gusanillos de tierra, los gusanos, las langostas, los piojos, las moscas, los chinches y toda clase de mosquitos que pican; en fin, los diferentes cuerpos dotados de movimiento.
41. Así fue como, por orden mía, estos magnánimos sabios crearon, por el poder de sus austeridades, todo este conjunto de seres móviles e inmóviles, regulándose por sus actos.
42. Voy ahora a declararos qué actos particulares han sido asignados aquí abajo a cada uno de estos seres y de qué manera vienen al mundo.
43. Los ganados, las bestias salvajes, los animales carniceros provistos de doble fila de dientes, los gigantes, los vampiros y los hombres nacen de una matriz.
44. Los pájaros salen de un huevo, lo mismo que las serpientes, los cocodrilos, los peces, las tortugas y otras clases de animales, ya sea terrestres, como el lagarto, ya sea acuáticos, como el pez de concha.
45. Los mosquitos que pican, los piojos, las moscas, las chinches, nacen del vapor caliente; son producidos por el calor, lo mismo que todo lo que se les asemeja, como la abeja, la hormiga.
46. Todos los cuerpos privados de movimiento y que brotan, ya sea de un grano, ya de una rama puesta en la tierra, nacen del desarrollo de un botón: las hierbas producen una gran cantidad de flores y de frutas y perecen cuando los frutos han llegado a su madurez.
47. Los vegetales llamados reyes de los bosques no tienen flores y dan frutos; y ya sea que den también flores o solamente frutos, reciben el nombre de árboles bajo ambas formas.
48. Hay diferentes clases de arbustos que crecen, ya sea en matorral, ya en espesura; además, diversas especies de césped, de plantas rampantes y trepadoras. Todos estos vegetales brotan de una semilla o de una rama.
49. Rodeados de la cualidad de sombra, manifestada bajo una multitud de formas, a causa de sus acciones precedentes, estos seres, dotados de una conciencia interior, sienten el placer y la pena.
50. Tales han sido declarados, desde Brahma hasta los vegetales, las transmigraciones que ocurren en este mundo espantoso, que se destruyen sin cesar.
51. Después de haber así creado a este universo y a mí, aquel cuyo poder es incomprensible desapareció de nuevo, absorbido en el alma suprema, reemplazando el tiempo de la creación por el tiempo de la disolución (Pralaya).
52. Cuando este Dios se despierta, en seguida este universo cumple sus actos; cuando se duerme, sumido su espíritu en un profundo reposo, el mundo entonces se disuelve.
53. Pues durante su apacible sueño los seres animados, dotados de los principios de la acción, dejan sus funciones, y la mente (Manas) cae en la inercia, así como los otros sentidos.
54. Y cuando se han disuelto al mismo tiempo en el Alma suprema, esta alma de todos los seres duerme tranquilamente en la quietud más perfecta.
55. Después de haberse retirado a la oscuridad primitiva, permanece allí largo tiempo con los órganos de los sentidos, no desempeña sus funciones y se despoja de su forma.
56. Cuando, reuniendo de nuevo principios elementales sutiles, se introduce en una semilla vegetal o animal, se reviste de una forma nueva.
57. Así es como, por un despertar y un reposo alternativos, el ser inmutable hace revivir o morir perpetuamente a todo este conjunto de criaturas móviles e inmóviles.
58. Después de haber compuesto él mismo desde el principio este libro de la ley, me lo hizo aprender de memoria y yo lo enseñé a Marichi y los otros sabios.
59. Brigí, aquí presente, os dará a conocer plenamente el contenido de este libro; pues este Muni lo ha aprendido entero por conducto mío.
60. Entonces el Maharshi Brigú, así interpelado por Manú, dijo con benevolencia a todos estos Rishis: “Escuchad”.
61. De este Manú Swayambhuva (salido del ser existente por sí mismo) descienden seis otros Manús, que dieron, cada uno, nacimiento a una raza de criaturas; estos Manús, dotados de un alma noble y de una energía superior, eran:
62. Swarochisha, Otomi, Tamasa, Raivata, el glorioso Eshakshusha y el hijo de Vivaswat.
63. Estos siete Manús todopoderosos, de los cuales Swayambhuva es el primero, durante su respectivo período (Autara), han producido y dirigido cada uno este mundo compuesto de seres móvils y de seres inmóviles.
64. Dieciocho nimechas (parpadeos) hacen una kashtha. Treinta kashthas, una kala, treinta kalas una muhurta; otras tantas muhurtas componen un día y una noche.
65. El sol establece la división del día y de la noche para los hombres y para los Dioses; la noche es para el sueño de los seres y el día para el trabajo.
66. Un mes de los mortales es un día y una noche de los Pitris; se divide en dos quincenas: la quincena negra, para los Manes, el día destinado a las acciones; y la quincena blanca, la noche, consagrada al sueño.
67. Un año de los mortales es un día y una noche de los Dioses; y he aquí como está dividido: el día responde al curso septentrional del sol y la noche a su curso meridional.
68. Ahora, aprended por orden y sucintamente cuál es la duración de una noche y de un día de Brahma, y de cada una de las cuatro edades (yugas).
69. Cuatro mil años divinos componen, al decir de los sabios, el Krita-Yuga; el crepúsculo que precede tiene otros tantos centenares de años; el crepúsculo que sigue es semejante.
70. En las tres otras edades, igualmente precedidas y seguidas de un crepúsculo, los millares y los centenares de años están disminuidos sucesivamente de una unidad.
71. Situadas juntas estas cuatro edades que acaban de ser enumeradas, la suma de sus años, que es de doce mil, es llamada la edad de los Dioses.
72. Sabed que la reunión de mil edades divinas compone en total un día de Brahma, y que la noche tiene igual duración.
73. Los que saben que el santo día de Brahma no concluye sino con mil edades, y que la noche abraza semejante espacio de tiempo, conocen verdaderamente el día y la noche.
74. Al expirar aquella noche, Brahma, que estaba dormido, se despierta; y, despertándose, hace emanar el espíritu divino (Mahat), quien por su esencia existe, y no existe para los sentidos exteriores.
75. Impulsado por el deseo de crear, probado por el Alma suprema, el espíritu divino o el principio intelectual opera la creación y da nacimiento al éter, que los sabios consideran dotado de la cualidad del sonido.
76. Del éter, operándose una transformación, nace el aire, vehículo de todos los olores, puro y lleno de fuerza, cuya propiedad reconocida es la tangibilidad.
77. Por una metamorfosis del aire prodúcese la luz que alumbra, disipa la oscuridad y brilla, y está declarado que tiene por cualidad la forma aparente.
78. De la luz, por una transformación, nace el agua, que tiene por cualidad el sabor; del agua proviene la tierra, cuya cualidad es el olor: tal es la creación operada desde el principio.
79. Esta edad de los dioses, arriba enunciada, y que abraza doce mil años divinos, repetida setenta y una veces, es lo que se llama aquí el período de un Manú (Manvantara).
80. Los períodos de los Manús son innumerables, así como las creaciones y las destrucciones del mundo, y el ser supremo los renueva como jugando.
81. En el Krita-Yuga, la justicia, bajo la forma de toro, se mantiene firme sobre sus cuatro pies; la Verdad reina y ningún bien obtenido por los mortales deriva de la iniquidad.
82. Pero en las otras edades por la adquisición ilícita de las riquezas y de la ciencia, la justicia pierde sucesivamente un pie; y reemplazadas por el robo, la falsedad y el fraude, las ventajas honestas disminuyen gradualmente de una cuarta parte.
83. Los hombres, exentos de enfermedades, obtienen el cumplimiento de todos sus deseos y viven cuatrocientos años durante la primera edad; en el Treta-Yuga y las edades siguientes su existencia pierde una cuarta parte de su duración.
84. La vida de los mortales, declarada en el Veda, las recompensas de las acciones y los poderes de los seres animados, llevan en este mundo frutos proporcionados a las edades.
85. Ciertas virtudes son peculiares de la edad Krita, otras de la edad Treta, otras de la edad Dwapara, otras de la edad Kali, en proporción a la decrecencia de estas edades.
86. La austeridad domina durante la primera edad, la ciencia divina durante la segunda, el cumplimiento del sacrificio durante la tercera; al decir de los sabios, sólo la liberalidad durante la cuarta edad.
87. Para la conservación de esta creación entera, el ser soberanamente glorioso asignó ocupaciones diferentes a las que habrá producido de su boca, de su brazo, de su muslo y de su pie.
88. Dio en lote a los brahmanes el estudio y enseñanza de los Vedas, el cumplimiento del sacrificio, la dirección de los sacrificios ofrecidos por otros, el derecho de dar y el de recibir.
89. Impuso como deber al Kshatriya proteger al pueblo, hacer la caridad, sacrificar, leer los libros sagrados y no abandonarse a los placeres de los sentidos.
90. Cuidar los ganados, dar limosna, sacrificar, estudiar los libros santos, hacer el comercio, prestar a rédito, labrar la tierra, son las funciones del Vaishya.
91. Pero el soberano Dueño no asignó al sudra sino un oficio: el de servir a las clases precedentes, sin menospreciar el mérito de ellas.
92. Encima del ombligo, el cuerpo del hombre ha sido proclamado como más puro, y la boca ha sido declarada como la parte más pura por el ser que existe por sí mismo.
93. Por su origen, que deriva del miembro más noble, porque ha nacido primero, porque posee la Santa Escritura, el Brahman es legítimamente el dueño de toda esta creación.
94. En efecto, él fue a quien el ser existente por sí mismo, después de haberse entregado a las austeridades, produjo desde el principio de su propia boca, para el cumplimiento de las ofrendas a los dioses y a los Manes, para la conservación de todo lo que existe.
95. Aquel por cuya boca los habitantes del paraíso comen sin cesar la mantequilla clarificada y los Manes la comida fúnebre, ¿qué otro ser tendría por superior?
96. Entre todos los seres, los primeros son los seres animados; entre los seres animados los que subsisten por medio de su inteligencia: los hombres son los primeros entre los seres inteligentes, y los Brahmanes entre los hombres;
97. Entre los Brahmanes, los más distinguidos son los que poseen la ciencia sagrada; entre los sabios, los que conocen su deber; entre éstos, los hombres que lo cumplen con exactitud; entre estos últimos aquellos a quienes el estudio de los libros santos conduce a la beatitud.
98. El nacimiento del Brahman es la encarnación eterna de la justicia; pues el Brahman, nacido para la ejecución de la justicia, está destinado a identificarse con Brahma.
99. El Brahman, al venir al mundo, está colocado en primera línea sobre esta tierra; soberano señor de todos los seres, debe velar por la conservación del tesoro de leyes civiles y religiosas.
100. Todo lo que el mundo encierra es en cierto modo la propiedad del Brahman; por su primogenitura, por su nacimiento eminente, tiene derecho a todo lo que existe.
101. El Brahman no come sino su propio alimento, no lleva sino sus propios vestidos, no da sino su haber; se debe sólo a la generosidad del Brahman el que los otros hombres gocen de los bienes de este mundo.
102. Para distinguir las ocupaciones del Brahman y las de las otras clases en el orden conveniente, el sabio Manú, que procede del ser existente por él mismo, compuso este código de leyes.
103. Este libro debe ser estudiado con perseverancia por todo Brahman instruido y ser explicado por él a sus discípulos; pero jamás por otro hombre alguno de una casta inferior.
104. Leyendo este libro, el Brahman que cumple exactamente sus devociones no se mancha con ningún pecado en pensamiento, en palabra o en acción.
105. Purifica a una asamblea, a siete de sus antepasados y siete de sus descendientes, y sólo él merece poseer toda esta tierra.
106. Este excelente libro hace obtener toda cosa deseada; aumenta la inteligencia, procura gloria y una larga vida, conduce a la beatitud suprema.
107. Allí se encuentra completamente expuesta la ley, así como el bien y el mal de las acciones y las costumbres inmemoriales de las cuatro castas.
108. La costumbre inmemorial es la principal ley aprobada por la Revelación (Sruti) y la Tradición (Smriti); en consecuencia, quien desea el bien de su alma debe conformarse siempre con perseverancia a la costumbre inmemorial.
109. El Brahman que se aparta de la costumbre no prueba el fruto de la Sagrada Escritura; pero si la observa exactamente, obtiene una cosecha completa.
110. Así, los Manús, habiendo reconocido que la ley deriva de la costumbre inmemorial, han adoptado estas costumbres aprobadas por base de toda piadosa austeridad.
111. El nacimiento del mundo, la regla de los “sacramentos” (sanskaras), los deberes y la conducta de un alumno en teología (Brahmachari), la importante ceremonia del baño que toma el discípulo antes de dejar a su maestro, cuando su noviciado ha concluido;
112. La elección de esposa, los diversos modos de matrimonio, la manera de celebrar las cinco grandes oblaciones (Maha-Jadinas), y la celebración del servicio fúnebre (Sraddha) instituido desde el principio;
113. Los diferentes medios de sostener la vida, los deberes de un dueño de casa (Grihastha), los alimentos permitidos y los prohibidos, la purificación de los hombres y la de los utensilios empleados;
114. Los reglamentos que conciernen a las mujeres, el deber austero de los Vanaprasthas o anacoretas, el de los Sannyasis o devotos ascéticos y que conduce a la beatitud (Moksha), la renuncia al mundo, todos los deberes de un rey, la decisión de los asuntos judiciales;
115. Los estatutos que conciernen al testimonio y la información, los deberes de la esposa y del marido, la ley del reparto de las herencias, las prohibiciones contra el juego, los castigos que infligir a los criminales;
116. Los deberes de los Vaishyas y de los Sudras, el origen de las castas mezcladas, la regla de conducta de todas las castas en caso de miseria y los modos de expiación;
117. Las tres clases de transmigraciones que son en este mundo, el resultado de las acciones, la felicidad suprema reservada a las buenas obras, el examen del bien y del mal;
118. Y en fin las leyes eternas de las diferentes regiones, de las castas y de las familias y los usos de las diferentes sectas de heréticos y de las compañías de mercaderes, las ha declarado en este libro Manú.
119. De igual modo que antaño, a ruego mío, Manú declaró el contenido de este libro, así vosotros aprendedlo hoy de mí, sin supresión ni aumento.


(Extraído del “Manava-Dharma-Sastra. Leyes de Manú”, versión castellana de V. García Calderón, París, Garnier Hermanos, 1924.)

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