sábado, 5 de agosto de 2017

EL MENSAJE DE ACUARIO Cap 4 y Cap 5

CAPÍTULO IV LA SERPIENTE DE METAL
E
ntre la mujer y la serpiente existe enemistad desde que salimos del Edém.
La serpiente engañó a Eva, y desde ese instante comienza el conflicto.
Jehová dijo a la serpiente: "Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; Sobre tu pecho andarás y polvo comerás todos los días de tu vida. Y enemistad pondré entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; Ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañal" (Génesis 3: 14, 15).
El mundo se llenó de lágrimas desde que la serpiente fue maldita; la mujer hiere a la serpiente en la cabeza, y la serpiente se venga de la mujer hiriéndola en el calcañal.
Entonces nacemos llorando y morimos llorando.


Moisés en el desierto levantó la serpiente de metal sobre la vara. Esa serpiente se convirtió en la vara misma. La lucha es terrible: "cerebro contra sexo, sexo contra cerebro y corazón contra corazón". Tenemos que domar y levantar la serpiente de metal sobre la vara tal como lo hizo Moisés en el desierto.
Tenemos que descender a la novena esfera (el sexo) para trabajar con el fuego y el agua, origen de mundos, bestias, hombres y dioses. Toda auténtica iniciación blanca comienza por allí. En la unión del Phalo y el Útero se halla la clave de todo poder. Levantad bien vuestra copa y cuidad de verter ni siquiera una sola gota del vino sagrado. Matad el deseo. Matad hasta la sombra misma del deseo. Hay que celebrar las bodas de Canaán y transmutar el agua en vino. Cuando el hombre es casto puede levantar la serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes por el canal central de la médula espinal. El fuego Pentecostal tiene poder para abrir las siete iglesias. Cuando los átomos solares hacen contacto con los átomos lunares, en el hueso coxígeo cerca del Triveni, entonces adviene el fuego sagrado de Pentecostés. La serpiente ígnea se levanta desde el fondo sagrado del arca. Esa arca del testamento son los órganos sexuales.
En el Sanctum Sanctorum del templo de Salomón, el arca resplandecía como un relámpago terriblemente divino. A los lados derecho e izquierdo del arca de la ciencia había dos querubines que se tocaban con sus alas. Esos dos querubines sacratísimos se hallaban en la actitud del hombre y de la mujer durante la cópula.
Dentro del arca se encontraban la vara de Aarón (símbolo del Phalo), la copa o Gomor conteniendo el maná del desierto (símbolo del útero) y las Tablas de la Ley, sin las cuales es imposible el desarrollo de la terrible serpiente de metal.
Esa divina serpiente se llama Kundalini. Devi Kundalini sólo despierta con los encantos inefables del amor. Lo importante es no gastar el vino sagrado. En la cámara del vino sólo la voluntad nos puede salvar. El Kundalini sube lentamente por el canal medular.
Las siete iglesias están en el canal medular. El Kundalini abre las siete iglesias.
La preciosa luz blanca inmaculada y divina que irradian los ángeles tiene su origen en el candelero de su médula espinal.
La médula espinal es el Sagrado Candelero del Templo.
El Candelero de Oro Macizo del Templo de Salomón tenía siete brazos. Este candelabro es la médula espinal con sus siete iglesias.
A la derecha e izquierda del candelero están las dos olivas del templo, "Los dos hijos de aceite".
Cuando trabajamos con el arcano A.Z.F., entonces el agua y el fuego de la novena esfera suben por entre estos dos canales simpáticos (Idá y Pingalá) hasta el cáliz (cerebro).
El santo mártir Miguel de Molinos, dijo: "La más sutil saeta que nos tira la naturaleza, es inducirnos a lo ilícito (fornicación) con pretexto de necesario y provechoso. ¡Oh, cuántas almas se han dejado llevar y han perdido el espíritu por este dorado engaño! No gustará jamás del silencioso Maná. QUOD NEMO NOCET NISI QUI ACCIPIT."
"Si no vences perfectamente (al yo animal) hasta morir en ti mismo; porque el que no procura morir a sus pasiones no está bien dispuesto para recibir el don de entendimiento, sin cuya infusión es imposible que entre en la introversión y se mude en el Espíritu, y así los que están fuera, viven sin Él."
"Resígnate y niégate en todo, que aunque la verdadera negación de sí mismo es áspera a los principios, es fácil en medio y al fin es suavísima. Conocerás que estás muy lejos de la perfección, si no hallas a Dios en todas las cosas. El puro, perfecto y esencial amor, sabrás que consiste en la cruz, en la voluntaria negación y resignación, en la perfecta humildad, pobreza de espíritu y desprecio de ti mismo."
"En el tiempo de la rigurosa tentación, desamparo y desolación, importa entrarte y estarte en lo íntimo de tu centro, para que sólo mires y contemples a Dios, que tiene su trono y quietud en el fondo de tu alma. La impaciencia y amargura de corazón experimentarás que nacen del fondo del amor sensible, vacío y poco mortificado.
Conócese el verdadero amor y sus efectos, cuando el alma se humilla profundamente y quiere verdaderamente ser mortificada y menospreciada."
Si tú quieres encender tu candelabro de siete brazos recuerda que esta es la senda del filo de la navaja. Esta senda está llena de peligros por dentro y por fuera.

CAPÍTULO V LA MEDITACIÓN INTERNA
E
n la escuela del sufismo encontramos descritos los siete grados de éxtasis por los cuales el místico alcanza el estado perfecto del alma.
El sufismo es la escuela del éxtasis. Allí se revela la estación del nivel con el secreto, porque es el estado interior de la vida en Dios.
En la senda de la paz interior debemos hacer la voluntad del Padre así en los cielos como en la tierra. Esta conformidad con el yugo suave nos lleva por el camino angosto, estrecho y difícil que conduce a la luz.
Todo aquel que trabaje en el magisterio del fuego, debe aprender a meditar en las siete iglesias.
El místico debe concentrarse profundamente en el Cordero inmolado. El místico debe orar suplicándole al Adorable que le despierte el chacra, disco, rueda o facultad anhelada.
Después de hecha la súplica, debe el místico buscar su refugio en la nada. La mente debe quedar silenciosa y quieta.
Cuando la mente está en silencio, cuando la mente está quieta, entonces viene la iluminación, el éxtasis.
El sueño combinado con la meditación produce éxtasis.
Dios busca a la nada para llenarla.
El éxtasis tiene siete grados de poder: el primero es el fuego que nos instruye y Enseña.
El segundo es la unción gnóstica, la cual es un suave licor solar que difundiéndose por toda el alma, la Enseña, corrobora y dispone para encarnar la verdad.
El tercero es la exaltación mística del discípulo humilde y sincero.
El cuarto es la iluminación.
El quinto es la dicha interna de la divina dulzura emanada de la preciosa fuente del Espíritu Santo.
Este gozo es para aquellos que tienen "conciencia continua".
El sexto es la decapitación del yo.
El séptimo es la iniciación venusta, la encarnación del Hijo del Hombre dentro de nosotros mismos.
Existen otros grados de contemplación y éxtasis, como son: raptos, licuefacción, deliquio, júbilo, ósculo, abrazo, transformación, etc.
Cuando nuestra mente se sumerge en "la nada", el Cordero entra en el alma para cenar con ella. Esa nada es el medio para que el Bienamado obre dentro de tu alma, despertando centros y haciendo maravillas. Por esa nada viene el divino esposo para desposarse con su alma, en el tálamo nupcial del paraíso.
Por este camino volvemos a la inocencia del paraíso. El alma sumergida en esa nada, pasará con éxito los espirituales martirios y los interiores tormentos. Dios busca a la nada para llenarla.
La meditación interna produce cambios en nuestros cuerpos internos. Entonces viene el despertar de la conciencia. Todos los seres humanos viven en los mundos suprasensibles con la conciencia dormida. La meditación provoca el solemne despertar de la conciencia. Ese despertar es como un relámpago en la noche. El despertar de la conciencia viene durante el sueño normal de nuestro cuerpo físico. Cuando el cuerpo duerme nosotros nos movemos en nuestros vehículos internos.
Cuando el cuerpo duerme, el alma viaja por los mundos superiores. Con el despertar de la conciencia, dejamos de soñar. Entonces vivimos en los mundos internos en un estado de vigilia intensificada. Eso es lo que se llama "conciencia continua".
Aquel que ha despertado la conciencia vive despierto en los mundos superiores.
En los mundos suprasensibles sentimos la beatitud mística de la luz inefable...
Allí el pasado y el futuro se hermanan dentro del eterno ahora. No hay mayor placer que aquel de sentirse el alma desprendida.
Entonces saboreamos el néctar divino de lo eternal y llenos de alegría nos entramos por las puertas de los templos entre las inefables melodías de los Grandes, Misterios.
            Samael Aun Weor



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