sábado, 19 de octubre de 2019

PREGUNTAS Y RESPUESTAS QUE INTERESAN A LA MUJER


              


            P.- Venerable Maestro Samael: la mayoría de los médicos modernos recomiendan las pas­tillas anticonceptivas, como medicamento para regular la menstruación y también para evitar los fuertes cólicos menstruales. Esto se lo recetan, sobre todo, a la mujer soltera. ¿Cuál es su opinión sobre este asunto?
            R.- Las pastillas anticonceptivas, para cu­rar cólicos menstruales, me parece algo com­pletamente empírico y absurdo. En nombre de la verdad tenemos que decir que las gentes desconocen la ciencia pura. Eso que aho­ra llaman "Ciencia", no es más que un podri­dero de teorías lamentables.
            Considero, pues, que tales procedimientos artificiosos en boga, son perjudiciales en un ciento por ciento para la salud humana. Los cólicos menstruales deben ser curados con me­dios más eficientes, no mediante pastillas anti­conceptivas que de nada sirven.
            Es criminosa la actitud de todos esos científicos del anticristo, que han inven­tado la tan famosa pastilla anticonceptiva, con todas sus secuelas y derivados. Obviamente todas ustedes, las mujeres, han sido víctimas del anticristo. Entiéndase por "anticris­to", la falsa ciencia, la tan cacareada acade­mia, el cientificismo ultra-modernista.
            No es realmente necesaria, en modo alguno, la famosa pastilla anticonceptiva. Quienes quieran de verdad controlar un poco la cues­tión de la concepción, que trabajen con el Ar­cano A.Z.F.


            P.- En el caso de la mujer, que ha regulado la natalidad por medio de pastillas anticoncep­tivas, y que después conoce las enseñanzas gnósticas y quiere llevarlas a la práctica, ¿debe hacer algo para desintoxicar el organismo, o la naturaleza se encarga de ello?
            R.- En cuanto a la intoxicación que hallan recibido, con tanto mejunje preconizado por los científicos del anticristo, deben dejar todo a la naturaleza. Ella se encargará, por cierto, de depurar absolutamente el organismo.
            Repetimos: no es necesario, en modo algu­no, el sistema de pastillas anticonceptivas, que es criminoso en un ciento por ciento. La natu­raleza es muy sabia y tiene leyes para controlar el exceso de población.
            Recuerden ustedes que todo en la naturale­za está sujeto a la Ley del Péndulo: que si hoy existe explosión demográfica, cuando cambie nuestra posición, con el movimiento del péndulo, quedaremos en el otro extremo y ha­brá, precisamente, descenso demográfico, un minus.
            Hay, pues, un plus y un minus, en esta cuestión de la población. Todo plus demográfico es controlado por las leyes de la naturaleza. Cuando la población humana es excesiva, sobreviene siempre la guerra y la pes­te, o ambos cosas a la vez.
            El hecho de que en estos precisos momentos, haya explosión demográfica, indica, señala, la venida de la guerra, de la peste y de muchas otras epidemias más.



            P.- Si una mujer ha alterado sus funciones sexuales normales, ya ligándose las trompas o con cualquier otro sistema físico: o bien, si es varón, haciéndose la vasectomía, ¿qué probabilidades tienen en la transmutación se­xual? ¿Podrían, esas personas crear los Cuer­pos Existenciales Superiores del Ser?
            R.- ante todo se necesita de la disponi­bilidad al hombre. Téngase en cuenta que el Sol está haciendo un experimento maravilloso, en el tubo de ensayos de la naturaleza: quiere crear hombres. Bien sabemos no­sotros que la raza de los humanoides es nece­saria para poder captar determinados tipos y subtipos de energía cósmica, que luego trans­forma y retransmite a las capas anteriores del organismo planetario, triste situación la del humanoide, ¿verdad?
            Sin embargo, el Sol quiere algo más y ha co­locado, dentro de las glándulas endocrinas se­xuales del humanoide, los gérmenes para el hombre. Tales gérmenes pueden desarrollarse, si nosotros cooperamos. Si no cooperamos, el ensayo del Sol fracasa.
            Durante los primeros ocho siglos del cristia­nismo, se crearon muchos hombres; mas, en la Edad Media, las creaciones fueron muy raras, y ahora son más raras aún.
            Para que exista el hombre, se necesita que los gérmenes para los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, ubicados en las glándulas endocrinas sexuales, se desarrollen convenien­temente. Tales gérmenes no podrían desarro­llarse si en nosotros no existe cooperación. Es también incuestionable que tales gérmenes no podrían desarrollarse en un ambiente desfavo­rable. Cuando se hacen ensayos glandulares, cuan­do se cierran las trompas, cuando se hacen trasplantes de glándulas, o se injertan en el organismo glándulas de mono, o algo semejan­te, las condiciones no resultan ciertamente muy felices, como para que los gérmenes del hombre puedan desarrollarse en un organismo así­.
            Si observamos nosotros a las hormigas, po­demos darnos cuenta de que (en el pasado) fueron humanoides. Mas desgraciadamente, los científicos que afloraron entre esa raza de humanoides, se dedicaron a ensayos perju­diciales: quitaron glándulas, hicieron trasplan­tes, cerraron trompas, etc., etc., etc., y como resultado, los gérmenes para el hombre no pu­dieron desarrollarse en esas criaturas. Antes bien, éstas fueron poco a poco empequeñeciéndose, alterándose su morfología bá­sica, y hoy en día son esas criaturas que bien conocemos, y que abundan en todos los rinco­nes de la Tierra.

            P.- Para prevenir el cáncer, la medicina oficial utiliza un tipo de examen denominado Citología Vaginal. ¿Cómo debe ac­tuar la mujer, en este sentido?
            R.- En los tiempos antiguos, cuando la gente era más sana, nadie se hacía tales exáme­nes. Obviamente, estos susodichos exámenes, son nacidos únicamente de la lujuria de los científicos, son subterfugios de la mente, inventados por ellos; son trastornos lúbricos, ¿quién podría negarlo? Claro, el anticristo es muy astuto y todos ellos gozan examinando los órganos sexuales de las mujeres.
            Si aparece el cáncer, ¡pues a curarlo! No hay cosa más fácil que curar el cáncer. Ya vi­mos nosotros cómo la serpiente cascabel tiene el poder de hacer desaparecer el cán­cer, radicalmente, hasta el último grado. No es más que quitarle la cabeza a la serpiente y los cascabeles también. La carne se pone a secar al Sol y se le da al enfermo en cápsulas, una cada hora, hasta que sane. Pero, en verdad, si es cierto, que la cas­cabel es "muy celosa": quien esté sometido al tratamiento de la cascabel, no puede tomarse ni un mejoral o cafenol; cualquier coadyudante, cualquier remedio, por simple que sea, es suficiente como para des­truir la labor curativa de la serpiente cascabel. Si se deja que el remedio de la cascabel actúe sin interferencias, el resul­tado será asombroso: el paciente sanará.
            Así pues que, de nada sirven los famosos exámenes vaginales, de nada sirven todos esos estudios de Citología Vaginal, todos esos inventos de los científicos ultramodernos.

            P.- Maestro: ¿qué procedimiento o técnica, durante el Sahaja Maithuna, deben seguir los esposos para eliminar sus Yoes defectos?
            R.- Los esposos deben, durante la cópula química, pedir ambos por la desintegración del mismo defecto. Es falta de caridad y de amor que el marido esté pidiendo por la desintegración de tal o cual defecto, y la compañera esté, por su lado, pidiendo por la muerte de otro defecto.
            Es precisamente el poder del andrógino, formado por la pareja en el trance sexual, el que va a utilizar la Divina Madre Kundalini para incinerar tal o cual agregado psíquico. Si el fuego eléctrico lo dirigen ambos cónyuges hacia un mismo defecto, la desintegración no se hace esperar. Repito: ambos cón­yuges deben implorar por el mismo defecto.

            P.- Maestro, ¿qué opina usted sobre el aborto?
            R.- El aborto es una destrucción de la obra, de la Madre Naturaleza, bien sabemos que la Diosa Madre Natura, trabaja creando organismos. Cada uno de nosotros la lleva dentro de sí mismo, en la propia psiquis.
            Es ella quien une el zoospermo al óvulo, ella es quien elabora la célula germinal primitiva, con sus cuarenta y ocho cromosomas; ella es la que da los impulsos para la formación genuina de la cé­lula germinal primitiva, y gracias a esto el or­ganismo se desarrolla y se convierte en un ar­quetipo creador.
            Así pues, en realidad de verdad, la Madre lucha intensivamente para fijar un organismo, y cuando alguien destruye su obra, comete un crimen que en modo alguno puede pasar desapercibido para la Gran Ley.
            Sería absurdo que la Gran Ley estuviera de acuerdo con este tipo de destrucción, y natural­mente sanciona severamente a todo aquel que destruye la obra de la Madre Naturaleza. Por lo tanto el aborto, provocado intencionalmente, es un homicidio, sancionado como tal por la Gran Ley.

            P.- Cuando sobreviene el aborto involunta­rio, ¿puede considerarse como un Karma?
            R.- No siempre es kármico, pues muchas veces un accidente puede provocar un aborto. Es kármico algunas veces, como en los casos, en el que las mujeres comienzan a gestar una criatura, y una y otra vez fallan en sus in­tentos.

            P.- En rasgos generales, ¿qué consecuencias traerá a la humanidad la legalización del aborto?
            R.- Como quiera que la humanidad está dedicada al error y el aborto se ha legalizado y se toma como un hecho normal, ya oficializa­do, esto acarreará un Karma terrible a los ha­bitantes de la Tierra. Es claro que quienes no hayan provocado abortos, no tendrán nada que pagar; pero todo eso, en general, influirá en las grandes catástrofes que se avecinan.

            P.- ¿Cuál es la causa del actual fracaso político, tan característico de los modernos líde­res gubernamentales?
            R.- Esta política fracasada, utilizada por los líderes modernos, tiene sus raíces en la de­bilidad sexual de los mismos.   Bien sabido es que la sociedad moderna está controlada por los bribones del intelecto. Los bribones del intelecto son terriblemente fornicarios y todo eso ya está demostra­do hasta la saciedad. Un bribón es la mezcla del intelectualismo con la falta de espirituali­dad, y la falta de espiritualidad ocasiona lujuria exorbitante, y como quiera (repito) que el mundo está gobernado por bribones, no es extraño que esto suceda.
            Así pues, los políticos por ser débiles son gobernados por el Superhombre. Los políticos, por ser débiles sexualmente, están gobernados por el círculo consciente de la humanidad solar, que opera sobre los Cen­tros Superiores del Ser. Los políticos vienen a ser como fichas negras que la Frater­nidad de la Luz Interior manipula. Existen fichas blancas y negras, y la Fra­ternidad de la Luz Interior refuerza a veces una ficha u otra, de acuerdo con el Karma y el Dharma de las naciones.

            P.- Venerable Maestro: cuál es su concepto sobre la mujer, cómo la define?
            R.- La mujer, indudablemente, tiene los mismos derechos del hombre. Si estudiamos cuidadosamente la palabra "Elohim", que figura en La Biblia, hallaremos que es un nombre femenino con una terminación plural mas­culina. La traducción exacta de tal nombre, es Dioses y Diosas.
            Una religión sin Diosas, se encuentra a mitad del ateísmo materialista, porque siendo Elohim o mejor dijéramos, los Elohim seres andróginos divinos, es decir Dioses y Diosas, el resultado sería, pues, la mitad suprimida en el nombre de la divinidad. Es decir, resultado: nos colocaríamos a la mitad del ca­mino del ateísmo.
            No se pueden suprimir a las Diosas de ningún culto religioso, porque la divinidad, en misma, es masculina y femenina a la vez. De­duciendo de esto, podemos sentar como corola­rio que la mujer tiene los mismos derechos del hombre y que no es posible la autorrealización íntima del Ser, sin la unión de las partes separadas: hombre y mujer. Ambos, unidos mediante el sexo, constituyen en sí mismos una criatura inefable, un Elohim creador.

            P.- ¿Qué opina usted de esos varones que dicen que "la mujer es sólo un útero con pier­nas"?
            R.- La mujer jamás podría ser, como mu­chos piensan equivocadamente, un mero "úte­ro con piernas". Obviamente, quienes así ha­blan, demuestran su lubricidad, su degenera­ción, su morbo pasionario de tipo sexual.
            No está demás recordar, con gran énfasis, que además del Centro Sexual existen, en el organismo, otros centros. Recordemos al Intelectual, ubicado en el cerebro; al Emocional en el plexo solar, en la región del ombligo; al Centro Motor, en la parte superior de la espina dorsal, y al Instintivo, en la parte inferior de la misma.
            Así pues, no solamente existe el centro de la generación en la criatura femenina. Incues­tionablemente, también existen otros centros. Por lo tanto, la definición dada por algunos lujuriosos, considerando a la mujer como un simple "útero con piernas", además de ser (como ya dije) morboso e inhumano, indica también soberbia y orgullo en aquellos varones que la han formulado torpemente.

            P.- ¿Es kármico poseer vehículo femenino, o cuerpo físico femenino?
            R.- No me parece, en modo alguno, que el vehículo femenino sea kármico. El vehícu­lo, el cuerpo femenino, indudablemente repre­senta al aspecto negativo-creador de la divinidad. Ya dije (y lo repito otra vez, con entera claridad meridiana) que Elohim es Dioses y Diosas.
            Si el aspecto masculino de Elohim tiene derecho a tener cuerpo físico, también el as­pecto femenino (del mismo) tiene derecho a tener un cuerpo físico, de tipo femenino-recep­tivo.

            P.- ¿Quién tiene más pasiones animales, el varón o la mujer?
            R.- Que haya pasiones animales, es obvio, y tanto hombres como mujeres tienen las mis­mas pasiones animales. Téngase en cuenta que el Ego es siempre Ego. Algunas veces, él re­tornará, regresará, se reincorporará en cuer­pos masculinos y otras en vehículos femeninos.
            Por lo tanto, siempre es el mismo. Y si en cuerpo manifiesta sus pasiones desde el ángu­lo de éste (puramente masculino), en la mujer se expresará desde el punto de vista rigurosa­mente femenino.

            P.- La mujer, al igual que el varón, ¿tiene también poluciones nocturnas?
            R.- La mujer tiene poluciones noc­turnas, aunque muchos no lo crean. Es cla­ro que un sueño erótico produce poluciones. Las mujeres que han pasado por tales experien­cias nocturnales, saben muy bien que la polución femenina es un hecho, y hechos son hechos, y ante los hechos tenemos que rendirnos.

            P.- La menstruación, ¿puede considerarse como un Karma en la mujer?
            R.- La menstruación no podría ser Karma jamás. Quienes así supongan, están equivoca­dos radicalmente. Debemos recordar, con gran énfasis, a las gentes de la antigua Lemuria, otrora situada en lo que hoy son embravecidas olas, en lo que hoy es el Océano Pacífico.
            Entonces, todos los seres humanos éramos hermafroditas. No hay duda de que aquellos gigantes, aquellos colosos, tan hermo­samente representados por algunas esculturas de la Isla de Pascua, tenían su menstruación. La parte femenina ovulaba, y aquellos óvulos venían al mundo ya fecundados por el principio masculino.
            Más, repito: las criaturas, todas, llevaban en sí mismas los aspectos masculino y femenino. Era la época en que la humanidad se reprodu­cía por el sistema de "ovulación", que es el mismo sistema de las aves: la criatura se for­ma dentro del huevo y después de cierto tiempo, rompe el cascarón y viene a la existencia. La criatura que nacía en la Lemuria, se ali­mentaba del Padre-Madre. Esa era la Edad de Oro, esa era la época en que los ríos de agua pura de vida, manaban leche y miel. Entonces no existía ni "lo mío" ni "lo tuyo", y todo era de todos y cada cual podía comer del árbol del vecino, sin temor algu­no. Entonces, quien sabía tocar la lira, estre­mecía al universo entero con sus más subli­mes melodías. La lira de Orfeo, todavía no había caído sobre el pavimento del templo, hecha pedazos.
            Cuando la humanidad ya se separó en se­xos opuestos, todo cambió. Aquel huevo, expe­lido por el ovario, nació ya sin fecundación, puesto que el principio masculino se había di­vorciado del femenino. Entonces fue necesaria la cooperación para crear. No está demás recordar las grandes peregri­naciones que, desde remotos lugares, se hacían hasta los templos sagrados, los Kumarats dirigían aquellas procesiones místicas.
            El acto sexual se verificaba dentro de los pa­tios empedrados de los Templos de Misterios; la humanidad se reproducía por Kriya Shakti, es decir, por la voluntad y el Yoga. Nadie cometía el crimen de extraer, de su organismo, el esperma sagrado. Un zoospermo podía escaparse en cualquier mo­mento, para hacer fecunda a una matriz.
            Por aquella época no existía el dolor en el parto, y los niños nacían sin que la madre tuviese que sufrir. Desafortunadamente, mis ca­ros hermanos, llegó el momento en que la gen­te aliada, dijéramos, con ciertos principios tenebrosos que pululaban en la atmósfera del mundo, se dedicó a la fornicación animal. Fue entonces cuando las gentes fueron ex­pulsadas de los Templos de Misterios, y eso quedó como tradición en los libros sagrados. Por eso es que se dice, muchas veces, que Adán y Eva fueron arrojados del Paraíso Terrenal.
            La menstruación no puede ser Karma. El aspecto femenino, separado del masculino, siguió menstruando, siguió lanzando al exterior el óvulo, sólo que ya sin fecundación, y no puede ser Karma, pues, una función natural.

            P.- EL Conde Drácula, ¿existió realmente? Y si existe o existió, ¿qué nos puede usted de­cir sobre el vampirismo?
            R.- Bueno, se habla también mucho sobre vampirismo; se dice que "muchas mujeres son vampirizadas". No niego que haya vampi­ros sexuales, si los hay, los Dráculas han exis­tido y seguirán existiendo, mas lo que es norma hoy en día, lo que abunda por doquiera por aquí, por allá y acullá es eso que comúnmente se llaman "arpías".
            Bien debemos recordar, nosotros, las aven­turas de los troyanos con esas famosas cal­chonas de que nos hablara Virgilio, el poeta de Mantua, en "La Eneida". No hay duda de que cuando tales magas negras, de que cuando tales calchonas, ponen su cuer­po en Estado de Jinas, pueden también transportarse a distintos rincones de la Tierra. Si tienen enemigos o enemigas, se acercan a ellos y los muerden. La mordedura aparece, más tarde, como una mancha negra en tal o cual parte del cuerpo, donde hubiese sido la mordida.
            Así pues, propiamente no se trata de vam­pirismo, sino de calchonas, de arpías; eso es todo. ¿Qué a esas se les de­nominan "brujas"? Es algo común, y cualquiera lo sabe.

            P.- ¿Tiene la mujer licor seminal, igual que el varón? En caso afirmativo, ¿qué nombre recibe?
            R.- El licor seminal femenino, es cristalino; podríamos denominarlo, también, "vidrio líquido, flexible, maleable". No lleva­rá, naturalmente, millones de zoospermos co­mo en el caso concreto de los varones, mas si lleva (en sí mismo) principios vitales: hormo­nas, fuerzas, substancias extraordinarias. No hay duda de que la mujer, con el orgasmo, pierde riquezas incalculables: calorías, prana, Hidrógeno Sexual SI-12, mediante el cual es posible crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.

            P.- ¿Por qué no es conveniente que la mu­jer realice prácticas de transmutación, ya como soltera o ya como casada, cuando está en el pe­ríodo de ovulación, en la etapa del menstruo?
            R.- No es conveniente que la mujer trans­mute sus energías creadoras durante la época de la ovulación, es decir, en la época del mens­truo. Debemos tener en cuenta que ese es un proceso demasiado delicado, ya que ciertas substancias podrían ascender hasta el cerebro y causar gravísimos daños.

            P.- ¿Es aconsejable que la mujer realice sus prácticas de transmutación, utilizando la música clásica, por ejemplo?
            R.- Es posible hacer transmutación con la música inefable de los grandes Maestros. Tam­bién así se puede sublimar. Recordemos noso­tros a las nueve sinfonías de Beethoven, a "La Flauta Encantada", de Mozart, que nos recuerda una antigua Iniciación Egip­cia, etc. También es posible sublimar las ener­gías creadoras con los deportes sanos, como el de la natación, el tenis, etc., etc., etc. En todo caso, sublimar no es perjudicial.

            P.- ¿Podría, una mujer, transmutar involuntariamente sus energías creadoras?
            R.- ¿Que algunas personas transmuten in­voluntariamente? Eso solamente sería posible si escuchan dulces sinfonías, si llegaran hasta tener éxtasis, como los de Santa Teresa de Je­sús, o de un Francisco de Asís.

            P.- ¿Cuál es la causa de los movimientos peristálticos, o palpitaciones en el órgano se­xual femenino, cuando éste se excita?
            R.- Incuestionablemente, los órganos crea­dores femeninos durante la excitación sexual, tienen ciertas palpitaciones. No hay duda de que las mismas obedecen al sístole y diástole del cardias. Recordemos que el phalus mascu­lino también tiene ese tipo de palpitaciones.
            Ahora bien, si pensamos nosotros en que el clítoris, el centro sexual específico de los ór­ganos creadores de la mujer, es masculino, nos explicaremos entonces, por sí mismos, lo que es realmente el movimiento peristáltico de los órganos creadores femeninos.

            P.- Para realizar las prácticas de transmu­tación, ¿es absolutamente necesaria la exci­tación?
            R.- No es necesaria la excitación sexual violenta, para poder realizar los procesos de la transmutación. Quienes así piensan, sólo bus­can, en el fondo, la satisfacción de la lujuria.

            P.- El temperamento frío o ardiente, ¿de qué modo influye en esto de la autorrealiza­ción íntima, sobre todo en la mujer?
            R.- No hay necesidad de ser pasionaria, una mujer para que pueda autorrealizarse, ni tampoco fría como el hielo. Como se dice vulgarmente: "ni tan adentro que te queme, ni tan afuera que te hiele". Se necesita el equili­brio perfecto; no debemos violentar jamás la ley de la balanza. ¡Eso es todo!

            P.- ¿Cuál es la causa real de la frigidez en la mujer?
            R.- Muchas veces una mujer es frígida, sencillamente por su constitución sexual, por la conformación de su organismo, etc. Mas, si ese Ego desencarna y retorna con un cuerpo masculino, podría ser violento, desde el punto de vista sexual. O viceversa: si regresa, si se reincorpora nuevamente con un cuerpo feme­nino, pero sano y fuerte, podría expresarse en forma lujuriosa. ¿Entendido?

            P.- ¿Por qué no son fértiles muchísimas mujeres?
            R.- La infertilidad de la mujer tiene por causa causorum, eso que se llama Karma. Mujeres que en el pasado no supieron cumplir con su deber como madre, en sus nuevas exis­tencias nacen estériles. Mujeres que no quisie­ron jamás hijos, o que los rechazaron, al volver, al regresar, al reincorporarse en vehículos femeninos, tienen que sufrir el dolor, el sufri­miento moral de la esterilidad.

            P.- Desde un punto de vista rigurosamente gnóstico, ¿qué nos puede usted decir de la mu­jer moderna?

            R.- Existen épocas de plus masculino y épocas de plus femenino, en el curso de la Historia. Bien sabemos nosotros que durante cuarenta y dos años gobierna el sexo masculino, y que du­rante cuarenta y dos años manda el sexo femenino. Es de­cir, el ciclo sexual completo, es de ochenta y cuatro años.
            Cuando el polo masculino de Urano se orienta hacia el Sol, la fuerza que rige allí (en Urano), viene, desciende, hace que el sexo masculino impere, mande. No está demás re­cordar, por ejemplo, la época de los piratas, las épocas de las grandes gestas de los varones de las grandes guerras.
            También debemos recordar que, cuando el polo femenino de Urano se orienta hacia el Sol, la fuerza que de allí deviene, levanta a la mujer y hace que ella se imponga y mande. Precisamente ahora, en estos instantes, nos encontramos en un plus femenino: la mujer se encuentra en el Gobierno, en la Banca, en la Sociedad, en la Ciencia, etc.
            Desafortunadamente, los seres humanos no saben conocer con exactitud, cuándo es que se encuentra mandando el sexo masculino y cuán­do el sexo femenino. Hay que saber aprovechar esas energías, para nuestra propia autorreali­zación íntima del Ser.
            En el mismo ser humano, en el mismo hu­manoide, existen cuarenta y dos años de actividad fuerte, masculina, y cuarenta y dos femenina. Esto quiere decir que si un individuo, por ejemplo, nació duran­te el plus masculino, es decir, en épocas en que vibraba el planeta Urano en forma positi­va, indudablemente tendrá un poder sexual tre­mendo durante esos cuarenta y dos años.
            Pero cuando venga el aspecto femenino, en vez de languidecer sexualmente, en vez de debilitarse, es aún más fuerte por el estímulo del polo contrario. He ahí lo que es la fuerza mas­culina y femenina alternándose en todo el ritmo maravilloso del gran universo.
            En estos tiempos, la mujer está mandando, está gobernando, y seguirá todavía mandando por mucho tiempo. Llegará un instante en que su oportunidad habrá pasado. Cuando eso sea, el varón volverá a tomar el cetro del poder. Eso es todo lo que puedo decir, en este momen­to, con respecto a la mujer.

            P.- ¿Por qué muchos estudiantes gnósti­cos le temen a la Carta 15 del Tarot? ¿Por qué allí el Diablo, el Tiphon Bafome­to, está representado con senos, como si fuera también andrógino?
            R.- Bien, hablemos un poco sobre la Car­ta 15 del Tarot. Siento placer en hablar de dicha lámina.
            No se por qué las gentes juzgan tan mal a Tiphon Bafometo. Sin embargo, los gnósticos jamás ignoran aquella frase que dice: "Yo creo en el Misterio de Bafometo y del Abraxas".
            La Carta 15 del Tarot, el Diablo, es profundamente significativa. Recordemos que se halla después de las Cartas 13 y 14. Incuestionablemente, la 13 corresponde a la muerte del mí mismo, del sí mismo, del Ego. Indubitablemente, la Carta 14 nos ha­bla de esa templanza, de esa castidad, de esa perfección que resulta de la muer­te del Ego.
            Después viene la 15, que corresponde inevi­tablemente al andrógino primigenio, al Misterio del Bafometo y del Abraxas, al Diablo, palabra esta última, que algo horro­riza a las gentes piadosas, pero que constituye algo extraordinario para el sabio.
            En la Catedral de Notre Dame de parís, aparece un cuervo. El mira, fijamente, hacia el rincón del templo, hacia ese lugar donde se encuentra la piedrecita angular, la piedra maestra, la piedra de la verdad. Tal piedra tiene una forma, sí, te­rrible, con cuernos que horrorizan: el dia­blo, pavor de muchos pseudoesoteristas y pseudoocultistas... Los alquimistas medievales dicen: "Quema tus libros y blanquea el latón"...
            ¿Por qué el cuervo negro mira hacia el Diablo? Porque debemos morir en sí mis­mos, porque es necesario que desintegremos los elementos inhumanos que llevamos dentro; es urgente que los reduzcamos a cenizas, a polvareda cósmica. Así será como podremos noso­tros "blanquear el latón", ese latón o co­bre, representado en la estrella de la maña­na. Ya sabemos todos, con entera claridad, que en un día no muy lejano, aquel lucero vespertino se llamaba también "Luci­fer", el "hacedor de luz".
            Si nosotros logramos, pues, que muera en nosotros todo lo que, es inhumano, blanquearemos el latón, blanquearemos al Diablo. Ese Diablo es la reflexión del Logos, dentro de no­sotros mismos, aquí y ahora. En el pasado, él fue el Arcángel más luminoso, más resplande­ciente del espacio infinito.
            El, en sí mismo, es (dijéramos) la parte más importante de nuestro Ser; es nuestro mismo Ser, que hace tiempo fue luminoso, resplande­ciente, maravilloso (el Arcángel más excelen­te). Desafortunadamente, cuando caímos en la generación animal, él fue precipitado en el Averno. Ahora es negro como el carbón; somos nosotros mismos quienes lo tenemos en estado de miseria.
            Ahora os explicaréis, mis queridos herma­nos, por qué aparece Lucifer en "La Divina Comedia" metido allá, en el corazón de la tie­rra, llorando con sus seis ojos repetido ese seis, o ese número seis, tres veces, tenemos el 666: la "Gran Ramera".
            Sí, él llora porque nosotros lo volvimos así como está: lo hicimos negro, como el carbón, y ahora debemos blanquearlo. Eso solamente es posible desintegrando los elementos inhu­manos que llevamos dentro, desintegrando nuestros errores psicológicos, acabando con el mí mismo, con el sí mismo, muriendo aquí y ahora. Mas si continuamos con nuestros errores, si andamos continuamente por el ca­mino de la fornicación, del odio, de la lujuria, de la envidia, de la hipocresía, del orgullo, etc., etc., él continuará en desgracia.
            El es Prometeo (encadenado a la dura roca del sexo), el Prometeo aquel que su­frió horriblemente y que un buitre le devoró las entrañas. Sí, el buitre del deseo, lo tiene amarrado a la existencia. Debemos tener piedad por ese Diablo intimo, particular que llevamos dentro. Blanquearlo, pues, es ur­gente, es necesario que lo hagamos resplandecer.
            Si por algo vale la pena el libro aquel de Giovanni Papini, que se titula "El Diablo", es porque ese hombre llegó a intuir lo que es el Misterio del Bafometo. Dijo: "Si Dios es puro amor y perdona a todas las criaturas, ¿por qué no podría perdonar al Diablo?" Tales palabras le valieron, pues, la excomunión, era el "niño consentido" del Vaticano.
            Pues bien: nosotros no creemos en un Dia­blo antropomórfico, sentado tras las nubes, lan­zando rayos y centellas contra este triste hor­miguero humano... Mis caros hermanos: pensemos nosotros en un Diablo perso­nal, en un Diablo intimo, en ese Diablo que debe volver a resplandecer, a centellear y a brillar.
            "Blanquea el latón y quema tus libros"... Vale más "blanquear el latón" que todas las teorías escritas y por escri­bir. Cuando el Diablo esté blanqueado, se fu­sionará con nuestra Alma, se fusionará con nuestro Espíritu, y entonces nos convertiremos en algo distinto, diferente: en Arcángeles de Luz, en Señores de la Luz, por eso es que a Lu­cifer se le denomina "Hacedor de Luz".
            No veo por qué motivo, pues, se tilda a ese divino andrógino como "algo despreciable". La Carta 15 del Tarot aparece después de la 13, que es la muerte del Ego, del Yo, del mí mismo y después de la 14 el hombre que ha adquirido la templanza, la perfección. Así pues, esa Carta 15 es el que vuelve otra vez a resplandecer: es el andrógino divino, es el Diablo transformado en Lucifer, es el "latón blanqueado"...

            P.- ¿Qué nos puede usted decir de esas per­sonas que desprecian a la mujer, que la subestiman?
            R.- Quienes desprecian al sexo femenino, quienes la consideran inferior, marchan por el camino del error, porque Elohim es Dioses y Diosas. El aspecto femenino de Dios no pue­de ser despreciable.

            P.- ¿Cuál debe ser la preocupación funda­mental de la mujer, en lo que respecta a su vida interior?
            R.- Es necesario que la mujer se preocupe por el despertar de la Conciencia. No está demás recordar que en un remoto pasado, debido a cierta equivocación de algunos individuos sagrados, desarrolló la humanidad el abomi­nable Organo Kundartiguador. Más tarde, cuando ese órgano fue eliminado de la humana especie, quedó dentro de cada organismo, algo abominable. Me refiero a todos esos elementos inhumanos que, en su conjunto, constituyen el Ego, el mí mismo, el sí mismo; es decir, los elementos inhumanos que quedaron en los organismos ani­males, son sencillamente las malas consecuencias del abominable Organo Kundartiguador, y dentro de esas malas consecuencias está embotellada la Esencia. Ahora compren­derán ustedes por qué la Esencia, la Concien­cia, dormita profundamente.
            En un principio, su sueño era vago, mas des­pués de la sumersión del Continente Atlante, las gentes quedaron profundamente hipnotizadas por el poder siniestro del abominable Organo Kundartiguador.

            P.- Venerable Maestro: La Biblia hebraica, refiriéndose a la menstruación en la mujer, dice lo siguiente (en Levítico 15, vers. 19): "Cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuera en su cuerpo, siete días es­tará apartada, y cualquiera que la tocare, será inmundo hasta la noche".
            Por su parte. el autor de "La Energía Creadora" dice que esa ovulación, o menstruo, contiene las mismas substancias que el ens seminis, vale decir: lecitina, fosfatos, colesterinas, y en general substancias que sir­ven para fortalecer el cerebro. De allí que le preguntemos: ¿puede considerarse el menstruo como fornicación?
            R.- Quiero que sepáis, con entera claridad, que la menstruación jamás es fornicación, esto es obvio. La Biblia dice que la mujer cuando está menstruando, "es inmunda", no por un óvulo que pierde, sino porque la sangre que expide (obviamente) está cargada de humores deletéreos, de los cuales pueden multiplicarse muchas larvas. En todo caso, si cualquier va­rón casto puede eliminar un zoospermo para la fecundación, la mujer tiene derecho a eliminar un óvulo, y en eso no hay delito ni fornicación.
            Sí, pierde algunos principios vitales, en la sangre eliminada, pero científicamente sólo expele un óvulo, que se escapa de la Vesícula de Grafh del ovario.
            Que no se exagere, pues, si dijéramos que por el motivo de perder la mujer un óvulo mensual, cae en fornicación, sería tan absurdo como afirmar que por el hecho de eliminar un varón un zoospermo, durante una práctica de Magia Sexual, también haya caído en el mis­mo delito. Seamos juiciosos, reflexionemos con serenidad, miremos las cosas como son y sin exageraciones: menstruación no es fornicación.

            P.- En el mismo orden de ideas, quisiéramos preguntarle lo siguiente: ¿puede conside­rarse, la pérdida de un óvulo, equivalente a una polución, como lo afirma el autor de "La Energía Creadora"?
            R.- Es absolutamente falso decir que la menstruación equivale a una polución. Cualquiera sabe que en una polución nocturna, un varón pierde de siete a ocho millones de zoospermos. En cambio, en una menstruación, causada por la pérdida del óvulo mensual, la mujer sólo pierde un óvulo.
            Así es que, matemáticamente, el autor del libro "La Energía Creadora", en esto está absolutamente equivocado, porque las matemáti­cas no fallan. Y en cuanto a los elementos quí­micos como la lecitina y otros, es ostensible que todos se encuentran en la sangre, pero la sangre eliminada por el menstruo sólo conduce desechos muertos, o principios químicos ya inútiles para el organismo.

            P.- ¿Es cierto que el varón es más inteligente que la mujer?
            R.- Muchas mujeres aventajan en inteli­gencia al hombre. Existen mujeres geniales. H.P. Blavatsky, Annie Besant, Mabel Collins, etc., fueron realmente más inteligentes que muchos varones que se consideran "ge­niales".

            P.- Usted nos ha hablado, en sus obras, de la reproducción por esporas en los tiempos primitivos. Afirma usted que esas esporas se desprendían de las pantorrillas. ¿Tienen las piernas algo que ver con el sexo?
            R.- Existió reproducción por brotación en la época hiperbórea, esporas que se desprendían de las pantorrillas. Empero el hermafrodita de carne y hueso, el her­mafrodita lemur, se reproducía por gemación. Este hermafrodita menstruaba dentro, en el interior del organismo. Tal hue­vo, después de cierto tiempo, como en las aves, se abría para que la nueva criatura naciera. Esta última se alimentaba del Padre-Madre.
            Separados los seres humanos en sexos opues­tos, siguió la menstruación en la parte feme­nina, con la diferencia de que ya el huevo era fecundado por el organismo que lo producía.
            Para que la raza humana continuara se ne­cesitó entonces la cooperación sexual, la cópula química. Esta separación, en sexos opuestos, está simbolizada en El Génesis, con la escena aquella en la que Dios saca de Adán una cos­tilla: la Eva aquella de la mitología hebraica.

            P.- ¿Cuál es la diferencia entre el impul­so sexual y el exceso de sensación erótica, específicamente en la mujer?
            R.- Es muy natural que la mujer sienta el impulso sexual. Otra cosa es el exceso de sen­sación erótica. Esto señala, indica, pasión animal desenfrenada, degeneración bestial.

            P.- ¿Qué mensaje le daría usted a la mujer soltera?
            R.- La mujer soltera debe saber aguardar. La Gran Ley, y el Padre que está en secreto, saben mejor lo que nos conviene, y en su momento y hora, darán a la mujer soltera el ma­rido que necesita. Por algo se nos ha dicho que "matrimonio y mortaja, del cie­lo bajan"...

            P.- Tanto la mujer como el varón, ¿pue­den avanzar igualmente en el camino de la autorrealización?

            R.- La mujer puede avanzar en el camino, como cualquier hombre. Ella alcanza la maes­tría en la Quinta Iniciación del Fuego. Avan­ces posteriores, sólo son posibles a través de tremendos super-esfuerzos íntimos.

            P.- Cuando la mujer está gestando un niño en su vientre ¿debe suspender la práctica de Magia Sexual?
            R.- La mujer en cinta debe aguardar a que nazca la criatura, antes de reiniciar sus trabajos de transmutación sexual.

            P.- Maestro: algunos estudiantes opinan que los hijos son un obstáculo para la autorrealización íntima de la pareja. Arguyen, por ejemplo, que en la Historia Sagrada, en nin­guna parte se menciona que Jesús El Cristo por ejemplo, tuvo hijos.
            R.- Ser madre, no es un delito. ¡Bendita la mujer para la predestinación nacida! ¡Los hijos jamas podrán ser óbice para la autorrealización íntima del Ser!
            Nadie conoce la vida privada del Gran Hie­rofante Jesús. Es incuestionable que él también fue un hombre completo, en el sentido íntegro de la palabra y por ende, es ostensible que supo ser padre.
            Nadie conoce la vida particular del Gran Kabir Jesús. El Drama Cósmico que él representó, no es su vida humana particular, pues tal drama es de orden universal. Muchos Maestros representaron también tal drama, en el pasado, y muchos lo representarán en el futuro.
            Como ejemplo concreto de lo poco que se sabe sobre Jesús, tenemos la frase aquella que pronunció en El Calvario: "Helí lamah zabactani"... Muchos, al escucharlo, pensaban que llamaba a Elías, mas en verdad nadie lo entendió, pues es evidente que tal frase no era hebrea, sino Maya. Cualquier indio Maya de Guatemala o de Yucatán, sabe muy bien que el significado de tal frase es el siguiente: "Ahora hundirme en la prealba de tu presencia".
            Es incuestionable: que el lenguaje-ritual del Gran Kabir, era Maya. El Gran Hierofante aprendió el Maya y el Naga en el Tíbet antiquísimo. En el Monasterio de Hemis (en Leh, Cachemira, colindante con el Tíbet), existe un texto antiquísimo que a la letra dice: "Cuando Jesús dejó el hogar en su tierra, primero fue a Egipto, y allí estudió la antigua religión Osidiana-Maya. De Egipto pasó a la India, y en muchas ciudades, incluyendo Benares y Lahora, estu­dió las enseñanzas del Buddha Gautama. Después entró al Monasterio del Himalaya, donde estudió directamente el Maya y sus Ciencias Cósmicas. Al final de doce años, se convirtió en un Maestro"...
            En Palestina, Jesús (el Gran Rabí de Ga­lilea) fue miembro activo de la casta de los Esenios, que tenían su Monasterio Gnóstico a orillas del Mar Muerto. El Gran Kabir Jesús alcanzó los grados de Maestro Perfec­to y Gran Elegido, trabajando en la Fragua Encendida de Vulcano. No es posi­ble autorrealizarse sin la práctica del Sahaja Maithuna, la Sexo-Yoga.

            P.- ¿Tuvo hilos la Maestra Helena Petrov­na Hann Blavatsky?
            R.- Helena Petrovna Blavatsky no tuvo hi­jos porque se casó ya muy vieja, con el anciano Coronel Olscott. El primer matrimonio de H.P.B. con el Conde Blavatsky, no se cuenta por el hecho mismo de no haber llevado con el citado señor, vida conyugal.

            P.- ¿Qué opinión le merece la obra titulada "Isis sin Velo", escrita por la Maestra He­lena Petrovna Blavatsky?
            R.- Es una buena obra; empero llegó la hora de rasgar velos y de entregar el esoteris­mo crístico, públicamente.

            P.- Cuando una mujer llega a la menopausia, ¿qué puede ella transmutar?
            R.- La energía sexual no solamente está en los óvulos, sino también en todo el sistema se­xual femenino.

            P.- ¿Qué es una Suvani?
            R.- Una Suvani es una mujer prepa­rada para la Sexo-Yoga: la esposa sacerdotisa.

SAMAEL AUN WEOR

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