Amigos míos: reunidos esta tarde, en esta casa vamos hoy a estudiar la Ley del Eterno Retorno de todas las cosas.
A la hora de la muerte, llega siempre
ante el lecho el Angel de la Muerte. De estos hay legión, y todos ellos
trabajan de acuerdo con la Gran Ley.
Tres cosas van al panteón o cementerio: primero, el cadáver físico; segundo, el Cuerpo Vital (éste se escapa del cuerpo físico con la ultima exhalación), tal vehículo flota ante el sepulcro y se va descomponiendo lentamente, a medida que el cuerpo físico se desintegra; tercero, la ex personalidad. Esta, indiscutiblemente, puede a veces escaparse de entre la tumba y deambular por el panteón, o dirigirse a algunos lugares que le son familiares. No hay duda de que la ex personalidad se disuelve lentamente, a través del tiempo. No existe ningún mañana para la personalidad del muerto; ésta, en sí misma, es perecedera. Aquello que continúa, aquello que no va al sepulcro, es el Ego, el mí mismo, el sí mismo.
























