miércoles, 25 de noviembre de 2015

EL KRISTO SOCIAL cap 25 al cap 28

CAPITULO XXV CIVILIZACIÓN Y BARBARIE

Las leyes de Involución y de evolución se procesa mecánicamente en todo lo creado. Muchos organismos son productos de la evolución y muchos lo son de la Involución. Muchas especies son el resultado de la evolución y muchas lo son de la Involución.


Estas dos leyes mecánicas se procesan mecánicamente en todo, pero jamás podrían conducirnos a la Autorrealización Íntima. No negamos la existencia de estas dos leyes mecánicas, sabemos que existen, lo malo es atribuirle a dichas leyes conceptos equivocados. Es falso que la evolución nos lleve a la Autorrealización Íntima. Quien quiera autorrealizarse necesita una tremenda Revolución de la Conciencia. Sólo, la Revolución de la Conciencia puede llevarnos a la autorrealización intima.
Las civilizaciones se procesan en oleadas, tan pronto hay en ellas evolución como tan pronto Involución. A toda civilización le procede y le sigue la barbarie.
A veces la civilización utiliza a la barbarie para su propia defensa, cuando la barbarie se viste con los trajes de la civilización evoluciona maravillosamente, pero por mucho que evolucione siempre es barbarie, la bomba atómica en el fondo es sólo una evolución de la flecha y la lanza; es la barbarie evolucionada.

Resulta muy fácil confundir a la barbarie con la civilización. La barbarie disfrazada con los trajes de la civilización acaba siempre por destruir a la civilización, antes de toda civilización la barbarie duerme en su caverna solitaria, feliz con su arco y flecha; cuando nace la civilización de la barbarie se alegra y comienza a evolucionar tratando siempre de vestirse con las ropas de la civilización. Cuando la barbarie se hace poderosa, termina con la civilización y después de sepultarla, regresa a la caverna para acariciar nuevamente su arco y su flecha.
Antes de que aparecieran las primeras civilizaciones de la raza aria a la cual nosotros pertenecemos, existió una edad de piedra, cuando la raza aria desaparezca, volverá una nueva edad de piedra. El sabio Einstein dijo que el hombre volverá otra vez a coger el arco y la flecha. Nosotros estamos de acuerdo con esa profecía del sabio, porque es muy cierto y de toda verdad, que la barbarie ya está destruyendo total y absolutamente la presente civilización.
Toda flecha evolucionada se convierte en bomba atómica, cuando los seres humanos abusan de la energía nuclear, el fin de la civilización ha llegado y termina una raza. Las grandes razas que nos precedieron terminaron con bombas atómicas y grandes cataclismos geológicos.
Los atlantes tuvieron la bomba atómica, los lémures también la tuvieron. Esos continentes terminaron y esas razas terminaron también debido al abuso de la energía atómica.
Las razas que componen la gran raza aria tuvieron muchas civilizaciones que la barbarie destruyó, pero el fin de la gran raza aria sólo viene ahora en estos tiempos con el abuso de la energía nuclear y los grandes cataclismos de la naturaleza.
Dentro de todo ser humano conviven, coexisten la civilización y la barbarie. Somos civilizados cuando recorremos la senda del Cristo Social.
Somos bárbaros cuando no marchamos por la senda del Cristo Social. Somos civilizados cuando practicamos el bien, la verdad y la justicia. Somos bárbaros cuando nos vamos por el camino negro.
La gente está ahora más polarizada con el polo negativo, con la barbarie. La gente ahora odia el polo positivo, la civilización, el bien.
Estos son los tiempos en que la civilización está siendo devorada por la barbarie. Pronto la civilización habrá muerto definitivamente. Pronto la barbarie hará los funerales de la civilización. Los tiempos del fin han llegado.
La inteligencia evoluciona con la libre iniciativa individual. La inteligencia retrocede. Involuciona, sin la libre iniciativa individual.
En un panal de abejas o en un hormiguero no existe la libre iniciativa individual, la perfección social de un panal de abejas o de un hormiguero, excluye actualmente el razonamiento, y la libre iniciativa individual.
Los movimientos automáticos de abejas y hormigas, devienen por herencia de un pasado remoto inteligente y fecundo.
Abejas y hormigas tienen un pasado ancestral glorioso, los antepasados de estas dos especies fueron aquellos seres súper-humanos geniales de que hablan muchas leyendas religiosas.
Ellos hicieron el primer ensayo de tipo socialista marxista en épocas que ni remotamente conocen los fanáticos del marxismo leninismo. El ensayo resultó en principio un éxito pero al final un fracaso.
Los Stalin de aquella remota edad ignorada por el materialismo histórico que no ve más allá de sus narices, organizaron su sistema con guante de hierro, entonces las religiones les estorbaban a los Lenin y a los Stalin y como es natural resolvieron perseguirlas.
Así basándose en persecuciones, dictaduras, cárceles, etc., etc., etc., se estableció en aquella antigua edad arcaica una especie de URSS donde la libre iniciativa individual dejó de existir.
Como resultado de la falta de libre iniciativa individual la inteligencia salió sobrando y los movimientos sociales si en un principio fueron el resultado del razonamiento, después se volvieron puramente mecánicos. Hoy uno se asombra de la perfección de un panal de abejas o un palacio de hormigas, pero lamentamos el que esos seres tan pequeños ya no tengan la gloriosa inteligencia de otros tiempos.
Realmente la inteligencia de esas criaturas se atrofió por falta de libre iniciativa individual y más tarde degeneró terriblemente conforme sus cuerpos fueron cambiando de forma y reduciendo su tamaño.
El tamaño de hormigas y abejas fue el de humanos gigantes, hoy estas criaturas después de mucho retroceder, involucionar, tienen su actual tamaño pequeño y desconcertante.
Cuando la televisión y la Radio, progresen un poco más y puedan recoger ondas del pasado y televisarlas, también podrán televisar la historia de estas dos mencionadas especies; entonces nuestro relato será demostrado.
Actualmente la URSS está ansiosa por mezclar al hombre con el chango o mono.
Cien mujeres de la URSS fueron inseminadas con semen de gorila o mono, las criaturas nacieron y murieron, sin embargo los ensayos continúan... ahora se estudia el problema y pronto se habrá inventado el especifico que le permita a los niños-monos vivir, así la URSS precipitará la degeneración humana, y si a esto añadimos la falta de libre iniciativa, ¿Qué podremos esperar?
Ya la humanidad pasó por todos estos ensayos del pasado y el resultado son las hormigas y abejas.
Realmente la civilización actual está siendo tragada por la barbarie y su muerte es ya inevitable.
Viene una nueva edad de piedra y los pocos sobrevivientes de esta raza en degeneración tendrán que volver a tomar el arco y la flecha.





CAPITULO XXVI COOPERACIÓN

El sentido de la nueva era es cooperación. Es absurdo aguardar que los gobiernos hagan todo.
Todas las agrupaciones religiosas, sociales, filosóficas, ocultistas, espiritualistas, etc., deben COOPERAR para el bien común.
Donde hay cooperación hay progreso inevitable, donde se excluye la cooperación el fracaso es inevitable. Las organizaciones que explotan al prójimo y no cooperan están condenadas a la catástrofe.
Los Truts y monopolios extranjeros son aborrecidos por las clases trabajadoras precisamente porque en vez de cooperar explotan. El fin de esas organizaciones es absolutamente seguro.
En mundo del comercio debe cambiarse el sistema de competencia por el de cooperación. La competencia es falta de inteligencia. La competencia origina conflictos innecesarios entre los comerciantes, esos conflictos no benefician a nadie y si perjudican a todos.
Es urgente cambiar el no inteligente sistema de competencia por el de cooperación inteligente. Así todos los comerciantes se benefician.
Las organizaciones avanzadas del pensamiento deben enseñar con su ejemplo cooperando.
Toda humana organización puede cooperar en una u otra forma por el bien común.
Nosotros somos una familia y no debemos atormentarnos la vida miserablemente porque eso es absurdo.
Que cooperen los comerciantes en vez de atormentarse con la competencia, que cooperen los hombres de ciencia, en vez de fabricar armas, que cooperen las religiones para enseñar caridad consciente en la práctica, que cooperen los médicos asociándose para servir mejor, etc., etc., etc.
La cooperación trae beneficio económico, la cooperación trae paz, pan y trabajo fecundo y creador.
Los sindicatos libres, aquellos que no se venden como prostitutas al mejor postor, pueden y deben cooperar.
Que abran los sindicatos comedores públicos, talleres, escuelas politécnicas, etc., donde los hijos de los trabajadores puedan aprender oficios para ganarse la vida.
Que la cuota de los sindicalizados sirva para preparar técnicamente a los hijos de los trabajadores. Que sirva la cuota para abrir comedores baratos, etc.
Se hace urgente acabar con los líderes traidores, con aquellos que se venden a los amos del capital, con aquellos que traicionan a sus compañeros.
Los sindicatos deben depurarse para cooperar. Actualmente en muchos países del mundo los sindicatos no pueden cooperar porque están controlados por los líderes de la traición.
Es absurdo pensar en civilización excluyendo la cooperación consciente.
La competencia no es civilización. La competencia es barbarie, donde reina la cooperación no se debe temer al aumento de la población, donde no hay cooperación el aumento de población convierte la vida en un infierno con todo el horror espantoso de la competencia inevitable en todo orden de cosas.
Algunas naciones se han preocupado por aumentar la población pero no se han preocupado por organizar la vida social sobre la base inteligente de la cooperación.
El resultado de semejante forma de proceder se llama hambre, miseria, competencia en todo orden de cosas, conflictos sociales, huelgas, revoluciones de sangre y aguardiente, etc., etc., etc.
La inversión del yo y del otro es el fundamento de la cooperación humana.
Shantideva dijo: “El que quiere salvar rápidamente al otro y así mismo debe practicar el gran secreto: la inversión del yo y del otro”.
“El amor desmedido del yo hace temer ante el menor peligro: ¿Quién no aborrecería a ese yo tan inquietante como a un enemigo; A ese yo que deseando combatir la enfermedad, el hambre y la sed, extermina pájaros, peces, cuadrúpedos, y se erige en enemigo de todo cuanto vive; a ese yo que por el amor al lucro o a los honores llegaría a matar Padre y Madre a robar el patrimonio de las tres yogas, con lo cual se convertiría en combustible de los fuegos del infierno?”.
“Qué hombre sensato desearía conservar, querer y conservar su cuerpo convertirlo en un objeto de veneración, viendo en él a un enemigo”.
“¿Si doy, que tendré para comer? Este egoísmo hará de ti un ogro. ¿Si como que tendré para dar? Esta generosidad hará de ti el rey de los Dioses”.
“Cualquiera que haga padecer a otro por sí mismo arderá en los infiernos, cualquiera que padezca por otro tiene derecho a todas las felicidades”.
“La misma ambición que acarrea suplicios en el otro mundo y la vergüenza y la estupidez en éste, si se transfiere a otro produce dicha celestial, gloria, inteligencia”.
“Aquél que impone a otro la tarea de trabajar por él tendrá como retribución la esclavitud; aquél que se impone la tarea de trabajar por otro tendrá como recompensa el poder”.
“Todos los que son desdichados, lo son por haber turbado su propia dicha; Todos los que son felices lo son por haber buscado la dicha de otros”.
¿Para que tantas palabras? “Comparad solamente al tonto atado a su propio interés y al santo que obra por el interés del prójimo”.
“Ciertamente, nadie podrá obtener la dignidad del Buda, ni siquiera la dicha en el mundo de la trasmigración, si no es capaz de cambiar su bienestar por la pena del otro”.
“Sin hablar del otro mundo, ¿acaso nuestro interés en éste no se halla comprometido cuando el servidor no realiza su tarea o cuando el amo no le paga su salario?”
“Lejos de trabajar para el bienestar común, lo cual es el principio de la felicidad, tanto en este mundo como en el otro, los hombres no buscan más que perjudicarse mutuamente y expían este extravío con terribles padecimientos”.
“Todas las catástrofes, todos los dolores, todos los peligros del mundo provienen del apego al yo: ¿Porqué conservárselo?
“Quien no se despoja del yo no puede evitar el sufrimiento del mismo modo que quien no se aparta del fuego no puede evitar la quemadura”.
“Así pues, para apaciguar mi dolor y el del otro, yo me entrego a los otros y adopto a los otros como yo”.
“Pertenezco a los otros, esta debe ser tu convicción. Oh corazón mío, el interés de todos los seres debe ser en adelante tu único pensamiento”.
“No está bien que estos ojos que son para los demás vean en favor mío; no está bien que estas manos que pertenecen a los demás obren en favor mío”.
“Preocupado únicamente por el bien de la criaturas, todo cuanto consideres útil en tu cuerpo debes ponerlo al servicio de los otros”.
Realmente el único yo que nosotros los Gnósticos debemos aceptar como nuestro es el yo del prójimo. Los sufrimientos del prójimo, el dolor ajeno.
Los leones de la ley, los Señores del Karma no tienen yo, pero consideran como yo a cada persona, a cada semejante, a cada criatura. Ellos siendo tan perfectos se han adaptado a sí mismos al yo ajeno de cada persona del mundo y llenos de dolor exclaman: yo soy ladrón, yo soy fornicario, yo soy adúltero, yo debo mucho Karma.
Los grandes seres adoptan como yo al yo del prójimo.
Ningún maestro de la humanidad dice: yo soy perfecto, yo soy santo, yo soy poderoso, etc., los perfectos sólo dicen: “Cada uno de nosotros es un mal caracol entre el seno del padre”.
Jesús el Cristo dijo: “No hagas a otros lo que no quisieras que te hagan a ti mismo”.
Realmente uno se asombra ante los atormentadores, de ninguna manera ellos quisieran ser atormentados. ¿Qué es pasa pues? ¿Porqué atormentan? Se necesita estar dormido para atormentar al prójimo... ellos realmente están dormidos, tienen la Conciencia profundamente dormida, eso es todo.
La inversión del yo y del otro nos lleva hasta la cooperación consciente.
Si no queremos que el comerciante vecino nos perjudique no lo perjudiquemos, no hagamos a otro lo que no queremos que otro nos haga, aprender a cooperar es inteligencia.
La inversión del yo y del otro nos hace comprender la necesidad de la cooperación consciente.
Habiendo unión y cooperación desaparece la competencia, cuando la competencia deje de existir, hay paz, abundancia y progreso total para unos y otros.


CAPITULO XXVII A-HIMSA

A-Himsa es el pensamiento puro de la india, “La no-violencia”. El A-Himsa está realmente inspirado por el amor universal. “Himsa” significa querer matar, querer perjudicar, etc. “A-Himsa”, es pues, el renunciamiento a toda intención de muerte o de daño ocasionado por la violencia.
A-Himsa es lo contrario del egoísmo. A-Himsa es altruismo y amor absoluto. A-Himsa es recta acción.
El Mahatma Gandhi hizo del A-Himsa el báculo de su doctrina política. Nosotros seguimos las huellas del Mahatma Gandhi. Gandhi definió la política del A-Himsa así:
“La no-violencia no consiste en renunciar a toda lucha real contra el mal. La no-violencia tal como yo la concibo..., entabla, al revés, una campaña más activa y más real contra el mal que la ley del talión, cuya naturaleza misma da por resultado el desarrollo de la perversidad. Yo levanto frente a lo inmoral una oposición mental, y por consiguiente, moral. Trato de enmohecer la espada del tirano, no cruzándola con un acero mejor afilado, sino defraudando su esperanza al no ofrecer ninguna resistencia física. Él encontrará en mí una resistencia del alma que escapará a su asalto. Esta resistencia primeramente lo cegará y enseguida lo obligará a doblegarse. Y el hecho de doblegarse no humillará al agresor, sino que lo dignificará. Este podría llegar a ser un estado ideal. Y lo es”.
Las masas proletarias deben unirse totalmente si quieren de verdad vencer a los tiranos del capitalismo y del comunismo, las masas trabajadoras deben aprender a combatir, no existe arma más poderosa que la mente bien encausada.
Los tiranos tienen armas atómicas, cohetes teledirigidos, bombas lacrimógenas para acabar con las manifestaciones obreras, etc., pero las clases obreras tienen la sartén de la comida cogida por el mango, las clases burguesas no podrían vivir sin comer, y el campesino es quien alimenta a los poderosos, las clases burguesas no podrían vivir sin zapatos, sin ropa, sin servicios técnicos, etc., y el obrero es quien fabrica todo eso y quien presta todos esos servicios.
Los paros totales o parciales son definitivos, los obreros tienen en sus manos todos los resortes del poder, lo importante es la unión obrera, la confederación de sindicatos, etc., la unión hace la fuerza. Es necesario que los Gnósticos hagan labor en todos los sindicatos con el propósito de unir las clases obreras.
Los tiranos quieren dividir para destruir y esclavizar; pueblo desunido será destruido dividir para gobernar y esclavizar, es el lema de los tiranos; el egoísmo, la traición, la falta de compañerismo, ha dividido a los trabajadores.
El ego, el yo, el mi mismo, es quien desune, traiciona y establece la anarquía entre los trabajadores. El yo no fue creado por dios, ni por el espíritu, ni por la materia; El yo fue creado por nuestra propia mente y dejará de existir cuando lo hayamos comprendido totalmente en todos los niveles de la mente. Sólo a través de la recta acción, recta meditación, recta fe, recta voluntad, rectos medios de vida, recto esfuerzo, recta memoria, podemos disolver el yo, es urgente comprender a fondo todo esto, si realmente queremos la muerte mística.
No se debe confundir la personalidad con el yo. Realmente la personalidad se forma durante los siete años de la infancia y el yo es el error que se perpetúa de siglo en siglo fortificándose cada vez más con la mecánica de la Recurrencia. La personalidad es energética. Nace con los hábitos, costumbres, ideas, etc., durante la infancia se fortifica con las experiencias de la vida y lentamente se va desintegrando después de la muerte.
La personalidad no se reencarna, la personalidad no es el cuerpo físico. El ego utiliza a la personalidad como instrumento de acción. El personalismo resulta de esa mezcla de ego y personalidad. El culto a la personalidad fue inventado por el ego, por el yo. Realmente el personalismo engendra dictaduras, egoísmos, odios, violencias, etc., todo eso es rechazado por el A-Himsa.
El personalismo daña totalmente las organizaciones de los trabajadores. El personalismo produce anarquía y confusión. El personalismo arruina moralmente los sindicatos obreros.
En cada retorno, el ego fabrica una nueva personalidad. Cada personalidad es diferente.
La personalidad no es el cuerpo vital.
Es urgente saber vivir, cuando el yo se disuelve adviene a nosotros la Gran Realidad, la felicidad verdadera, aquello que no tiene nombre.
Distíngase entre el Ser y el yo, el hombre actual sólo tiene el yo, es un yo y nada más que un yo de tipo pluralizado. El hombre es un ser no logrado, es urgente lograr el Ser, es necesario saber que el Ser es felicidad sin límites; podemos llamar al ser, alma, espíritu, etc., pero él no es el yo. Resulta absurdo decir que el Ser es el yo superior, el yo divino, etc., el Ser siendo de tipo universal y cósmico no puede tener sabor de yo, de ego de mi mismo, no tratemos de divinizar al yo (Satán)
El A-Himsa es no-violencia en pensamiento, palabra y obra; el A-Himsa es respeto a las ideas ajenas, respeto a todas las religiones, escuelas, sectas, organizaciones, etc.
Sería imposible la unión total de las clases trabajadoras sin la doctrina del A-Himsa. Es urgente que los obreros aprendan a respetarse mutuamente; es urgente que los obreros acaben con todo tipo de violencia, sólo así es posible la unión total.
No esperemos que el yo evolucione porque el yo no se perfecciona jamás; El Diablo siempre es Diablo y jamás se perfecciona, necesitamos una total Revolución de la Conciencia. Cuando el yo se disuelve hay Revolución de la Conciencia. Ese es el único tipo de revolución que nosotros aceptamos.
En ese tipo de revolución se basa la doctrina del A-Himsa.
Conforme morimos de instante en instante la concordia entre los hombres se va desarrollando lentamente; Conforme morimos de instante en instante, el sentido de cooperación va desplazando totalmente al sentido de competencia; conforme morimos de instante en instante, la buena voluntad va desplazando a la mala voluntad poco a poco.
Los hombres de buena voluntad aceptan el A-Himsa; Resulta imposible iniciar un nuevo orden excluyendo la doctrina de la no-violencia.
Las religiones deben empezar por dar el buen ejemplo; las religiones deben cultivar el A-Himsa; resulta absurdo que las religiones se combatan entre sí mutuamente; todas las religiones tienen los mismos principios, todas las religiones adoran la Gran Realidad, aquello que no tiene nombre; todas las religiones son perlas preciosas engarzadas en el hilo de oro de la Divinidad. Las religiones tienen la misión de conservar los valores eternos.
El A-Himsa debe cultivarse en los hogares siguiendo la senda del matrimonio perfecto. Sólo con la no-violencia en pensamiento, palabra y obra, puede reinar la felicidad en los hogares.
El A-Himsa debe ser fundamento del diario vivir, en la oficina, en el taller, en el campo, en la fábrica, en el hogar, etc., debemos vivir la doctrina de la no-violencia.


CAPITULO XXVIII EL CAMBIO RADICAL

Todo el mundo sufre, todo el mundo llora y las gentes ya cansadas de sufrir y de llorar, quieren un cambio radical, pobres gentes... quieren que todo cambie y organizan partidos políticos, y levantan banderas y líderes, pero las cosas continúan lo mismo, pueden cambiar las circunstancias pero los resultados son siempre los mismos.
“El viento regreso de nuevo de acuerdo con sus circuitos... lo que ha sido es lo que será, y lo que se ha hecho es lo que se hará”.
Esta es la ley de la Recurrencia. El tiempo es redondo, y los hechos se repiten, vuelven a ocurrir en su minuto y en su hora, la tierra gira alrededor del sol, las estaciones siempre se suceden cada año, las horas se repiten, y la historia también se repite.
El ego siempre retorna para repetir lo mismo, y el pasado se convierte en futuro. No existe diferencia esencial entre el pasado y el futuro.
Todos estamos cansados de sufrir y queremos cambiar este orden de cosas, pero realmente nada podemos cambiar, lograremos modificar las circunstancias pero los resultados continuarán siendo los mismos, podemos cambiar la jaula pero jaula siempre es jaula, jaula capitalista o jaula comunista, siempre son jaulas, en cualquier jaula donde estemos metidos tenemos que sufrir inevitablemente, nada podemos cambiar radicalmente mientras dentro del individuo no se haya hecho un cambio radical.
Para cambiar algo, primero debe ocurrir un cambio dentro del individuo; si queremos que el mundo cambie, es necesario primero que el individuo cambie internamente en forma radical.
Estamos metidos dentro de un círculo vicioso y la gente no lo sabe, pobre gente.
La gente siempre repite los mismo errores, los boteros del Volga se rebelaron contra la esclavitud y ahora los modernos Bolcheviques intentan mezclar raza humana con simios, monos, changos, dizque para crear una raza nueva de tipo inferior que haga todos los trabajos del hombre, es decir ellos quieren crear una raza de esclavos, los enemigos de la esclavitud quieren ahora un nuevo tipo de esclavitud.
Uno puede ser muy erudito y sin embargo puede ser incapaz de cambiar algo, cambiar requiere diferente conocimiento y también algo que uno no posee.
Cuando uno sea diferente, todo será diferente, cuando uno cambie internamente todo cambiará.
Esto de cambiar internamente requiere comprensión, es urgente estudiar profundamente las causas de dolor y una vez descubiertas esas causas, comprenderlas en todos los niveles de la mente, sólo así lograremos el cambio radical.
Si yo soy cruel, el mundo será cruel, si yo soy codicioso el mundo será codicioso, porque el individuo es el mundo. Si queremos que el mundo cambie, debe cambiar primero el individuo. Cambiando radicalmente el individuo, es lógico que cambie el mundo, porque este último es la extensión del individuo.
Quien quiera cambiar necesita sacrificar algo, son muchísimos los sacrificios que se necesitan para cambiar radicalmente. Todos tienen algo que sacrificar, excepto los definitivamente perdidos, estos ni siquiera pueden ser ya ayudados.
Para cambiar es necesario saber, para saber hay que aprender y para aprender hay que hacer grandes sacrificios.
Realmente el individuo sólo aprecia aquello que le ha costado sacrificio, el cambio radical sin sacrificios resulta absurdo, todo cambio radical requiere sacrificio. Esa es la ley: todo cuesta nada se nos da regalado, cada cual sólo puede lograr el tanto que ha dado por ello.
No existe otro camino para lograr el cambio radical, el Sacrificio Consciente es el único camino.
¿Es acaso poco sacrificar la lujuria? ¿El orgullo? ¿La pereza? ¿La gula? ¿La envidia? ¿La ira? ¿La codicia? etc.
Sólo por el camino del sacrificio logramos el cambio radical, la historia se repite y el ego siempre retorna para repetir sus mismos errores, y su misma historia, todo se repite con la exactitud de un buen reloj y sólo es posible cambiar este orden de cosas creando nuevas causas.
Si realmente queremos nuevas causas necesitamos urgentemente supremos sacrificios. Sólo así logramos el cambio radical, sólo así podemos cambiar este orden de cosas para salir del círculo vicioso en que fatalmente estamos metidos.
La ley del retorno y recurrencia es el gran secreto. Quien llega a conocer este secreto abre en su conciencia ciertas puertas íntimas.
Con el cambio interno podemos utilizar este conocimiento para nuestros propios fines. Realmente este secreto sólo puede ser útil para aquellos que se resuelvan a cambiar radicalmente, desgraciado el hombre que se conforma con el estado conscientivo en que vive.
Cambiar es lo mejor; Empero todo cambio radical absoluto cuesta muy caro. El cambio radical se paga con la propia vida. Debe morir el querido ego, el yo, el mi mismo, a fin de que nazca el SER en nosotros.
Sólo el SER puede hacer. Sólo el SER tiene suficiente poder íntimo como para cambiar realmente este orden de cosas en que vivimos actualmente.
La ilusión del Animal Intelectual es creer que puede hacer de nosotros dentro del círculo vicioso del tiempo, todo se repite con la exactitud de un buen reloj.
Quien conoce el gran secreto (las leyes de retorno y recurrencia), debe utilizarlo sabiamente, de otra manera se volverá contra sí mismo y rodará al abismo de la fatalidad inevitablemente.
Aquél que llega a conocer las leyes de retorno y recurrencia sabe que todo retorna y va y viene, y que los acontecimientos se repiten con la exactitud de un cronómetro dentro del círculo del tiempo.
Quien ya conoce el gran secreto tiene muy pocas vidas por delante; las posibilidades también se agotan y la ley de la Recurrencia tiene un límite.
Aquél que conozca el gran secreto debe aprovechar el tiempo porque las leyes de la recurrencia y retorno tocan a su fin. Infeliz aquél que no se sepa aprovechar el gran secreto.
Aquél que conozca el gran secreto debe saber que el retorno incesante a este valle de lágrimas tiene también un final que puede resultar catastrófico.
Los perdidos son aquellos que descienden por las puertas de la recurrencia en espiras cada vez más y más bajas, esos degenerados al fin dejan de nacer y son remplazados por otros que necesitan venir al mundo.
Muchas gentes quieren una didáctica especial para la disolución del querido yo. ¿Existe acaso mejor didáctica que la de la misma vida?
En la convivencia con el prójimo nos podemos auto descubrir. En relación con toda la gente nuestros defectos escondidos saltan fuera, afloran espontáneamente y entonces podemos verlos si queremos verlos.
Lo importante es analizar nuestros defectos cuando los descubrimos, y luego por medio de la auto-reflexión y de la meditación de fondo, podemos investigar el origen de tales defectos, y descubrir sus resortes secretos en los distintos repliegues inconscientes de la mente.
Puede estar seguro querido lector que todo defecto descubierto en forma íntegra deja de existir inevitablemente, así es como podemos morir de instante en instante, así va naciendo el SER de instante en instante.

Realmente sólo el Ser puede alterar este orden de cosas y crear la verdadera y legítima democracia.
SAMAEL AUN WEOR.

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