miércoles, 13 de enero de 2016

EL KRISTO SOCIAL cap 49 al cap 52

CAPITULO XLIX
LOS PARES OPUESTOS DE LA FILOSOFÍA

Marxismo e ignorancia son lo mismo; Resulta chistoso lo que Marx dijo sobre metafísica. Marx habló sobre lo que desconoció, habló sin conocimiento de causa.
Aun cuando los fanáticos marxistas no lo crean, la metafísica estudia muy a fondo todo lo relacionado con el batallar de las antítesis y los pares opuestos de la filosofía.
La ignorancia de Carlos Marx en cuestiones de metafísica es tan grande que hasta llegó a creer que la metafísica ignora la ley de las antítesis.


Sin haber Marx estudiado metafísica se pronunció contra la metafísica; realmente Marx creyó que metafísica era sólo la incipiente jerga, sutil de tipo medieval.
El pobre Marx, el fracasado estudiante de derecho, jamás conoció la verdadera metafísica de los misterios egipcios, aztecas, griegos, fenicios, cristianos.
Marx jamás estuvo en el Indostán; nunca estudió la metafísica de escuelas tales como las de Raja Yoga, Gnana Yoga, Bakti Yoga, Kundalini Yoga, etc.
Marx no supo de nada de esas cosas: Marx no fue mas que un soñador, un idealista utópico, un fantaseador.
Aconsejamos a los secuaces de Marx que abandonen el fanatismo sectario, les recetamos para su salud mental en peligro una buena dosis de yoga Indostán, filosofía VEDANTA, BUDISMO ZEN, HERMETISMO, TEOSOFÍA, ROSACRUCISMO, etc.
Es lástima que tanta juventud se degenere con las teorías de un imbécil; es urgente estudiar, investigar, abandonar la pereza mental.
Jamás negaron los sabios de las grandes escuelas de misterios, las implícitas contradicciones internas de todo fenómeno de la naturaleza como equivocadamente lo supuso Marx.
Los sabios herméticos, Yoguis, rosacruces, etc., siempre enseñaron públicamente en sus libros, que todo fenómeno tiene su lado positivo y negativo, su pasado y su futuro, su lado de caducidad y su lado de desarrollo.
Siempre ha existido lucha entre lo viejo y lo nuevo, entre lo que agoniza y lo que nace; y de esta lucha nacen muchas transformaciones que la historia y la ciencia investigan.
No está de por demás, agregar que de la lucha entre lo que muere y lo que nace, no siempre resulta lo mejor como lo suponen los fanáticos del dogma de la evolución.
Existen transformaciones de tipo evolutivo y de tipo involutivo. La historia ha demostrado que en muchas ocasiones la barbarie amamantada por la civilización, ha crecido, se ha desarrollado y por último se ha tragado todo lo que el hombre edificó a través de millones de años de evolución y progreso.
La lucha entre tendencias contrapuestas no siempre produce desarrollo, a veces produce también verdaderas catástrofes.
La lucha entre capital y trabajo produjo el monstruo del comunismo, y esto es una catástrofe.
La dialéctica marxista produce carnicerías como la de Hungría, y estados dictatoriales como el de la Unión Soviética.
Todo extremismo político es dañoso; tan absurda resulta la burguesía como la dictadura del proletariado; nosotros los Socialistas Cristianos seguimos el camino intermedio.
Queremos la democracia, amamos la democracia. Queremos una república cristiana del trabajo, una república donde haya libertad de palabra, libertad de cultos, libertad de trabajar, etc.
Necesitamos garantías sociales para los trabajadores de músculo y del intelecto. Necesitamos una república donde no exista el temor, donde reine la paz.
Consideramos a Carlos Marx como un reaccionario, conservador, retardatario.
Estamos plenamente convencidos de que la filosofía positivista es totalmente antidemocrática conservadora y espantosamente reaccionaria.
La nueva era es distinta al pasado. Carlos Marx pertenece al pasado.
El capitalismo pertenece también al pasado.
Ha llegado la hora de comprender que el capitalismo y el comunismo están ya totalmente anticuados.
Hemos entrado en la era atómica y ahora todo es diferente.


CAPITULO L
EL ESPÍRITU UNIVERSAL DE LA VIDA

El materialismo filosófico de Marx parte del criterio de que el mundo es por naturaleza algo material; de que los múltiples y variados fenómenos del mundo constituyen diversas formas y modalidad de la materia en movimiento; de que los vínculos mutuos y las relaciones de interdependencia entre los fenómenos que el método dialéctico pone de relieve, son las leyes con arreglo a las cuales se desarrolla la materia en movimiento; de que el mundo se desarrolla con arreglo a las leyes que rigen el movimiento de la materia, sin necesidad de ningún espíritu universal.
El precedente párrafo de la filosofía marxista, indica con entera exactitud ignorancia vergonzosa.
El espíritu universal de vida es el fuego y la existencia de la materia con exclusión del fuego sería un absurdo.
HERACLITO el gran filósofo del fuego dijo: “El mundo forma una unidad por sí mismo y no ha sido creado por ningún Dios ni por ningún hombre, sino que ha sido, es y será eternamente un fuego vivo que se enciende y se apaga con arreglo a las leyes”.
Lenin al conocer esta frase de HERACLITO aceptó de hecho al espíritu universal de la vida, diciendo: “He aquí una excelente definición del materialismo dialéctico”.
Si HERACLITO resucitara lo primero que haría sería reírse del materialismo dialéctico porque HERACLITO fue un filósofo del fuego pero jamás un cerdo materialista.
Fohat es el Lápiz Philosoforum de la naturaleza. Los Parsis adoraron el fuego y los indostaníes adoran a los cuatro señores de la llama. El fuego es sagrado en todas las grandes religiones.
El fuego es el Inri de los cristianos, el Zen de los japoneses, el Tao de los chinos, el Quetzalcoatl de los Aztecas, el Demiurgo de los griegos, el Júpiter tonante de los romanos.
Marx creyó debido a su ignorancia, que el espíritu universal de vida es aquél ídolo mental que con barbas hasta el ombligo está sentado allá arriba en un trono de tiranía lanzando rayos y centellas contra este pobre hormiguero humano.
Se equivocó Marx porque ese ídolo antropomórfico no es el espíritu universal de vida; Si contra dicho ídolo Marx lanzó sus pestes, pueden estar seguros los marxistas leninistas de que por ignorancia Marx se engañó a si mismo.
El mundo es realmente una bola de fuego que se enciende y se apaga con arreglos a leyes y no ha sido hecho por ningún Dios ni por ningún hombre.
La inteligencia del fuego es innegable puesto que se enciende y se apaga con arreglos a leyes; sería absurdo suponer al fuego como un elemento sin inteligencia alguna.
Si el fuego fuera un elemento sin inteligencia no se encendería ni se apagaría con arreglo a leyes.
Si el fuego fuera un elemento sin inteligencia no existiría inteligencia en el mundo porque el mundo es una cristalización de fuego.
El fuego es el espíritu universal de vida que origina sabiamente los múltiples y variados fenómenos del mundo.
Las diversas formas y modalidades de la materia, no existirían sin el fuego.
Los múltiples y variados fenómenos del mundo son la resultante de los infinitos procesos del fuego.
Los vínculos mutuos y las relaciones de interdependencia entre los fenómenos que el método dialéctico pone de relieve son consecuencia de los distintos procesos ígneos.
Las leyes que rigen el movimiento de la materia se desarrollan sabiamente con el fuego originándose en la dimensión cero y desenvolviéndose en las seis dimensiones fundamentales.
Tres dimensiones son espaciales y tres temporales. Las espaciales son longitud, latitud, altura. Las temporales son tiempo, eternidad, y aquello que está más allá del tiempo y de la eternidad.
Existe el fuego como producto de la combustión y existe el fuego sin combustión.
El fuego en sí mismo es multidimensional. El espíritu universal es fuego vivo.
Las leyes que rigen el movimiento de la materia no podrían existir sin el fuego.
Es necesario desarrollar el Sentido Espacial para estudiar los procesos del fuego en todas las seis dimensiones básicas fundamentales del espacio.
El fuego es lo divinal, la vida libre en su movimiento, aquello que aun cuando lo llamemos con miles de nombres, está más allá de todo nombre.
El fuego es Brahatma, Alá, etc. Todos los mundos del espacio infinito, son únicamente las granulaciones del fuego.
Existe el fuego en estado flamígero, existe el fuego en estado gaseoso, existe el fuego en estado líquido, existe el fuego en estado pétreo.
Cuando golpeamos una piedra con un eslabón de hierro, o contra otra piedra, vemos saltar el fuego porque éste se halla en estado latente dentro de la piedra.
Marx fue un tremendo farsante, un espantoso mentiroso, cuando dijo que el mundo se desarrollaba con arreglo a leyes que rigen los movimientos de la materia sin necesidad del espíritu universal.
Ya dijimos y lo volvemos a decir que el espíritu universal es el fuego sagrado de todas las religiones, no puede existir el mundo sin el espíritu ígneo del universo, y como el fuego está demostrado, Marx resulta de hecho un farsante.
Todas las religiones rinden culto al fuego, todas en una u otra forma rinden culto al fuego sagrado.
Los místicos aspiran al advenimiento del fuego, quieren el fuego del espíritu santo.
Los grandes iluminados saben que el fuego sagrado es espíritu.
El adorable Dios Khristus (Cristo) deviene arcaicos cultos al fuego.
Las letras P (pira) y la X (cruz) significan el jeroglífico de producir el fuego.
En la antigua Persia se adoró el fuego, el culto al fuego en ese antiguo país es anterior a la dinastía de los Aqueménides, mucho tiempo antes de la existencia de Zoroastro ya se adoraba el fuego en la vieja Persia.
Los sacerdotes persas tenían una antiquísima liturgia esotérica relacionada con el culto al fuego.
La doctrina secreta del Avesta dice que existen distintos fuegos; el fuego del rayo que centellea en la noche terrible, el que trabaja en el interior del organismo humano transformado en calorías, el que se concentra en las plantas inocentes de la naturaleza, el que vomitan los volcanes de la tierra, el que usamos para cocinar nuestros alimentos y aquél que arde delante de Ahuramazda formando su divina aureola.
Realmente el fuego tiene muchas modificaciones y se desarrolla en siete dimensiones perceptibles para aquél que haya desarrollado el Sentido Espacial.
El fuego de Ahuramazda entre los Persas es Alá, Dios, Brahatma, INRI, Zen, etc., etc., etc.
Los derviches danzantes quieren transmutar sus secreciones sexuales en fuego vivo de tipo trascendental en fuego sólo perceptible para aquellos que hayan desarrollado el sentido espacial.
Los derviches danzantes viven transmutando y sublimando mediante el sentido estético, la energía creadora, con el propósito de convertirla en fuego, (espíritu)
Los viejos sacerdotes Persas soplaban siempre el fuego con fuelles, para no profanarlo con el hálito pecador de su humana boca.
El fuego siempre se alimentaba con maderas sagradas y secas, especialmente con madera de sándalo.
Los viejos persas cultivaron el fuego en lugares completamente obscuros, templos subterráneos y lugares secretos, el altar era siempre un enorme cáliz de metal con su pie colocado sobre la piedra filosofal.
Dos sacerdotes cuidaban siempre el fuego, cada uno de ellos usaba una tenaza para poner los trozos de madera, y una cuchara para esparcir en el los perfumes.
En el Bundehesch especie de evangelio ritual del fuego, se dice que en un aposento especial estaba el pozo del agua sagrada donde el sacerdote se daba abluciones antes de presentarse ante el altar del fuego.
En toda Persia existen restos de templos complicados y antecámaras donde se le rindió culto al fuego, estos restos los hallamos hoy en día en Persépolis, en Ispahán, en Yezd, en Palmira, en Suda, etc., etc., etc.
En toda la faz de la tierra existieron cultos al fuego, recordemos los cultos de los aztecas, incas, indostaníes, etc.
El espíritu universal es, ha sido y será fuego vivo. Los científicos materialistas sólo conocen el fuego como producto de la combustión, ellos todavía no conocen el fuego en sí mismo, y no lo conocerán realmente, sino cuando se tomen el trabajo de desarrollar el sentido espacial.
Nada supo Carlos Marx sobre la filosofía del fuego, nunca estuvo en una escuela esotérica, creyó que el espíritu universal era el monigote aquél que muchos ignorantes pintan sentado en un trono de tiranía y con luengas barbas blancas hasta el ombligo. Marx fue realmente un hombre muy ignorante.


CAPITULO LI  LA COSA EN

Por oposición al idealismo utópico y fantástico de Carlos Marx que rechaza la verdad objetiva, considerando como real únicamente los hechos subjetivos a los cuales él denomina con los términos de mundo y leyes que lo gobiernan, la Dialéctica Gnóstica estudia las cosas y los fenómenos en sí mismos.
Carlos Marx se ríe de la cosa en sí de Kant. El que ríe de lo que desconoce está en el camino de ser idiota.
La razón del Animal Intelectual llamado hombre, es tan sólo un germen que debe desarrollarse y convertirse en razón objetiva.
El razonamiento marxista es subjetivo porque no conoce las cosas en sí. El mundo es sexta dimensional, mas si le agregamos la dimensión cero, resulta heptadimensional, el razonamiento marxista es subjetivo porque sólo conoce parcialmente el mundo tridimensional. Sólo la razón objetiva puede conocer al mundo heptadimensional.
El mundo en sí mismo y las leyes porque se rige son absolutamente incognoscibles para el razonamiento subjetivo marxista.
No pueden tener valor de verdades objetivas los conocimientos incompletos que el materialismo dialéctico expone doctrinariamente.
Las leyes de la naturaleza no pueden ser conocidas íntegramente con el razonamiento subjetivo del materialismo dialéctico.
Si reproducimos cualquier proceso de la naturaleza artificialmente, eso no significa que conozcamos la “cosa en sí”. Ejemplo: podemos reproducir artificialmente el proceso de la cópula por medio de la inseminación artificial, pero no podemos fabricar artificialmente un zoospermo y un huevo capaces de convertirse en un nuevo organismo.
Ni el mejor químico del mundo puede crear artificialmente un par de gametos masculinos y femeninos para originar una nueva criatura, porque ningún químico conoce la “Cosa en Sí”.
Las Sustancias químicas producidas en el mundo vegetal y animal sigue todavía siendo cosas en sí, inasequibles para el razonamiento subjetivo marxista.
La química orgánica a pesar de conocer la composición química de zoospermos y huevos; no ha podido fabricar un par de éstos para hacer fecunda una matriz porque no conoce la “Cosa en Sí”.
Es posible que una hembra conciba sin macho porque la fuerza masculina también se halla latente en el óvulo, pero no es posible para la química orgánica fabricar artificialmente un huevo capaz de convertirse en un nuevo organismo.
Podemos fabricar oxígeno, podemos fabricar la materia colorante de la rubia, la alizarina, que hoy ya no se extrae de la raíz natural de aquella planta sino que se obtiene de alquitrán de carbón, procedimiento mucho más barato y más sencillo, pero esto no significa que conozcamos los átomos del oxígeno o los átomos de la materia colorante de la Rubia, la Alizarina, etc., en sus siete dimensiones básicas fundamentales.
El materialismo subjetivo se contenta con negar las dimensiones superiores, pero esto es tan sólo una evasiva para eludir el problema, y no resuelve nada.
El razonamiento subjetivo marxista puede demostrar la existencia del sistema solar de Copérnico, pero solo el razonamiento objetivo conoce íntegramente las siete características heptadimensionales de este sistema.
Hinton el gran filósofo científico dijo: “Nuestro espacio lleva en sí mismo las relaciones por las cuales podemos establecer las relaciones con espacios diferentes (superiores); ya que dentro del espacio se encuentran los conceptos de punto y línea, línea y plano, que realmente comprenden la relación del espacio con un espacio superior”.
La huella que un punto deja al moverse en el espacio es la línea, la huella que la línea deja cuando se mueve en el espacio, es la superficie, la huella que la superficie deja en el espacio cuando se mueve, es el sólido. La huella que el sólido deja en el espacio cuando se mueve, es el hipersólido tetradimensional, este último es la “Cosa en Sí” de Kant, negada torpemente por los conservadores reaccionarios de la dialéctica materialista.
Todo cuerpo tridimensional es tan sólo la sección o corte de un cuerpo tetradimensional.
La línea está limitada por puntos, la superficie está limitada por líneas, el sólido está limitado por superficies, el hipersólido, o los hipersólidos, están limitados por cuerpos de tres dimensiones.
El Sentido Espacial bien desarrollado nos permite percibir objetivamente los hipersólidos a condición de eliminar de nuestras percepciones toda clase de elementos subjetivos.
Las grandes escuelas de yoga, rosacrucismo, budismo, etc., tienen sistemas científicos para el desarrollo del sentido espacial.
La razón de los bípedos tricerebrados es subjetiva. La razón de la humanidad actual es un germen subjetivo inútil mientras no se ha desarrollado objetivamente.
La razón humana subjetiva, eso que normalmente llamamos razón, es realmente inestable y versátil, es asombrosa la facilidad con que puede convencerse a la razón de cualquier cosa.
Nada más simple y sencillo que demostrarle cualquier cosa a cualquier persona de esas que se dicen intelectuales; todo lo que se necesita para ello es conocer a fondo y en una forma práctica, las conmociones y asociaciones que pueden provocarse en otros cerebros humanos, mientras uno trata de demostrar una verdad dada.
Nosotros hemos estudiado a fondo tanto las viejas como las nuevas teorías relativas al alma, al mas allá, etc. También hemos estudiado profundamente todas las teorías viejas y nuevas sobre el materialismo de tipo ateísta.
No existe ni una sola teoría materialista o espiritualista, ateísta o dualista que no se halle expuesta con lujo de lógica convincente, y la razón subjetiva no puede sino estar de acuerdo con esta plausibilidad lógica.
Por estos tiempos es mucho lo que se ha escrito sobre el llamado «más allá» y probablemente muchos lectores envidien la rigurosa lógica de los grandes autores.
Sin embargo autores y lectores, nada saben sobre el llamado “Más allá” ni sobre el alma, el espíritu, etc., etc., etc.
Muchas gentes están informadas desde el punto de vista intelectual, pero esto no es saber. Si las gentes conocieran realmente el “Más allá” no existirían tantas religiones, escuelas, sectas y creencias.
La razón es un instrumento de información y de análisis y eso es todo.
Nadie puede experimentar una teoría, lo real es aquello que uno mismo experimenta.
Es también muchísimo lo que se ha escrito sobre materialismo. La razón de la sin razón, y la lógica del absurdo han sido magníficamente expuestas por Carlos Marx y sus secuaces, ¿y qué?.
Nadie puede experimentar una teoría. El materialismo con sus dogmas aun cuando ha sido expuesto con la lógica maravillosa del absurdo no deja por eso de ser pura fantasía que a nada bueno conduce.
Realmente la razón subjetiva del hombre, lo mismo puede exponer con lógica convincente una teoría espiritualista que una materialista. Ciertamente las dos escuelas opuestas, tuvieron su origen en Babilonia, fue en dicha ciudad donde el hombre comenzó a perder la fe, la esperanza y el amor.
Los dogmas espiritualistas y materialistas desorientaron a la humanidad.
Es necesario regresar al punto de partida, volver a la Gnosis.
Los símbolos religiosos deben ser explicados científicamente. La religión debe volverse científica y la ciencia debe volverse religiosa.
Se hace necesario desarrollar el poder de la Percepción Instintiva de las Verdades Cósmicas, este poder se desarrolla con la disolución del yo.
El primer gran paso es esto que se llama simbólicamente trabajo con el diablo (es decir en la disolución del yo), consiste en llevar a este yo por el camino de la dirección analítica hasta aquello que se llama funcionamiento psíquico automático.
Después de esto viene la disolución del ego (yo)
Quien ha llevado a su yo hasta el grado de funcionamiento psíquico automático tiene de hecho completo auto dominio de sí mismo y adquiere de hecho autoconciencia, razonamiento objetivo sinceridad, sensibilidad perceptual, alerta percepción, alerta novedad, etc., etc., etc.
Después del primer gran paso, viene de hecho la disolución del yo.
El yo se convierte primero en una maquinaria psíquica bajo nuestro control, y después se desintegra, se reduce a polvadera cósmica.
Necesitamos convertir a lo subjetivo en objetivo y esto sólo es posible disolviendo el yo.
Necesitamos eliminar de nuestras percepciones y de nuestros razonamientos, todo elemento subjetivo, sólo así es posible conocer la «Cosa en Sí» de que habla Kant.
Si queremos realmente disolver el yo, necesitamos hacerle la disección con el tremendo bisturí de la autocrítica.
Si queremos disolver el yo necesitamos auto-observarnos con espantosa sinceridad, si queremos disolver el yo necesitamos auto observar los impulsos externos e internos y las reacciones ante esos impulsos, muchos impulsos nos vienen de fuera y muchos de adentro, y se necesita saber como reaccionamos ante esos impulsos.
Al hablar nosotros en este capítulo sobre la “Cosa en Sí”; al estudiar a Hinton, al analizar meta-geométricamente aquello de las dimensiones superiores del espacio, sólo hemos cumplido con el deber de informar la razón de nuestros lectores.
Es claro que ahora estos han quedado informados, pero esto no es saber.
Si nuestros lectores quieren llegar a saber, necesitan experimentar.
Quienes realmente quieran experimentar en el terreno práctico de las dimensiones superiores del espacio, tiene que desarrollar el sentido espacial, disolver el yo; Desarrollar la facultad de la Percepción Instintiva de las Verdades Cómicas.
Nosotros cumplimos con el deber de indicar el camino, señalar la meta.
Al lector le toca recorrer ese camino y luchar muchísimo para llegar a la meta.
Quien quiera realmente saber debe convertirse en un atleta de la meditación.
Quien quiera llegar a saber debe desarrollar las facultades que le permitan independizarse de las palabras y las letras de la razón.
La razón sólo es útil cuando se convierte en instrumento de la intuición, cuando expone, cuando enseña las grandes verdades cósmicas.
De la mezcla de la razón con la intuición resulta la intelección iluminada, es decir, la razón objetiva.
Podemos intuir las grandes verdades cósmicas y exponerlas, a pesar de toda su lógica convincente, es inestable y versátil.
Necesitamos conocer la “Cosa en Sí” del hombre. La “Cosa en Sí” de la tierra en que vivimos, la «Cosa en Sí» del cosmos, etc., y esto no es posible con el razonamiento común y corriente de tipo subjetivo.
La “Cosa en Sí” del hombre y del cosmos, sólo es posible conocerla con las facultades superiores del hombre, tales como el Sentido Espacial desarrollado, intuición, percepción instintiva de las verdades cósmicas, etc.
La razón objetiva viene a servir para analizar lo que las facultades superiores han experimentado. También sirve la razón objetiva para explicar, enseñar, exponer las grandes verdades cósmicas.
Hemos entrado en la era Acuaria y necesitamos con suma urgencia conocer el universo y el hombre en sí mismos, pero en forma íntegra.
El significado de la nueva era es saber.


CAPITULO LII  LA CONCIENCIA

Después de la destrucción de la Atlántida, la Conciencia humana se dividió en dos. La primera fue llamada Conciencia y la segunda, recibió el nombre de subconciencia.
La subconciencia resultó de nuestras formas y maneras equivocadas de vivir.
La subconciencia debería ser Conciencia, pero desgraciadamente vivimos tan equivocadamente que una de nuestras dos partes duermen en forma profunda y se denomina subconciencia.
El subconsciente trabaja especialmente durante el sueño del cuerpo físico; si dicho subconsciente despertara y se tornara todo Conciencia, entonces es claro que viviríamos durante las horas de sueño totalmente despiertos en las dimensiones superiores del espacio.
El ser humano posee además del cuerpo físico, un cuerpo molecular con el cual viaja durante las horas de sueño a muy lejanas distancias; desgraciadamente el subconsciente sólo nos permite experiencias subconscientes, subjetivas, vivencias conocidas como sueños.
Quien quiera tornarse consciente durante el sueño debe volver consciente a su segunda mitad llamada subconsciente.
Si el subconsciente se vuelve consciente, tenemos acceso al conocimiento trascendental de las dimensiones superiores del espacio.
Antes del sumergimiento de la Atlántida no se había dividido la Conciencia humana y todo era Conciencia, entonces durante el sueño del cuerpo físico el ser humano viajaba con su cuerpo molecular consciente y positivamente.
Cuando el ser humano estableció dentro de sí mismo, semejante forma anormal de ser, la naturaleza se adaptó a esta dualidad concientiva estableciendo dos sistemas de circulación sanguínea dentro de nuestro organismo.
Cada una de estas circulaciones sanguíneas comienza a provocar el funcionamiento intensivo de las dos conciencias, y viceversa, el funcionamiento intensivo de cualquiera de las dos conciencias produce el tipo de circulación sanguínea correspondiente.
Dentro del organismo humano en la condición del estado de vigilia, el centro de gravitación de la presión sanguínea se encuentra en un parte del maravilloso sistema de vasos sanguíneos y durante el sueño en otra parte de los vasos.
Si el ser humano consigue volver consciente al subconsciente, entonces durante el sueño de su cuerpo físico puede dedicarse a estudiar las maravillas de la naturaleza moviéndose con el cuerpo molecular en las dimensiones superiores del espacio.
Cuando el subconsciente se vuelve consciente se produce un cambio radical dentro del individuo.
Carlos Marx nada sabe sobre esta dualidad de la conciencia. Carlos Marx ignora totalmente todo lo relacionado con la conciencia.
Realmente sólo un fracasado como Carlos Marx pudo habérsele ocurrido decir frases como la siguiente: «No es la conciencia del hombre la que determina su existencia, sino por el contrario, su existencia social la que determina su conciencia».
No quiso darse cuenta este tonto materialista que lo exterior es una simple proyección de lo interior, si la segunda parte de nuestra conciencia es subconciencia, es claro que todos nuestros actos resultan absurdos, utópicos, bárbaros.
Necesitamos con urgencia volver consciente al subconsciente; recordad querido lector que lo exterior es una mera proyección de lo interior.
El pensamiento sentimiento son los factores determinantes de la vida exterior.
Lo que somos psicológicamente eso es nuestra sociedad, nuestro estado, nuestra religión.
Si verdaderamente queremos hacer un mundo mejor sin necesidad de revoluciones de sangre y aguardiente debemos primero efectuar dentro de nosotros mismos un profundo cambio psicológico.
Todos nuestros errores, toda nuestra forma equivocada de vivir se volvió subconciencia.
Ahora debemos explorar el subconsciente por medio de la autorreflexión, a fin de conocer todos nuestros errores profundamente; sólo conociendo a fondo nuestros errores subconscientes, podemos producir dentro de cada uno de nosotros un cambio radical.
La regeneración interna debe ser inteligente, no obligada, voluntaria, completa.
Es absurdo abordar el problema de la existencia desde afuera; cuando cometemos ese error caemos en el conflicto terrible de la dualidad que embota la mente y el corazón.
Mientras continúen los errores en el subconsciente, mientras existan en forma íntima, estamos expuestos a cometer en la vida práctica muy grandes equivocaciones.
Necesitamos analizar intelectualmente todos nuestros defectos personales, y luego descubrirlos en el subconsciente con la técnica de la meditación.
Debemos extraer las raíces del mal de entre el subconsciente, sólo así podemos provocar en nosotros un cambio radical.
Si nos hacemos conscientes de nuestros errores subconscientes el subconsciente se torna consciente.
Si modificamos lo interno, se transforma lo externo, si realmente queremos una sociedad sin clases, una sociedad perfecta, sin hambre, sin miseria, debemos provocar en nosotros un cambio radical interior, debemos acabar con la dualidad de la conciencia.
Ha llegado la hora de trabajar intensamente para hacernos auto-concientes en forma íntegra.
Se necesita ser sinceros con nosotros mismos; Realmente nadie puede ser sincero consigo mismo, si no es capaz de experimentar eso que se llama remordimiento.
Sincerándonos consigo mismos podemos auto descubrirnos; cada vez que descubrimos algún error comprendemos que éste tiene profundas raíces subconscientes.
Cada vez que exploramos el subconsciente para extraer la raíz de algún defecto íntimo, estimulamos a aquél a trabajar y despertar.
Toda auténtica transformación social debe venir de adentro, de lo profundo.
Si no queremos equivocarnos en política es necesario no convertirnos en una miserable colección de vacuos soñadores comunistas; el Partido Socialista Cristiano debe tomar como punto de partida para su actuación inteligente, no los principios fantásticos de la dialéctica marxista, sino las condiciones concretas y prácticas de la vida espiritual y material de la sociedad, que constituyen la fuerza decisiva del desarrollo social.
El fracaso de los soñadores marxista-leninistas se explica entre otras razones, por querer desconocer la importancia primaria de la vida espiritual como factor decisivo de la vida material, de la sociedad y del individuo.
La fuerza y la vitalidad del Socialismo Cristiano estriban precisamente en que toma como base para su actuación práctica, las exigencias espirituales y económicas del individuo, respetando toda religión y defendiendo la libre iniciativa individual.
Las condiciones económicas y políticas de la sociedad son el reflejo de su vida espiritual, cuando esta última es pobre entonces las condiciones económicas y políticas del mundo, son desastrosas, lo exterior es tan sólo la proyección de lo interior, si lo interior es miserable, lo exterior será miserable.
Hay ideas y teorías viejas que han cumplido ya su misión y que sirven a los intereses de fuerzas sociales caducas; su horrible y asqueante papel es entonces frenar el desarrollo de la sociedad cuando esta en marcha en forma progresiva. Hay también ideas y teorías nuevas como las del Socialismo Cristiano, que sirven a los intereses de las fuerzas de avanzada de la sociedad.
Los métodos materialistas positivistas desembocan en absurdo; el positivismo no permite jamás conocer el profundo significado de todas las cosas; la naturaleza es un libro cerrado y sellado para los materialistas, ellos sólo conocen la apariencia de las cosas.
Imaginad querido lector, a un salvaje que por pura casualidad encontrara en la selva el motor abandonado de algún automóvil, admitamos que dicho salvaje fuera muy inteligente, observaría el motor muy cuidadosamente, contaría todas sus piezas, admiraría su maravillosa construcción, pero desconocería su profundo significado, jamás sospecharía el pobre salvaje la posibilidad de viajar en un carro impulsado por dicha máquina.
Esa es exactamente la posición en que se encuentran los filósofos positivistas materialistas ante los distintos fenómenos de la naturaleza.
Es vergonzosa la ignorancia marxista queriendo explicar la conciencia, resultan risibles las explicaciones subconscientes de los filósofos dormidos del tan cacareado positivismo materialista.
La existencia social es determinada por la conciencia y si está dormida, el resultado es el fracaso.
El ser humano necesita volverse auto-consciente, si es que realmente quiere ser feliz y hacer de verdad un mundo mejor.
Es necesario despertar el Budhata (la Conciencia)
El mundo actual está lleno de pesadillas, pesadillas de guerras, revoluciones de sangre y aguardiente, espías, gestapos, fusilamientos, fronteras, aduanas, hambre, miseria, egoísmo, etc., etc., etc.
Cuando la Conciencia despierte, se acabarán esas horribles pesadillas que han convertido la vida en un verdadero infierno.
Todo el mundo vive soñando y lo peor del caso es que nadie cree que tiene la Conciencia Dormida. Todos se creen despiertos.
El subconsciente humano tiene ahora y por estos tiempos mayor volumen que el consciente.
Realmente la humanidad tiene un noventa y siete por ciento de subconsciente y un tres por ciento de consciente.
Esto significa que la gente anda soñando, trabaja soñando, maneja carros soñando, etc., etc., etc.
Cuando el yo pluralizado se desintegra totalmente, el subconsciente se torna consciente.
Quien logra la aniquilación del yo en forma absoluta, adquiere por ese sólo hecho un cien por cien de Conciencia.
Carlos Marx fue cien por cien subconsciente. Si Carlos Marx hubiera tenido siquiera un tres por ciento de consciente, no habría escrito su dialéctica materialista.

 SAMAEL AUN WEOR.

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