miércoles, 14 de octubre de 2015

EL KRISTO SOCIAL cap 1 a cap 4

SAMAEL AUN WEOR

ADITANA YOGI
BUDDHA MAITREYA
KALKI AVATARA DE LA ERA DE ACUARIO
1961


INTRODUCCIÓN


En estos momentos espantosos y horribles de la humanidad, la América Latina está Políticamente desorientada y necesita urgentemente una orientación.
LA AMÉRICA LATINA es un bocado muy codiciado por los dos monstruos del capitalismo y el comunismo.
Las dos bestias quieren tragarnos y nosotros no debemos dejarnos tragar, necesitamos orientarnos para no sucumbir.
La Fundación del PARTIDO SOCIALISTA LATINOAMERICANO fue de hecho una necesidad urgente.
En mi calidad de PRESIDENTE FUNDADOR del PARTIDO SOCIALISTA CRISTIANO LATINOAMERICANO he escrito este libro para orientar la opinión pública de toda la América Latina.


EL CAPITALISMO Y EL COMUNISMO se disputan en la actualidad el dominio de la América Latina y ambos recurren en estos instantes a la intensa propaganda, al falseamiento de los hechos, a las amenazas, a la DIPLOMACIA, al engaño, a la astucia, a la aparente y desinteresada ayuda económica con fines inconfesables, etc., etc., etc.
Hay momentos estelares de la humanidad y este es uno de esos, estamos ante el dilema del ser o no ser de la filosofía, un solo paso atrás y estamos perdidos.
Necesitamos de una verdadera transformación íntima si es que realmente queremos cumplir con la sagrada misión que se nos ha encomendado, cual es la de iniciar la Nueva Era.
Si los amos del Capital están creyendo que el porvenir del Mundo será el Capitalismo, están totalmente equivocados
Si los tiranos del Kremlin suponen que el porvenir del Mundo será el ABOMINABLE COMUNISMO, están de hecho totalmente equivocados.
El SOCIALISMO CRISTIANO LATINOAMERICANO es de tipo completamente nuevo, no acepta la violencia, está contra la Guerra, rechaza las revoluciones de sangre y aguardiente.
Nuestra posición es absolutamente independiente. El Partido Socialista Cristiano no tiene más armas que la INTELIGENCIA, y más sistemas que el de la SABIDURÍA.
Nuestro movimiento es esencialmente Cristiano, y está formado por hombres y mujeres de buena voluntad.
Habrá un “NOVUS ORDO SAECULORUM”, un nuevo orden en los siglos, iniciado por la América Latina y el Socialismo Cristiano Latinoamericano.
La Nueva Cultura será sintética y la América Latina con su Socialismo Cristiano esencialmente Latinoamericano, cumplirá en el mundo una misión de síntesis.
Los carniceros del comunismo soviético han puesto una base sólida en Cuba con el propósito de sovietizar la América, Castro Rus quiere repetir en la América Latina los trágicos y sangrientos episodios de Stalin, Lenin, y el carnicero de Hungría.
El momento en que vivimos es peligrosísimo, y si no nos orientamos sabiamente estamos perdidos.
En este libro hemos analizado y reducido a polvo los principios fundamentales de la dialéctica marxista.
Realmente la DIALÉCTICA MATERIALISTA no resiste un análisis de fondo, es basura.
Si Carlos Marx logró infectar a Europa y Asia con su sofistería barata, con nosotros si fracasó, porque la América Latina tiene otra raza y gente.
A nosotros los latinoamericanos no pueden hacernos comulgar con hostias soviéticas.
Carlos Marx logró deslumbrar a Europa con su sofistería barata, pero a nosotros los Latinoamericanos no nos deslumbra porque ya estamos maduros.
Somos libres y queremos vivir libres, sin dictaduras de extrema derecha o de extrema izquierda, sin espías, sin campos de concentración, sin nuevas Siberias.
Mi gran amigo, el ilustre señor Licenciado Don Alejandro Salas y Linares, decía: que sólo demostrando la falsedad de la Dialéctica Marxista, y tirando sobre el tapete de actualidad los principios Fundamentales del GNOSTICISMO, podría de verdad iniciarse en el mundo de la nueva era.
No andaba lejos de la verdad el distinguido político y hombre de letras. El Socialismo Cristiano está en este libro demostrándole a la humanidad la tremenda falsedad de la Dialéctica MATERIALISTA.
Necesitamos crear la verdadera democracia, y esto sólo es posible basado en cristianismo dinámico, de cristianismo dialéctico.
Marx contra el Cristo, empero Marx no sirve ni para limpiarle el polvo de las sandalias al Cristo.
La dialéctica de Marx convence a los imbéciles, a los castrados volitivos, a los tiranos de la extrema izquierda.
A nosotros los latinoamericanos no puede convencernos la jerga marxista, ¡a otros con ese cuento!, Nosotros somos gente madura.
Nosotros vamos a los hechos, al grano, no nos gusta vivir soñando con paraísos soviéticos.
Este libro es eminentemente práctico, esencialmente ético y profundamente filosófico y científico.
Si se ríen del libro, si nos critican, si nos insultan, ¿Qué importa a la ciencia y qué a nosotros?
El que ríe de lo que desconoce está en el camino de ser idiota. Allá va este libro al campo de batalla como un león terrible, para desenmascarar a los traidores y desconcertar a los tiranos ante el veredicto solemne de la conciencia pública.




CAPITULO I
EL INDIVIDUO Y LA SOCIEDAD

El peligro comunista amenaza a la América Latina y por doquier escuchamos lamentos de dolor.
Cuba la hermosa Isla del Caribe ha sido invadida por las hordas bárbaras del marxismo brutalizante. Las cárceles de Cuba están llenas de infelices. En estos instantes nuestra amada América está amenazada de muerte por la avalancha arrolladora y brutal del abominable comunismo.
Ha llegado la hora de reflexionar seriamente sobre nuestro propio destino. Las grandes potencias del mundo tienen puestos sus ojos en nuestra querida tierra latinoamericana.
América es su bocado apetecido y todos quieren saborearlo. América ha sufrido lo indecible y ama su libertad. América ha conquistado su independencia en los campos de batalla, la independencia es algo que nos ha costado mucha sangre.
No negamos que hay hambre en la América Latina; ciertamente que la hay, pero no es con la violencia como podemos vencer al Monstruo fatal del hambre y la miseria. No es entregándonos a las hordas bárbaras del Marxismo Leninismo como podemos resolver el problema del hambre. La violencia no resuelve nada. La violencia sólo puede conducirnos al fracaso. Necesitamos paz, serenidad, reflexión, comprensión.
El problema del mundo es el problema del individuo. Las Revoluciones de sangre y aguardiente no resuelven nada. Sólo mediante la inteligencia resolveremos el problema del hambre y de la miseria, sólo mediante la inteligencia podemos salvar a nuestra sagrada tierra. Sólo con la inteligencia podemos vencer al monstruo del comunismo.
En estos instantes la América Latina está confundida y desorientada, sabemos que el monstruo Marxista quiere tragarnos pero nosotros no estamos dispuestos a llevar sobre nuestros cuerpos las cadenas de una nueva esclavitud. Los indo-americanos somos libres y queremos conservar nuestra libertad.
La sociedad humana es la extensión del individuo. Si queremos realmente un cambio radical, si queremos un mundo mejor, un mundo sin hambre, necesitamos cambiar individualmente, cambiar dentro de nosotros mismos, alterar dentro de nuestra propia individualidad los abominables factores que producen en el mundo hambre y miseria. Recordemos que la masa es una suma de individuos. Si cada individuo cambia, la masa cambiará inevitablemente.
La sociedad es la extensión del individuo. Si el individuo es codicioso, cruel, despiadado, egoísta, etc., así será la sociedad. Es necesario ser sinceros con nosotros mismos, nosotros, cada uno de nosotros es malo y por lo tanto y por lo tanto la sociedad tiene que ser mala inevitablemente. Esto no lo puede resolver el monstruo comunista, esto sólo lo puede resolver el individuo.
Es urgente acabar con el egoísmo, y cultivar el Cristo-centrismo. Sólo así podemos hacer un mundo mejor, es indispensable eliminar la codicia y la crueldad que cada uno lleva dentro, sólo así, sólo cambiando el individuo cambiará la sociedad porque esta, sólo es la extensión del individuo. Hay dolor, hay hambre, hay confusión pero nada de esto se puede eliminar mediante los procedimientos absurdos de la violencia, quienes quieren transformar el mundo basándose en revoluciones, de sangre y aguardiente o con golpes de estado y fusilamientos, están totalmente equivocados, porque la violencia, sólo engendra más violencia, y el odio más odio. Necesitamos paz, si es que queremos resolver problemas, necesitamos paz si es que realmente queremos salvar a AMÉRICA LATINA.
NO SE DESHACEN LAS TINIEBLAS A MANOTAZOS. SINO TRAYENDO LA LUZ. TAMPOCO SE DESHACE EL ERROR COMBATIENDO CUERPO A CUERPO CON ÉL, SINO DIFUNDIENDO LA VERDAD, SIN NECESIDAD DE ATACAR EL ERROR. TODO CUANTO LA VERDAD AVANCE. TODO ESO EL ERROR HABRÁ DE RETROCEDER, NO HAY QUE RESISTIR AL MAL SINO PRACTICAR INCONDICIONALMENTE EL BIEN Y ENSEÑAR SUS VENTAJAS POR LA PRÁCTICA, ATACANDO EL ERROR PROVOCAREMOS EL ODIO DE LOS QUE YERRAN, Y ASÍ DE EQUIVOCADOS LLEGARÁN A HACERSE MALOS.
ATACANDO EL MAL PROVOCAREMOS EL RENCOR DE LOS MALOS, Y ASÍ LOS MALOS SERÁN PEORES.
Lo que necesitamos es difundir la luz para disipar las tinieblas.
Es urgente analizar los principios fundamentales de la dialéctica marxista y demostrarle al mundo la tremenda realidad de que estos no resisten un análisis, son pura sofistería barata. Hagamos luz si es que queremos vencer a las tinieblas, no derramemos sangre.
Ha llegado la hora de ser comprensivos.
Se hace necesario estudiar nuestro propio yo si es que realmente amamos a nuestros semejantes, es necesario comprender que sólo acabando con los factores del egoísmo y la crueldad que cada uno de nosotros lleva dentro, podemos hacer un mundo mejor, un mundo sin hambre y sin temor.
La sociedad es el individuo. El mundo es el individuo. Si el individuo cambia fundamentalmente, el mundo cambiará inevitablemente.
La América está en grave peligro y sólo transformándonos radicalmente como individuos, podemos salvarnos y salvar a la América.


CAPITULO II
LA NIÑEZ DESAMPARADA

Hemos vistos en noches largas de invierno, a muchos niños hambrientos y desnudos, vagar por las calles de las grandes ciudades, buscando angustiados un refugio donde pasar la noche. Los hemos visto abrigados con papeles sucios en las afueras de las lujosas metrópolis. Todavía llegan a nuestros oídos aquellas palabras inocentes de estos infelices: “HERMANITO... TAPÉMONOS BIEN PORQUE NOS HACE DAÑO LA LUNA”. Pobrecitos... pobrecitos... pobrecitos...
Para ellos no existen los flameantes cochecitos que tanto alegran a los niños bien, para ellos no hay jugueticos, ni fiestas navideñas, para ellos no existe una palabra piadosa que diga ¡hijito mío! Cuando estos pobres niños de la calle llegan a una lujosa mansión solicitando un pan, ladran los elegantes perros mejor cuidados que ellos, y el ama de casa les arrojan a la puerta diciendo: “VAGABUNDOS, A TRABAJAR, ¡NO MOLESTEN!, Si ustedes siguen molestando llamaré a la policía para que se los lleven”.
A veces los grandes señores les arrojan una moneda, o las damas elegantes que orgullosas transitan por las calles les dan un pan o un dulce sintiéndose después inmensamente satisfechas de su gran caridad.
Hemos visto a estos pobrecitos niños de la calle huyendo desesperados del gendarme que los persigue para llevarlos a la cárcel o en el mejor de los casos a un asilo de huérfanos semejante a una cárcel de la peor calidad. No existe compasión para los infelices niños que huérfanos ambulan hambrientos y desnudos por la calle. Para ellos no hay lujosos colegios, ni bellos vestidos.
Realmente la crueldad que cada ser humano lleva dentro, se expresa fuera como falta de legítima caridad para los desamparados. El individuo es cruel y malvado, y así es la sociedad que el mismo ha creado. ¿Cuándo será el día en que grupos de damas y caballeros verdaderamente caritativos se asocien para brindar a estos niños pobres, elegantes y bellos hogares infantiles? ¿Hermosos colegios? ¿Y resplandecientes comedores? ¿Cuándo? ¿Cuándo? ¿Cuándo?.
Sólo cuando cada individuo se haga consciente de su propia crueldad, sólo cuando comprendamos que somos EGOÍSTAS Y CRUELES. Necesitamos no justificar la crueldad. Necesitamos no condenar la crueldad. Si justificamos la crueldad entonces la reforzamos. Si condenamos la crueldad entonces ésta desaparece de la superficie mental y se sumerge dentro de las profundidades de la mente asumiendo nuevas características y formas de expresión. Es indispensable comprender profundamente la crueldad en todos los niveles de la Conciencia. Sólo así desaparecerá la crueldad, sólo así nacerá en nosotros en forma clara y espontánea algo nuevo: ese algo es la verdadera caridad consciente.
Es indispensable que grupos de personas verdaderamente caritativas se asocien para trabajar por la niñez desamparada y afligida. Sólo así es posible brindar a estos pobres niños pan, abrigo y refugio. Sólo así es posible abrir lujosos colegios para estos niños desamparados. Estos bellos niños son también seres humanos. Ellos no son menos que nadie, son tan humanos como los niños ricos, son tan bellos como los hermosísimos niños elegantes. Tienen los mismos derechos de los ricos y la sociedad debe reconocerles sus derechos. La crueldad para con estos niños no admite justificación.
Los devotos de todas las religiones, los hermanos de todas las escuelas, ordenes, logias y sociedades ocultas pueden tomar la iniciativa y asociarse para resolver este problema de la infancia desamparada.
Ha llegado la hora de practicar la caridad enseñada por los maestros y sacerdotes de todos los tiempos. Las palabras que se dijeron entre el arrullo de las palomas bajo los sagrados pórticos de todos los templos, deben ahora convertirse en realidad concreta.
La caridad consciente es el bálsamo milagroso que puede consolar nuestro adolorido corazón.
Cuán doloroso es ver a los niños pobres y sucios, miserables y descalzos andando por las lujosas calles de las metrópolis. Los miembros de todas las religiones, los devotos de todas las sectas, los obreros de todas las fábricas, la gente de todas las industrias, deben asociarse y trabajar por estos infelices.


ACCIDENTES DE TRANSITO

En un diario de México hallamos un artículo periodístico titulado así: “YA ERA SU DESTINO MORIR DESPEDAZADO”. El texto del artículo es el siguiente:
“Un medio hombre, pues le faltaban las piernas y sólo tenía dos patéticos muñones -consecuencia de atropellamiento por un tren hace tiempo- y quien en vida se llamó Fernando Contreras Morán, quedó convertido en una masa sanguinolenta al ser arrollado anoche, en la esquina de Claudio Bernard y Dr. Barragán, por pesado vehículo manejado por un borracho de nombre Manuel Zamudio Martínez, quien se encuentra detenido en la sexta Delegación”.
“Por lo que se ve el destino de este hombre estaba señalado. Hacía veinte años, un tranvía, de los conocidos entonces por “rápidos” le había amputado las piernas al caer bajo sus ruedas en la calzada de Tlalpan”.
“Y no muy distante del sitio donde le ocurrió el primero y terrible accidente, fue en donde anoche encontró espantoso final”.
Hasta aquí el texto del fatal artículo. El periodista la hace aquí de profeta. Menciona la ley del destino y cree que el destino de este infeliz fue morir despedazado. Nosotros no negamos la Ley de Causa y Efecto, pero es difícil para un simple periodista descubrir si tragedias semejantes como ésta son todas resultado del Destino o de la Ley de Accidentes. Existe el destino conocido como Ley del Karma en el oriente. Existe también la ley de los accidentes.
Resulta absurdo afirmar con tono profético que todos los accidentes de tránsito figuren en el horóscopo y que el destino es su causa secreta.
Ciertamente muchos accidentes son el resultado del Destino. Pero no todos los accidentes son el resultado del destino. Realmente un 99% de los accidentes de tránsito son fiel producto de la imprudencia.
Parece increíble que un pobre hombre como el mencionado en esta tragedia no haya logrado alterar en lo más mínimo las leyes de tránsito y circulación. Es apenas creíble que exista una sociedad humana tan cruel y despiadada. Toda una vida de desgracia con una conclusión tan fatal no fue suficiente para mover el corazón de la sociedad humana.
Un hombre que hubiera podido formar un hogar, un hombre que hubiera podido ser útil a la sociedad, fue condenado a morir desgraciado y a vivir desgraciado sin que por ello en nada se hubiera modificado el sistema de tránsito en las calles de la ciudad. Esto está demostrado hasta la saciedad el grado de irresponsabilidad en que se halla la humanidad.
Un escritor famoso consideraba que la cantidad de muertos por accidentes de tránsito según los datos estadísticos anuales equivalía a todos los millones de muertos ocurridos durante la primera guerra mundial. Esto parece increíble, y sin embargo todo continúa lo mismo, nada se modifica, siguen diariamente los accidentes sin que la sociedad humana haga el más mínimo esfuerzo por suprimirlos. A la gente le parece esto lo más natural, lo más normal. Realmente esto sólo es posible en gentes dormidas, indolentes, crueles.
En el fondo, verdaderamente debemos reconocer que los seres humanos todavía no han despertado, tienen la Conciencia Dormida, sólo así se explica que esta barbarie no cambie, sin embargo esto no debe servirnos de disculpas para continuar con el asesinato accidental. Ha llegado la hora de comprender que somos crueles y despiadados. Cuando comprendemos profundamente que somos crueles y despiadados, surge en nosotros en forma espontánea la llamarada de compasión.
En parte los gobiernos de la tierra son culpables de todas estas dolorosas tragedias relacionadas con el tránsito, y en parte no lo son. Ciertamente los gobiernos son el producto de la sociedad. Si la sociedad es cruel y despiadada, el gobierno es también cruel y despiadado. En síntesis podemos afirmar que la sociedad es la extensión del individuo y que el gobierno es la extensión de la sociedad. El gobierno es representante del pueblo.
Tal pueblo, tal gobierno. Cuando nosotros visitamos cierto país que había vivido durante muchos años bajo la bota de un terrible Dictador militar, comprobamos con asombro que cada jefe de familia era un dictador en su casa.
Si existiese sobre la tierra un país con individuos verdaderamente responsables y respetuosos de la vida humana, podéis estar seguros que allí habría un gobierno sabio que haría respetar verdaderamente la vida de cada ciudadano.
Un gobierno verdaderamente justo establecería leyes muy sabias sobre el sistema de circulación y tránsito en las ciudades.
Hoy en día ya las ciudades están congestionadas por coches, tranvías y multitudes de gentes. A diario se registran escenas que parten el alma, madres que mueren con sus niños entre sus brazos arrolladas por las máquinas que afanosamente corren por las calles de las ciudades, niños, ancianos, inválidos, etc. Caen bajo las ruedas de los vehículos. No existe piedad para nadie, no existe un átomo de compasión, nadie vale en la ciudad.
Podrían escribirse las epopeyas más conmovedoras, los dramas más dolorosos que a diario ocurren en la vida urbana con los accidentes de tránsito. Seres que vivían dichosos, nobles esposas, madres que adoraban a sus hijos, respetables varones, todos ellos fueron víctimas de automóviles y tranvías. Muchos hogares quedaron desamparados, huérfanos... viudas... desolación, ese es el resultado de los accidentes de tránsito; y sin embargo todo continúa como antes, todo parece lo más natural, en nada se modifican los sistemas de circulación y tránsito de las ciudades.
A nadie le duele el dolor ajeno. A nadie le importa un ápice el sufrimiento de su prójimo. El individuo sólo se acuerda que existen estos accidentes dolorosos cuando los experimentan en su propio pellejo. Entonces culpa a todo el mundo, protesta, blasfema, etc., así es este mundo de gentes con la CONCIENCIA DORMIDA. Viven en un estado completo de estupidez. Nadie quiere darse cuenta de su propia crueldad e indolencia.
Si cada individuo de la sociedad humana se volviera más comprensivo, si cada ciudadano entendiera profundamente su propia crueldad, surgiría la caridad en cada corazón, y entonces esta caridad se manifestaría en hechos colectivos, en reformas completas sobre el sistema de circulación y tránsito.
Las calles deben ser para los peatones. El tránsito de toda clase de vehículos puede hacerse subterráneo, o con sistemas de paso a desnivel. Así no existirían tantas tragedias ni ocurrirían tantas desgracias; en esta forma los hombres no quedarían convertidos en medios hombres, ni morirían como el infeliz del caso citado en el comienzo de este capítulo.
Es muy cierto que por la calle los seres humanos andan absortos en sus propios pensamientos. Esa es la causa de muchos accidentes. No podríamos negar que los seres humanos están dormidos, caminan por las calles como sonámbulos, soñando profundamente... todo esto es muy cierto, pero por lo mismo, es necesario, es urgente, reformar el sistema de tránsito de vehículos por la calle.
Los choferes exigen que los peatones anden por las calles alertas y vigilantes para evitar el peligro de accidentes. Este anhelo de los choferes y conductores de toda clase de vehículos es muy bueno y maravilloso, pero la realidad, es distinta, todo el mundo vive absorto en sus propios pensamientos, todo el mundo camina por las calles como un sonámbulo. Hasta los que viven más despiertos, aquellos que aprendieron a ser prudentes y a cuidarse de los automóviles y demás vehículos que transitan por las calles, tienen momentos en que no se acuerdan que existen los tales automóviles. Un instante de esos, un instante de olvido, es suficiente para caer bajo las ruedas de un carro.
Que esta clase de accidentes hayan sucedido al principio, cuando comenzó la época de los automóviles, es apenas normal, pero lo que no es normal, lo absurdo, lo estúpido es que ahora, en pleno siglo XX y con coches de última moda, se están sucediendo salvajismos de esta clase, insospechados todavía para los caníbales del África. Estos últimos matan para comer, lo hacen por el instinto salvaje de conservación. Eso es todo. En cambio, los civilizados conductores de vehículos, matan por el delito de correr, por imprudencia, por estupidez, por falta de respeto a la vida del prójimo. Son peores que los caníbales.
Un hombre verdaderamente despierto, un hombre verdaderamente responsable, todo haría en la vida menos manejar un automóvil dentro de las calles de una ciudad. Sólo a los inconscientes, sólo a los cafres del volante puede ocurrírseles el absurdo de conducir un automóvil por entre multitudes humanas.
Realmente las calles de la ciudad y los sistemas de tránsito y circulación resultan ahora anticuados. Es estúpido, es absurdo, mezclar tránsito de multitudes con tránsito de automóviles. Resulta ridícula tal civilización humana cuando vemos gentes que desesperadas tratan de pasar de una calle a otra huyendo de la rueda asesina, grupos humanos en las esquinas suplicando una oportunidad a los cafres del volante para poder pasar a otra calle.
Todo eso es falta de civilización, todo eso denuncia falta de caballerosidad y cultura en los pueblos de la tierra, todo eso denuncia falta de inteligencia. Sólo a un loco de atar, o a un idiota, podría ocurrírsele que todo está muy bien hecho.
Creemos que el tránsito subterráneo de vehículos dentro de la vida urbana solucionaría todo este GRAN PROBLEMA.
Es inútil culpar a los peatones de todos los accidentes de tránsito. Este no ha despertado todavía su Conciencia, anda soñando, absorto en sus propios problemas, se olvida con frecuencia de que existen los carros. Es también inútil culpar a los conductores de vehículos. Téngase en cuenta que éstos también están dormidos, no han despertado la Conciencia, lo mejor, lo más inteligente, lo más lógico, es reformar técnicamente los sistemas de tránsito.
Todas las religiones, órdenes y sectas, todas las escuelas de sabiduría divina bien podrían demostrar su caridad trabajando ante los gobiernos de la tierra para ayudar a la humanidad doliente. Es necesario solucionar este problema y este es el momento indicado para demostrar con hechos el amor al prójimo.
En la práctica hemos podido evidenciar que los viaductos con pasos a desnivel han dado magníficos resultados. Los viaductos además de descongestionar el tránsito en las calles de las ciudades y salvar realmente muchas vidas, resultan muy útiles para el transporte rápido.
Se está necesitando con urgencia un invento especial para salvar vidas y evitar choques de vehículos. Opinamos que todo vehículo, ya sea este terrestre, aéreo, o acuático, debiera llevar fuerza centrífuga en acción, para arrojar fuera de su campo de acción a toda persona, o máquina, o cosa, que amenacen un choque inevitable.
Creemos firmemente que ha llegado la hora de aprender a usar la energía solar sabiamente, para impulsar todos nuestros carros, naves, aviones, etc. Sabemos muy bien que los productos de combustión mineral, vegetal, gasolina, petróleo, etc., resultan muy dañosos para los organismos.
Se hace necesario que todos los cruces de esquina se arreglen en forma escalonada para evitar accidentes.
Es absurdo que los borrachos y los jovencitos aún no mayores de edad, manejen carros, las autoridades debieran tomar medidas muy severas para castigar semejantes casos de irresponsabilidad moral.



CAPITULO IV
DELINCUENCIA INFANTIL

En un periódico de la ciudad de México encontramos un escandaloso artículo periodístico en contra de tres infelices niños, uno de ocho años, otro de diez y otro de doce respectivamente.
Dicho artículo estaba encabezado con grandes letras que cruelmente decían: “Se enjaularon en Sears, cambiaron ropa y ya elegantes se durmieron”. “Jocosa aventura de tres vagabundos que querían vestir bien y dormir mejor... aunque fuera una noche”.
El autor de semejante artículo contra tres infelices y desamparados niños, escribe en forma lapidaria como si se tratase de tres asesinos de 40 a 50 años escapados de alguna penitenciaria. El autor de dicho artículo no le importa la tierna edad de estas infelices y desamparadas criaturas, el texto de tan brutal y despiadado artículo, es el siguiente:
“Aparecieron en el panorama del mapa capitalino tres chamacos, (luego vienen el nombre de los tres niños) consumados ladrones que llevaron su audacia hasta enjaularse en la tienda de Sears Roebuck, de las calles de San Luis Potosí e Insurgentes, allí pasaron la noche dedicándose a buscar la mejor ropa de acuerdo a sus edades -son de 8, 10 y 12 años respectivamente- y cuando estuvieron convertidos en “niños ricos” llegaron hasta el departamento de muebles, escogieron cada cual la más mullida cama y se durmieron profundamente”
“A las ocho de la mañana, cuando llegó el administrador de dicho establecimiento, se le informó que habían hallado algunas vitrinas (en donde había ropa de niño en exhibición) en completo desorden y que había huellas de que gente extraña había andado en diversos lugares de la tienda”
“Se dio aviso a Radiopatrullas. Acudieron dos patrulleros y al realizar una inspección, con sorpresa, en el departamento de muebles, hallaron a los tres chiquillos durmiendo a pierna suelta”
Despertaron sobresaltados y el mayor de ellos, les dijo a sus cómplices:
“Les dije, muchachos, que nos íbamos a dormir. Y tan elegantes que habíamos quedado”.
“Efectivamente los tres se habían puesto ropa nueva de cabeza a pies, ropa interior, buenas camisas -cada uno se encimó hasta tres- y también gorras e impermeables. Sobre la ropa interior se colocaron los calzones de baño, pues proyectaban irse para Acapulco”
“Los tres pilletes, dijeron que habían decidido enjaularse. Habilidosamente se escondieron en el recoveco de una bodega y ahí esperaron hasta que llegara la noche: salieron y se dedicaron a escoger la mejor ropa”.
“La policía los presentó en la octava delegación, de donde fueron enviados al tribunal para menores”.
Hasta aquí el texto de este despiadado artículo. Realmente no es a la cárcel donde estos niños han debido ir a parar. Estos niños delincuentes fueron creados por la sociedad. En una sociedad humana verdaderamente responsable, estos delincuentes infantiles no existirían. La sociedad ha dejado a estos niños infelices en el más completo desamparo. Por las calles de las ciudades miles de niños infelices y huérfanos van y vienen mendigando un pedazo de pan.
A la sociedad humana, a los gobiernos de la tierra no les importa el dolor de estos inocentes, y cuando cometen un delito como este que acabamos de citar, en lugar de ser internados en un colegio elegante de niños cultos se les mete en una prisión. La prisión no reforma, la prisión corrompe y pervierte, así estos niños fueron puestos al borde del delito por una sociedad cruel, y por último metidos en una escuela de delito: LA CÁRCEL.
Allí estos inocentes aprenden de sus compañeritos ya más adelantados, precisamente lo que no deberían aprender. Allí se vuelven ladrones de verdad, atracadores, estafadores, etc., etc., etc.
La cárcel como sistema reformatorio ha fracasado en todos los países de la tierra. Ya está demostrado que la cárcel corrompe moralmente a los seres humanos. La cárcel no reforma a nadie.
Si analizamos juiciosamente el caso de los tres pilletes citados en este capítulo, vemos primero que todo, DESAMPARO; estos tres niños andaban por las calles en el más completo desamparo. Segundo, desnudez y complejo de inferioridad. Los tres pilletes no fueron debidamente vestidos por la sociedad humana. Los tres pilletes acomplejados por la miseria y desnudez querían vestir elegantemente. La sociedad humana, esa sociedad que los acusa ante el veredicto solemne de la conciencia pública no fue capaz de vestirlos elegantemente, no les reconoció el derecho de vestir elegantemente, entonces el resultado fue el delito.
Jesús el Cristo dijo: “Quien se sienta libre de pecado que tire la primera piedra”.
Esa sociedad cruel y desalmada que abandona a sus niños en la calle, esa sociedad perversa y degenerada que le niega a los niños el derecho de vestir bien, y el derecho de comer, y el derecho de estudiar en un buen colegio por el crimen de no tener dinero, no es realmente tan limpia de pecado como para arrojar la primera piedra a estos infelices desamparados.
Si los padres de estas criaturas murieron, si son huérfanos, si son tan pobres e indefensos, ¿Porqué la sociedad humana que se precia de ser tan honrada y digna, no educa a estos niños en elegantes colegios junto con los llamados niños bien? ¿Acaso estos niños son animales? ¿Acaso estos pequeños no son seres humanos? ¿Acaso la sangre de estos niños no es también tan roja como la de los niños bien?
La sociedad humana no tiene derecho a condenar lo que ella misma ha creado. El caso de estos niños es el fruto de la sociedad. Estos niños son el fruto de la sociedad que los publica y condena cruelmente. ¿Qué se diría de un inventor que condenase públicamente su invento? La sociedad es víctima de su propio invento. La sociedad condena su propio invento.
Esta sociedad que presume de civilizada y dizque muy cristiana, abandona a sus niños y los deja vagar por las calles hambrientos y desnudos. Cuán lejos están estos civilizados cristianos de haber entendido al Cristo cuando dijo: “Dejad que vengan los niños a mí porque de ellos es el reino de los cielos”. Cuán lejos se halla la humanidad de haber comprendido lo que realmente significa ser cristiano. HA LLEGADO LA HORA DE REALIZAR URGENTEMENTE EL CRISTO SOCIAL.
Estos niños huérfanos necesitan verdaderos planteles de educación, elegantes colegios, deben educarse donde se educan los niños bien porque estos niños son tan humanos y tan niños como los llamados niños bien. Estos niños necesitan internados, y buena ropa, tan buena como la de los ricos, porque estos niños son tan humanos como los niños ricos.
Resulta absurdo internar a estos niños en escuelitas miserables con el pretexto de que son escuelas para desamparados. Eso es cruel y forma un complejo de inferioridad en los niños. Estos crecen acomplejados. Estos se sienten humillados por la sociedad humana, éstos se llenan de resentimiento contra esa sociedad que los ha discriminado tan villanamente como si ellos no fueran tan humanos como los llamados niños bien. El resultado de semejante discriminación es el delito más tarde. El niño crece y se hace hombre, y después lleno de resentimiento se lanza al delito. Así es como la sociedad se hace víctima de su propio invento.
Este es precisamente el instante en que todas las religiones escuelas, órdenes, y logias deben demostrar su Caridad Universal, esa caridad que ellos han preconizado tanto. Se necesita que las religiones llamadas como siempre a conservar los valores eternos se unan entre sí para trabajar por estos niños que necesitan lujosos colegios, comida, elegante vestido, etc.
Si todas las religiones, escuelas y sectas dejaran sus ancestrales celos religiosos y se unificaran para realizar este trabajo en favor de la niñez desamparada, se haría un mundo mejor.
SAMAEL AUN WEOR.


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