Mis caros hermanos: es bueno que esta noche penetremos, a fondo, en esto de la Conciencia.
Muchos
creen que por medio de la Ley de la Evolución, se puede llegar a la
autorrealización íntima del Ser, y eso, naturalmente, es un craso error.
Nosotros no negamos la Ley de Evolución; es obvio que ésta existe. Lo absurdo, precisamente, consiste en atribuirle a tal ley, aspectos psicológicos que no tiene. Es ostensible que a toda subida, le sucede una bajada; sería inconcebible una subida infinita. Si ascendemos por una montaña, llegamos hasta la cumbre y allí, inevitablemente, vamos a encontrarnos con la bajada. Así son las leyes de la evolución, mis queridos hermanos, y de la involución: se evoluciona hasta cierto punto, definido completamente por la Naturaleza, y luego se inician los procesos involutivos.
Observen ustedes lo que sucede en
una planta. Es obvio que cuando la semilla germina, la evolución está en
marcha, y conforme va creciendo el tallo, se puede apreciar la fuerza
impulsiva, evolutiva, de la Naturaleza. Esta evolución continúa en la planta,
en el vegetal, hasta dar frutos, reproducirse, etc. Mas tarde, a través del
tiempo, inicia sus procesos involutivos, y entonces vemos cómo las hojas se van
marchitando, hasta que por último la planta aquella, tan hermosa, se convierte
en un montón de leños (esa es la fuerza de tipo involutivo).
























