DÉCIMO QUINTO MENSAJE DE NAVIDAD
¡EL DIVINO VERBO DORADO EXTIENDE INTERDIMENSIONALMENTE LA MISIÓN EVANGELIZADORA BENEFICIANDO A MERITORIAS HUMANIDADES POR LOS COSMOS INFINITOS!
Imbuido de inmenso Amor Krístico y excelsa Sabiduría Celestial, no me arredran, intimidan o disminuyen las altaneras voces disidentes que generalmente acompañan saboteadoras acciones de quienes, con crasa ignorancia y aterrador fanatismo, dudan, se oponen, critican y hasta se mofan respecto a la Obra Misericordiosa que en pro de la Humanidad y en honrosa fidelidad con la personal Misión Cósmica realiza activamente mi Ser Interior, por lo cual, una vez más, y en concordancia con el inicio del Solsticio de Verano Austral y el Invierno Boreal, así como la proximidad de las celebraciones por el glorioso nacimiento de Jesús ocurrido majestuosamente hace aproximadamente dos milenios, un impulso Supremo me mueve con renovado inspirador entusiasmo a hacer la entrega de este Mensaje de Navidad que viene siendo el décimo quinto de la serie iniciada el año 1997.
Para tal efecto, he sido autorizado por el Altísimo a trascender, mediante refinadas pinzas de Supra Lógica, las recomendables Virtudes de Prudencia, Modestia y, naturalmente, el debido sigilo que en estos casos compete respecto al Silencio sobre los Indecibles Misterios del Ultra Inmanifestado.